En cuanto puede se me escapa  y de momento lo que ha sido fue  en esta ausencia que respiro hay algo mas y otras muchas por llover ¿cómo aprender a estar perdido? ¿Cómo empezar a echar de menos cuando estreno el corazón? Y si es mi suerte que sea fuerte, que me queme todo entero y de una vez. Y cuando quieras te lo escribo, sin un descanso, mientras que hay una pared en pleno cielo y por si acaso en el olvido que me aguante lo que muero si puedo volverte a ver. En cuanto puede se me escapa del aire cuelgan mis suspiros y es así de simple, así de grande es algo que no consigo no querer. Y no me cabe más paciencia estoy cansado de morderme el corazón, no puedo más si es el destino que me rompa a estas alturas, que me parta de una vez. Y cuando quieras te lo escribo, sin un descanso, mientras que hay una pared en pleno cielo y por si acaso en el olvido que me aguante lo que muero si puedo volverte a ver. En cada mirada se me va cada abrazo un laberinto que nunca desharé; cada silencio, eternidad cada noche hay un secreto que me da  ■ 

Desnudos de todo

(Mis razones tengo, pero) no suelo hablar de Dios -al menos no por su nombre- en éste sitio, pero hoy me dieron (muchas) ganas porque al hilo de conversaciones de ayer, por más que busqué y rebusqué no encontré un solo texto que relacione directamente el amor de Dios con el concepto de miedo, con la sensación de temor o con la tribulación que supone la dependencia a otros seres humanos, organismos, instituciones o líderes espirituales. Sólo encontré una forma de organizar la comunicación espiritual entre Dios y el hombre, de forma directa, cara a cara. Como en el techo de la Capilla Sixtina, cuando un Dios poderoso y omnipotente lanza su mano a un hombre desnudo y volátil. Ambos dos, originalmente pintados en pelotas. Tal y como son en realidad.Pues éso. 

Derecho a ser diferente


Efectivamente. Un sí rotundo a la diferencia. A la libertad de los demás para elegir lo que son por encima de lo que queremos, esperamos o necesitamos que sean, por encima de nuestras perspectivas y premisas sobre lo que han de ser la vida y el mundo. Por encima también de un sistema que lejos de encontrar respuestas, sólo es capaz de poner límites a la persona. Hoy digo sí a mis amigos cuando asoma ilimitable y plena su libertad. Dejémosles arrancar, salir al camino, al suyo, con la estimada guía que es para ellos saber que nunca les vamos a abandonar. Que estaremos siempre cerca, localizados y pendientes de sus pasos libres. Yo te quiero S, con tus más, pero sobretodo con tus menos; esos que quizá yo, limitado y obtuso, aún no soy capaz de comprender. Deseo que tu tiempo, tenga siempre el sonido de la libertad; la que es tuya solamente. Que tu libertad, y la responsabilidad exacta que le vas poniendo a las cosas, sea lo que ilumine tu camino. Tu vida. Lo único que conscientemente deseo es no ser muro; tu muro. Vuela alto, S, que yo te miro ■

extraordinariedad

Qué necesario es parar. Parar en seco. Ensimismarse. Adentrarse en lo que sucede, aunque sea algo tan fugaz y rápido como un día de cumpleaños. Hoy, Claus, me doy cuenta que se me han quedado bailando y vivas en el pensamiento muchas palabras tuyas –y de RAC- en éstos años de espléndida amistad. Seguro que no pensarías jamás que tus palabras pudieran quedarse así, tan colgadas de mi pensamiento, bailando en lo más hondo de mi persona. Y ahí están. Acunándome en cierto sentido. Son como una pequeña vela que en momentos de desencuentro dejan un reposo de luz, de emoción contenida que necesita tener sus propias riendas, una salida; poder soltarse al viento.  Hoy que cumples años me doy cuenta también de lo extraordinario que es tener amigos para caminar el camino de la vida. En realidad todo puede ser "extraordinario" si es "extraordinaria" nuestra forma de ver o de sentir. Los girasoles de Van Gogh no eran "extraordinarios" (no hay nada más parecido a un girasol que otro girasol), pero lo eran los ojos y la sensibilidad del artista. Caminar descalzo a la orilla cenagosa de un rio no tiene nada de "extraordinario", pero evocar cómo se introduce el fango en los dedos de los pies, exactamente como me parece sentirlo en éste instante, es señal de que cualquier pequeño acontecimiento, hasta el más común e insignificante, puede convertirse en extraordinario para toda una vida. Hoy es un día extraordinario, y a la distancia lo celebro, al tiempo que le pido a Dios que te condeceda muchos años más de extraordinariedad (sic). Feliz cumpleaños, Claus, que vengan muchos más y que los que te queremos siempre lo celebremos ■ ae

Aún duele

Esta entrada es para alguien que es de silencio. Que navega entre el dolor y el vértigo de las palabras. Esas palabras que nos elevan, pero que también nos dejan solos, muy solos. Sin asidero. A ti, tan susceptible, te dejo esta melodía. Cada tramo del pentagrama tiene algo de vuelo. Son notas que se sienten como tú; absortas, subyugadas por la belleza, la auténtica, esa que se esconde en los recodos más pobres y humildes de la tierra. Reconozco en tus palabras el ritmo de los ojos que miran. Sabes ver en las pequeñez de las cosas el sonido eterno. Ese sonido que nos recuerda lo efímero que es sonreír, pero que también nos regala la certeza de lo eterna que es después la esencia de esa sonrisa. La belleza, aunque instantánea, reposa para siempre en la mirada que la ha intuído así, tan inesperada. Eso tú lo sabes bien. Deseo que sigas como flotando en el eco de tus palabras, y que a ratitos, te acompañe esta melodía. Tú, que tienes mirada, sigue en la profundidad de tu no-sueño, en el silencio de tu viaje, en el azul de tu inmersión. Conseguirás respirar el Todo. 
Ocurrirá, sólo es cuestión de tiempo. Algún día podremos perdernos en el sonido de las palabras nuevas que nacen de tu mirada, de tu palabra. Un libro que será siempre ese viejo amigo al que se espera siempre. No importa cuánto; lo necesario 
■ 
ae


Indiferencia

En realidad nada nos puede ser indiferente. Si miramos de frente y con calma nos encontramos con los ojos del otro. Ese otro que comparte las risas con nosotros, que la mayor parte de su tiempo pasa sin ser notado, que normalmente es uno más disfrutando de las cosas de la vida. Pero un día sucede, miras a los ojos, y ya no son los mismos. De repente los ves con toda su realidad, con todo su peso. Y entonces te haces consciente de que los ojos, todos, todos lloran. Cada uno en su momento, en su propio desierto, en su propia infinitud. Y entonces te sientes impotente porque tus manos pueden hacer muy poco. La vida es una paradoja. Y en ella estamos sumergidos sin saber muy bien por dónde nos movemos. Cuando un día miramos de frente lo vemos: hay demasiados corazones sin consuelo. Pero para verlo, es necesario mirar ■ae 

Qué nOs vA a pAsAr



Cuando todo esto se acabe,

cuando no haya vuelta atrás,
empezaré a arrepentirme
según es habitual.

Cuando al fin se termine,
y sé que terminará,
tal vez podamos mirarnos
sin llegarnos a odiar.

Ahora que ya no es posible
lo volveré a intentar,
tropezaré en mí misma
como me suele pasar.

Ah, pasado el tiempo,
ah, me olvidarás,
aunque nos dé rabia,
ah, siempre ocurre igual.

Ah, ya no es posible,
ah, no hay vuelta atrás,
ah, y me arrepiento,
ah, según es habitual 

Cuando el final se despeje,
cuando nos deje pensar,
quizá podamos incluso
hablar sin dificultad ■

La Buena Vida (San Sebastián)

rEinventAnDo


Y solamente aquellos ojos que se aventuraran a mirarnos partiendo de cero, sin leernos por el resumen de nuestro anecdotario personal, nos pondrían inventar y recompensar a cada instante, nos librarían de la cadena de la representación habitual, nos otorgarían esa posibilidad de ser por la que suspiramos… ■ Carmen Martín Gaite

dE tU vEnTana a La miA


Quiza un día de éstos, S, te asomes a ésta ventana (sí, también a ésta) y entonces me puedas leer y pueda yo decirte que siento mucho todo lo que ha pasado, que eres la persona que contestaba a mis preguntas no formuladas; y me siento solo. Por eso (te) escribo….

La aparición de ese interlocutor necesario es quien hace posible que el diálogo, en contra del viento del norte –ese viento que nos aplasta por lo debido, por las razones de lo que ha de ser- sea una afrenta. Un diálogo que pondrá las palabras exactas a lo que tú eres, a lo que anhelas y a todo aquello que por orgullo o humildad, dejó de ser en tí. Detrás quizá el enamoramiento, la amistad, o la simple necesidad de tocar por un instante a la persona que te devolvió el mundo. El tuyo. El que habías olvidado. Nada hay más grande que aquello que un ser humano nos puede regalar, la medida de nosotros mismos a través del espejo que son sus ojos, sus palabras. Nada sabemos de nosotros en el aislamiento. Si soy algo, lo soy al lado de los otros.

Contra el viento del norte es la recopilación de los mails que se intercambian dos desconocidos que el azar ha puesto en contacto. Lo que empieza siendo un error, una casualidad o una simple coincidencia, acaba por describir la necesidad de interlocutor que todo ser humano alberga, ese sin tí no soy nada, que dice la canción. Si has vivido una situación así, lo comprendes, si no, lo más probable es que la infravalores o lo que no debería caber en cabeza alguna; que la juzgues equivocadamente. Así todo, incluso esto mismo es comprensible. Sólo quien carece de imaginación es incapaz de vislumbrar cuánta verdad hay en ella sobre nosotros mismos. Y bien es cierto que seres sin imaginación hay más de los que sería adecuado asumir. La vida, en algunas personas, tiene precisamente esa condena.

Diálogos de búsqueda, de convencimientos, de mezquindades, orgullos, olvidos y deseos. Eso es ese recuento de mails que nos presenta esta historia no acabada, aún inimaginada y sin posible trama. La imaginación es así siempre, juguetona, ilimitada e inabordable. Carente de hechos y sinposibilidad de acción. Pero por encima de esas limiaciones, lo que se hace evidente a lo largo de los mails, es el reconocimiento del otro. La gratitud hacia quien  siendo sólo palabras, le da límites a esa  realidad que siendo, aún no hemos sabido ser. La imaginación sin duda alberga tesoros escondidos, y en ellos, mucho de lo que desconocemos ser y necesitamos ser. Así de loca es la imaginación; a pesar de esa realidad interminable que siempre nos representa ■

sin sAbEr exPliCar(melo) mUy bIEn


De por qué te estoy queriendo no me pidas la razón  pues yo mismo no me entiendo con mi propio corazón, al llegar la madrugada mi canción desesperada  te dará la explicación: Te quiero, Vida mía  te quiero noche y dia, no he querido nunca asi...Te quiero con ternura, con miedo, con locura sólo vivo paraTti. Yo te seré siempre fiel pues para mi quiero en flor ese clavel de tu piel y de tu amor...Mi voz, igual que un niño  te pide con cariño "ven a mi, abrázame" porque Te quiero, Te quiero, Te quiero y hasta el fin Te querré ■ 

Sentimental



Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar  ■ 
Fernando Pessoa

Hacia adentro

Llevo una temporada así, como hacia adentro. Interpreto la realidad, y lo hago a mi manera. Estoy alegre, tengo infinidad de motivos para ello, pero lloro. Me ha dado por llorar. A saber, quizá en esas lágrimas está la impotencia que siento ante la necesidad de contar el mundo; el mundo tal cual yo lo veo, lo siento, y lo interpreto. La realidad que late a mi alrededor, cuando callo, cuando miro, cuando intento tender mis manos y sé que de nada sirve ya ese pequeño consuelo. El otro día el alma ya no pudo más. Y lloré, lloré sin consuelo. No podía dejar de llorar. Lo cotidiano me tiene absorto; y el presente, mi día a día, a veces me juega malas pasadas. Se hace evidente en mi mirada esa añoranza por el pasado y el fastidio por un futuro que se teme. Presentido el vacío que se sabe habrá, los sentimientos se adelantan. Y saben que necesariamente ha de ser como se imagina, porque vives con las esperanza de que así sea. He llorado a base de golpes de realidad. De la realidad que observo, analizo y que aunque no es mía, vivo y siento...■

Ilusión (3)

Hoy lo único que impulsa a mover ficha es precisamente el dinero. Hoy el dinero lo es todo. ¿Lo es todo? Comprar y vender. Con nuestra ambición materialista, hemos acotado el espacio de la libertad. Y con ello, queda reducida a una bana esperanza la posibilidad de la imaginación. También, la posibilidad de transcender a nuestros actos. Quizá por eso nos hemos convertido en seres presurosos. Agobiados con la rentabilidad de nuestro tiempo, sin saber muy bien en qué querríamos gastar el producto de esa rentabilidad. Y sin embargo, no hay mayor experiencia de libertad que la que se siente al lado de la ilusión. Ese tiempo en el que realizas algo sin sentir el peso de lo que vale, o de lo que por ello te van a dar. Lo haces porque simplemente te gusta, porque la sóla presencia de lo creado, es ya de por sí, un enorme tanto a recibir. Si perdemos la capacidad de proyectarnos, de mantener latente una ilusión, ¿hasta cuándo podremos aguantar sin rompernos? ■

Ilusión (2)

...Me emocionan las personas que tienen una ilusión en su vida; un proyecto. Sea grande o pequeño. Sea un huerto, o una editorial. Me alegra esa capacidad que tienen de permanecer en la espera, en la no-ganancia, en la expectación que supone esperar a ver realizado su proyecto mientras al quitar de aquí ponen un poco allá, en ese proyecto que no está diseñado para ser beneficio material, pero sí personal. Aunque sea un proyecto sin rentabilidad, que no deja más que deudas y cierta desilusión por el no reconocimiento de los demás, aún así, el proyecto le sigue ilusionando al autor. Es la persistencia de la ilusión; de aquello que se espera a pesar de las mala racha o el desencuentro de intereses...■

Ilusión (1)

Estaba ayer pensando en la poca cultura que tenemos de la ilusión. En la incapacidad de las personas para imaginar un proyecto que ambicione, entendiendo la ambición como esa ilusión por generar algo que vaya más allá de la propia idea de lo económico, incluso que va más allá de uno mismo. Ese algo que se crea, proyecta, y que transforma la realidad y se queda en ella. Que nos hace grandes y a la vez pequeños, porque seguirá cuando nosotros ya no estemos. El ser humano tiene la capacidad de desear, proyectar, imaginar... de ir a la búsqueda de un sueño. La apropiación debida de nuestro tiempo creador. De ese sueño que se desenmascara en la medida en que se mira el mundo, se anota y se subraya en el pensamiento. En la medida en que mi yo se me rebela,  y me acerca verdaderamente a ese yo que soy y quiero ser. A la proyección de todo aquello que mi alma quiere llegar a hacer. Vivimos en una sociedad que es incapaz de enseñar la ilusión, de transmitirla, de acariciarla siquiera, una sociedad que no es capaz enseñar a permanecer en la espera; en esa latencia de lo que imaginado, aún está por venir. Y la espera es creativa, imaginativa y optimista...■

Playing Love (The Legend of 1900)


...es verdad: siempre hay alguien que saca lo mejor de nosotros mismos. 

Tú fuiste.....



Algunas cosas de la vida me cuestan mucho. Una es la muerte. Tengo claro que hay que prepararse a diario para aceptar esa putada en los demás y en mi. Porque la muerte es una putada.  Otra es la experiencia de aquellas horas o instantes de plenitud que uno tuvo, y a veces tiene, en el amor, o en la contemplación de la belleza, donde el cuerpo se funde en el alma y parece que sientes la eternidad. Y que dure tan poco, que sean tan efímeras, que no soportan el paso de los días o las pruebas. Que quedan en la memoria como un sueño que con el tiempo no sabes si realmente sucedió, o si sucedió de esa manera que uno recuerda. Ya sé que no por ser efímeras se les puede calificar de ilusorias. Sucedieron así, y vislumbramos el resplandor que anticipa a lo que realmente estamos llamados: a la eternidad. Nunca me he sentido más cerca de Dios que en esos momentos donde se cruzan alma y cuerpo, como aquel beso enamorado, o esos abrazos intensos que parece que quieres ser uno, y sólo uno, con esa persona. O cuando sientes que la musica te envuelve, atrapa y sobrecoge hasta hacerte llorar. No puedo menos que luchar contra el veneno del escepticismo que con los años intenta inocularme la idea “esto no puede durar”, o “ todo es mentira”.

Tú fuiste mi primer amor.
Tú me enseñaste a querer
No me enseñes a olvidar
Que no lo quiero aprender.

Por mucho que en el día a día nos arrastremos entre miserias y vanidad, ¿vas a olvidar las horas privilegiadas que has tenido en tu vida? Esa es mi lucha: permanecer fiel a las alegrías vividas y que desaparecieron, a la belleza entrevista en un frío amanecer como el de ayer domingo, un amanecer que se me ha escapado, otra vez. Quizás una forma de vivir estas cosas extraordinarias de la vida es sentirlas como un milagro. Llegó, lo palpamos, y pasó. Es la prueba de que el fuego es más que la ceniza, o que el vino más que el poso, los besos más que el rictus de una calavera y la eternidad más que el tiempo. Pero cuesta, vaya que sí ■ ae 

cErTezaS

Ser capaces de sobrepasar la barrera de la presencia. Ese estar ante alguien, mirarlo a los ojos, y saber que te unen hilos invisibles que no te sabrías ni siquiera contar. No sabes de donde parten, tampoco el lugar hacia el que te van a llevar. Sólo sabes que están. Esta capacidad es un regalo, no todo el mundo tiene ese don, ese saber mirar desde los ínferos. Cuando ocurre, lo hace sorprendentemente. Transparencia en el alma. Transparencia en la voz. Hay personas que te transmiten esta infinitud nada más que te enfrentas a su mirada, incluso en esa primera vez en que escuchas su voz, sólo su voz. Puede ser una voz cazallosa de resonancia profunda, o una voz suave de infinitas declinaciones… y sabes, intuyes los hilos invisibles que tan profundamente te unen a ella, sabes que están ahí. Lo sabes. Y ya nada irá en contra de esa certeza. Como diría Clint Eastwood: es esa clase de certezas que se presenta una sola vez en la vida. Y entonces regresas a casa con esa mirada convertida en prenda. Buscas la mejor de tus estancias, el mejor lugar de tu alma. La colocas en la caja más bonita y la guardas. Ya no la quieres perder. Y te quedas enredado con tus pensamientos al lado de esos hilos invisibles que no sabes definir, que quizá tampoco sepas muy bien de qué emoción han surgido, pero sabes certeramente, que siendo hilos invisibles, siempre te van a sostener. Quiza sea esto, el reconocimiento de la amistad. Y también es cierto, sí... no todas las certezas son posibles. Lamentablemente ■ ae

Shhhhhhh

El mundo a veces tiene demasiado ruido, un ruido hueco y hostil. Es entonces cuando te retiras, te resguardas en tu silencio y te dedicas a observar. No puedes evitar tu ausencia de sonido. Empiezas a percibir con nitidez el sonido de los demás; esa necesidad que tienen los otros de arrasar, de ser el centro de atención, de sentirse la atracción de todas las miradas. Y te preguntas a qué puede obedecer una necesidad así. Y permaneces en tu instante silente, te quedas pensando si te has perdido algo importante, porque tú ya no sabes subir ese escalón en el que los demás están, no sabes estar en el ruido de los demás. Te preguntas si hay algún eslabón que no has encontrado o que has perdido para poder subir a esa historia que comparten los demás. Una historia que te parece incomprensible, a la que no sabes ajustarle el sentido. Y en silencio te dices que quizá tu lugar no sea ese, que estás perdido, que no querrías estar ahí. Y te sientes un ser extraño. Con ganas de regresar a tu lugar de silencio, de palabra y de olvido. Donde el ruido de lo absurdo ya no te va a interrumpir más. La soledad entonces se convierte en sonora. Y descansas. Tu olvido puede por fin reposar. Y regresan a tu encuentro todas esas otras miradas que sostienen la tuya, esas de las que ya nunca vas a saber prescindir. Silencio sonoro. Amistad. Y vuelves a sonreir, porque te sabes en otras presencias, y que lo de hoy, lo que has habitado hoy, es tan sólo un instante. Y te dejas llevar irremediablemente por el poder de otros ojos, por la atracción de otras miradas, por la presión de otras manos. Y sabes que al lado de otras presencias tienes la capacidad infintia de ser tú mismo. Sin otro sonido que interrumpa el tuyo, sin más resonancia que la que tú eres, ¡animo, Salva! ■ ae

¿Qué es la melancolía?, me preguntó alguien el otro día... pues, verás… la melancolía -intenté responder- es una especie de tristeza, una tristeza suave que a veces ronda nuestro pensamiento. Y si la miras atentamente, si la sabes observar, sabrías decir qué causa tiene. -¿Es como la tristeza que sentimos cuando se marcha un amigo?... -Sí, un poco así, porque les echamos de menos, Pero no es grave esta tristeza, sólo nos acompaña un ratito. Esa es la melancolía. No es como esa otra tristeza grande y seria, sino que es pequeña y medio sonriente Y yo me quedo balanceando en esa palabra de rasgos serenos y profunda; melancolía. Es ese sentimiento que nos rodea cuando abrimos el sencillo armario en que hemos ido a guardar, cual ropa bien limpia y planchadita, los proyectos que son ya un imposible. Que fueron vitales y que hoy permanecen en silencio, guardados para siempre en la memoria. Los acaricias suavemente como toallas limpias y perfumadas, y los vuelves a encerrar en ese armario que es tu memoria. Es entonces cuando reconoces esa melancolía que es siempre sencilla, y que es a la vez una ofrenda. También es melancolía ese sentimiento ante la lejanía de los amigos, aquellos que un día estuvieron en tu presente, y que el devenir del tiempo ha ido a colocar en otro espacio. Tristeza que es alegría cuando rememora el recuerdo; cuando perfila tu suerte por haberlos encontrado en tu camino. La amistad que se añora, y que una vez fue vivida y sentida; así es la melancolía... Como lo es también, ese algo que te atrapa cuando ves fotos de personas que no llegaste a conocer, a las que has querido esencialmente. En su ausencia, latía el amor que ellas sentían por ti. Sientes melancolía por tu abuela, por tus abuelos, y sabes de esa serena sonrisa que se te queda en los labios por la multitud de veces que has soñado con ellos... Y me digo a mí mismo que la melancolía es uno de los diversos tesoros que puede albergar una mirada. Es esa impresión certera que te hace consciente; puedes amar y te aman. La melancolía, es también una tristeza que se convierte en naciente esperanza. Detrás de su presencia, yo presiento siempre a la esperanza, con toda su timidez. Una intuición que nos dice que una vez puestos a resguardo los proyectos no vividos, los recuerdos almacenados, y la idea de tu ausencia; quedará espacio para vivir con alegría el porvenir que nos espera. La melancolía, me digo, es una especie de tristeza que espera. Que sale al encuentro de un significado. Una tristeza que permanece a la espera de respuesta, de realidad, de sentido. Una melancolía en cierto modo alegre... Y me pregunto, que qué nos quedará de todo esto. De la melancolía, de la esperanza. Y pienso en que todas las cosas tienen un inicio y un final, esa es mi melancolía de hoy; todo, un día finaliza. Siempre recordaré con melancolía estos momentos. Siempre querré volver a ellos ■ ae
Si quieres conocer a una persona , no le preguntes lo que piensa sino lo que ama. Es de san Agustín. Y aunque no fuera de Agustín, tiene toda la razón la sentencia. Pero...¿qué amo yo, o a quién amo?...lo que siento por una persona, ¿cuándo le llamo amor?. Es “la pregunta”. No sé los demás, pero en mi los afectos, lo que siento, me parece lo más irracional de mi mismo. A veces es casi un instinto. Sin la pasión sería de otra manera. No escribiría, no cantaría, no leería y no me enamoraría como yo me enamoro, que es a calzón quitado, a lo bestia, a tumba abierta. Con el tiempo uno aprende que hay que ordenarse. Más que nada porque uno aprende a base de golpes. Y aprende que todo sentimiento que anula mi libertad, o la de otro, está mal. Apasionarse por un amor es estar loco y hacer el loco. Un enfermo de eso que por allí llaman “amor” se salta a la torera todas las convenciones, es capaz de adulterar, de hacerlo con un perro, con su abuela o con su hija. Por amor se mata, y se suicida. No es amor de lo que hablamos, la mayoría de las veces es deseo, deseo hecho costumbre. Al deseo no le interesa la libertad porque sólo le interesa el objeto del deseo: quedar esclavo de él, o esclavizarle a él. Quiere la satisfacción, no la libertad. Muchas veces estos años lo he pensado...¿ qué pasó? ae
Y si estuvieras aquí conmigo esta noche,
yo sería feliz y tú lo sabes.
Estaría mejor también la luna,
ahora más pequeña que nunca.
Dejaría a un lado también la nostalgia
que desde lejos regresa para llevarme.
De nuestro amor sólo un rastro que el tiempo borrará.
Y nada sobrevivirá.

No te olvides nunca de mi,
de cada una de mis costumbres,
en el fondo estuvimos juntos
y no es un pequeño detalle.

No te olvides nunca de mi,
de la más maravillosa fábula
que se haya escrito nunca;
un final feliz era previsto y muy deseado.
Quizás tambien haya sido un poco culpa mia,
creer que fuera para la eternidad.
A veces todo se consuma un poco,
y sin preaviso se vá.

No te olvides nunca de mí...


....¡claro! ¡hoy lo comprendí!....o mejor: lo terminé de comprender. El contrapunto se refiere a una parte de la teoría musical que estudia la técnica que se utiliza para componer música polifónica mediante el enlace de dos o más melodías (también voces o líneas) independientes que se escuchan simultáneamente. El término contrapunto deriva de punctum contra punctum, «nota contra nota» o «melodía contra melodía» y por sí mismo describe el pasaje musical consistente en dos ó más líneas melódicas que suenan simultáneamente...

Eres el contracanto que aparece de repente, como una melodía tan distinta y diferente, eres un estribillo sin carencia ni armonía, y aunque me desafines más te quiero todavía.
Eres la partitura de la historia de mi vida, no describí tres notas y no encuentro la salida,  eres el sol la clave del amor que te venero, y solo con tres notas yo te digo que te quiero.
Eres mi contrapunto y la razón de este bolero, eres mi contrapunto y sin embargo yo te quiero, eres el contratiempo que mi vida no esperaba, eres mi contratodo y contra ti no tengo nada.
Tu eres como un silencio entre blancas y corcheas, aunque te sigua amando por muy negras que las vea,  eres como el concierto de una mala sinfonía,  pero a pesar de todo yo te amo vida mía.
http://www.youtube.com/watch?v=b5xxdswlf7k

He encontrado muchas cosas, pero aún no he encontrado lo que buscaba. Es como la búsqueda del Santo Grial, aunque pueda parecer muy literario decirlo. Es la búsqueda del yo, y a la vez, es llegar a comprender a los demás seres humanos como lo que son, nuestros semejantes. Es una de las razones que me impulsan a escribir... Es tener la sensación de estar siempre a las puertas de algo, quizá, de un "paraíso inhabitado" ■ ae

biOGrafíAs

Uno tiene sus lugares que ha ido amueblando con los libros leídos, con las peliculas que ha visto, con la imaginación, que ha inventado todo tipo de historias. Son espacios que están unidos a recuerdos, a personas, incluso a sueños realizados o por realizar. Algunos tenemos la suerte, aunque a veces esa suerte se paga cara, de que muchos lugares están asociados a personas. Y he conocido muchísimas personas. Nos hemos conocido. El mejor paisaje es el rostro de una persona. Cuando ya con ocho años comienzas a hacerlas renunciando a la seguridad del molusco, y a los diecisiete te embarcas a la vida, a ver qué pasa, y comienzas a navegar por aquí y por allá, atracando en puertos (me refiero más a personas que a lugares) de imprevisibles ambientes y atmósferas que con el tiempo se aparecen enrarecidas, o con un encanto especial: parte y razón de un proceso de madurez que descubres con el tiempo, A esos lugares , esos mapas, esa cartografía de la vida de cada uno, le llamamos biografía. Uno también es un paisaje. Somos algo parecido a una tierra donde hay sus valles, sus praderas, sus bosques, pero también sus cumbres heladas por la soberbia, o desiertos de soledad que no queremos enseñar a nadie, o ciénagas pantanosas que evitamos que nos conozcan y visiten. Somos muchas cosas dentro de nuestro paisaje interior. ¿Qué pasaría si durante unos días, por un extraño sortilegio, nos convirtiésemos en nuestro propio paisaje y alguien pudiera pasearse por él, por nosotros, dentro de nosotros?. ¿Qué encontraría? Como en un jardín botánico de seguro hallaría camelias y dalias, pero también cactus y arbustos, y zonas descuidadas, desordenadas por el abandono. Y no faltará el que tenga su buena colección de plantas carnívoras. Alguno anidará la repelente Stapella, que huele a cadáver en descomposición. No todo serán campos sembrados, ni verdes laderas, o bosques fantásticos. Habrá zonas de escarchas heladas y frías, simas o volcanes en erupción. Somos paisaje y, a veces, hay que dar gracias a Dios de saber tan poco de nosotros mismos ■ ae

Escribía el otro día alguien -hablando de un amigo que acababa de perder apenas unos días antes- "Para mi fue esencial. Una influencia enorme, en mi vida y en mi trabajo. Lo veia casi todos los dias y viajamos muchisimo. Nuestro grupo de amigos era su familia y es muy raro porque eso es lo que mas me duele. Ver a mi gente mas cercana pasándola de lo mas mal". Muchas preguntas vinieron a mi cabeza y desee entonces, con todas mis fuerzas, saber tocar las vidas de quienes me rodean, ser esencial para ellos sin que ellos se den cuenta y sin que haya coodependencias; desee dejar algo en las vidas de quienes me rodean; de pasar junto a ellos y tocar su alma, aunque sea unos segundos. Gracias mozko, por confiarme lo que sentías. Hoy le pido a Dios y a la vida que sientas en tu corazón la certeza de que él está bien ■ ae
A veces, la vida es un corta y un pega. Nada más. No tienes nada que ofrecerle al mundo, y sabes que lo recibes todo de él. Tu palabra permanece muda. Pero tu mirada está alerta. Tu oído. Tu piel. Tus manos. Es así, a veces la vida es un recibir y un dejar nada propio. Y así son también, a veces, los blogs. Sin nada propio, se utilizan para hacerle eco a las pequeñas cosas que nos vamos encontrando en nuestro mundo. Mi blog últimamente es eso; un corta y pega. El mismo corta y pega de mi voz que hoy, es de silencio ■ ae

Otro año, más cariño

A cualquiera que le preguntes por la calle te dirá que un amigo es un tesoro y que no hay nada como la amistad, a la vez que te dará unas cuantas definiciones y metáforas a cual más "florida" sobre el asunto, pero a la hora de la verdad -de la salud, de los dineros, de la muerte, de defender- tengo la impresión de que no todos entendemos lo mismo por amistad, que un buen amigo es algo difícil de conseguir y que en no pocas ocasiones confundimos el concepto de amistad con el de compartir diversiones, aficiones y juergas. Así, de golpe, casi sin pensar –pero pensando en mi amigo-hermano Roberto que hoy cumple años- se me ocurre que un amigo es aquél que en todo momento "está ahí", con el que puedes contar cuando vienen las podridas; que te merece toda la confianza del mundo y que por eso no hay secretos. En frase que le oí una vez a Brunetti: alguien a quien no se le caen los anillos por decirte "oye, se te ven los mocos". Ahora que lo pienso Roberto no me lo ha dicho a mí nunca, pero yo sí a él, y lo aceptó con una sencillez y una magnanimidad envidiables. Me parece que demasiadas veces se da mal uso al concepto de amistad, se considera como amigo hasta aquél que acabamos de conocer en la barra de un bar y, lo que me parece más grave, se instrumentaliza la amistad, porque hay quien la utiliza para medrar y quien la usa hasta para trepar social o profesionalmente... Hay un sentimiento que pienso es común a casi todos hombres: la necesidad de cariño; por esta razón la amistad acaba siendo algo que buscamos, a veces con ansiedad, circunstancia que dota al deseo de amistad de cierta dosis de egoísmo. Existe el peligro de que busquemos a nuestros amigos como desaguadero de nuestra penas, descanso de nuestras fatigas o recurso para nuestros deseos de pasarlo bien, y si no nos paramos a pensar que toda amistad, si es tal, exige correspondencia, acabemos utilizando a aquéllos cuya amistad aspiramos a mantener. Los amigos nos vuelven sin duda más humanos, más comprensivos y, con ello, más solidarios. Hay quien dice que mientras la familia te viene impuesta, uno puede elegir a sus amigos. Cierto. Uno los va descubriendo en el transcurso de la vida; por eso más que buscar amigos lo que se trata es de encontrarlos. Empatía. El diccionario la define como "la capacidad o proceso de penetrar profundamente, a través de la imaginación, dentro de los sentimientos y motivos del otro". Comprensión, identificación, interés por el otro son conceptos que tienen mucho que ver con esa caridad que en el Evangelio Jesucristo impuso como "mandamiento nuevo". No sé, hoy quería escribirle algo al gordo porque cumple años y me doy cuenta lo difícil que es definir la amistad. No hay conceptos unitarios. Es más fácil buscar ejemplos que recetas. Hay quienes son muy aficionados a etiquetar y buscan arrimar el ascua a su sardina para decir cuándo algo es amistad y cuándo no lo es, sin darse cuenta que la realidad suele ser más rica que lo que nos cuentan los libros, los manuales y los reglamentos. Yo me encontré con RAC hace unos años, me encontré con su esposa -tanto o más valiosa que él- y hoy le doy gracias a la vida y lo celebro. ¡Feliz cumpleaños, Roberto! ■


aQueLLaS peQueÑas cOSas


Y uno se cree, que los mató
el tiempo y la ausencia
pero su tren
vendió boletos de ida y vuelta,
Son aquellas pequeñas cosas
que nos dejó tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.
Como un ladrón,
te acechan detras de la puerta
te tienen tan a su merced
como hojasmuertas
que el viento arrastra allá o aquí...
que te sonríen tristes y
nos hacen que, lloremos cuando
nadie nos ve.
Como un ladrón
te acechan detras de la puerta,
te tienen tan a su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí...
que te sonríen tristes y
nos hacen que, lloremos cuando

lA rEd

Internet es un universo virtual que tiende al infinito. La red se expande a velocidad de vértigo, y el ciberespacio no se llena jamás; se diría que no tiene límites. ¿Los tiene? Supongo que alguien sabrá cuántas webs, blogs o entes semejantes se crean en el mundo cada minuto y cuántas páginas abandonadas vagan por el éter ya sin piloto ni lectores, como chatarra espacial no reciclable. ¿Cuántos miles de millones de conversaciones hay ahora mismo en la red? ¿Cuántas declaraciones de amor, real o virtual? ¿Cuántas imágenes sucias o limpias? ¿Cuántas voces se cruzan? ¿Cuántas transacciones comerciales? ¿Cuántas estafas se están perpetrando en este instante? Ya nadie duda de que Internet es uno de los inventos más revolucionarios de la historia y el que más vértigo produce al que se asoma por primera vez o reflexiona sobre lo que tiene al alcance del teclado. “Si no estás en Google, no existes”, me dijeron, y no tardé mucho en comprender que no era una broma. Cuando colgué éste (mi pequeño) globo en la red, traté de imaginarme el espacio virtual como una gran ciudad, y me propuse ocupar sólo un barrio, un barrio por cierto de "gente razonable"; de poetas, de escritores, de buscadores de la verdad y amantes de la libertad. ae.

El amor no es sólo un sentimiento. El amor no es sólo el cosquilleo que corre por la espalda. El amor es entrega; el amor es sacrificio; el amor es donación; el amor es fidelidad. Yo creo que el amor es una decisión. En fin, hay que comprenderlo todo..., pero algunas cosas se comprenden muy mal. Y, en cualquier caso, no creo que debamos aceptarlas como naturales y normales. Hay que cuidar el matrimonio cada día: hay que lavarlo, hay que peinarlo, y hay que tenerlo guapo. ae

Estamos en tiempos de incertidumbre, mi mirada recoge tu mirada, y somos capaces aún de cabalgar a través de mil colores. Estamos ante una incógnita no asible, pero no permanecemos solos. Me agarro a la firmeza de tu mirada, y al tamborileo de tu alma, que es valiente. Y me emociona tu semblante.Tu firmeza. Tu sonoridad de silencio. Eres.
Acercarnos al otro es siempre un misterio. Vivimos con esa necesidad, la de estar al lado de otro. El otro delimita nuestro ser. Al lado del otro reconocemos nuestra referencia como persona, aquello que nos mueve hondamente. Hablar del otro es saber de familia y amigos. Aprendemos de los otros el ritmo que nuestro movimiento tendrá en este espacio, el nuestro. Sin un otro, la vida, la nuestra, carecería de límites. El otro es el eje fundamental de ese tiempo que es sólo mío: mi tiempo creador. En él siempre, la estela de los que nos acompañaron, de los que nos acompañan, y de los que estarán por venir. Buscamos un otro. Pero siempre lo hacemos desde el desconocimiento, desde la incertidumbre que siempre es lo no sabido. Estar al lado de los otros es siempre un regalo, y también, una incógnita. A su lado reímos, lloramos, buscamos, encontramos, discutimos y amamos. Pero no siempre es así. A veces, y sólo a veces, afortunadamente, el otro es un simple espejismo. Algo que no acierta nunca a ser real. Llegas a estar a su lado, sí, pero te sientes muy solo. Es esa soledad que se te pega al lado de quienes sólo se ven a sí mismos. Entonces, tu mirada se entristece un poco. No hay posibilidad, tus palabras caen en un saco sin fondo. Tu verdad, no tiene respuesta. Tu persona, cae en el baúl de silencio, y se queda sin sonido. Y toda palabra que se dirige a ti, no lo hace directamente. Necesita otro coro, otros aplausos. Necesita la reinvención de su presencia. Tergiversa las cosas, así que no llegas a saber muy claramente si de lo que habla es de ti. Decepción. Detrás de ese espejismo, sólo hay un interés exacto. Un objetivo que una vez reconocido como imposible, te deja de lado, te vapulea, te aísla y te deja desconcertado. A todos nos ha ocurrido alguna vez la decepción del desencuentro. Sucede a veces, es cierto. Pero aunque ocurra, nunca es capaz de borrar la experiencia que nos ha ido regalando la vida. Esa risa que presiento cuando te oigo por teléfono, o tu llanto, la alegría que recuerda mi casa cada vez que vienes a quedarte, el dolor que compartimos detrás de una discusión insulsa, el cansancio que tu mirada viene a liquidar cuando me observa, y la perpetua resonancia en las pequeñas cosas, de ese otro que hace de mí, una presencia sonora, alegre y sentida. Los otros son nuestro límite; son la exacta medida de nuestro ser en el tiempo. Y son también, la presencia que hace de nuestra vida una vida con sentido ■ ae
"…porque si al fin se ama al que es tan diferente y no hay motivo, interés, ni facilidades, entonces es que tal vez el amor exista; entonces es que tal vez exista haya lugar para el romanticismo, para creer en algo inmaterial que impulsa a la materia, que la mueve y por eso cuanto más desiguales los amantes más cerca del milagro de ser otro, más cerca de creer en el milagro, quiero decir. En contra de las leyes del sentido común una fuerza acerca sus cuerpos y esa fuerza, lo juran, les hará diferentes, les sacará del mundo. Les estremecerá de dicha, de voluntad contenida y extensible". El lado frio de la almohada. Belén Gopegui.