Derecho a ser diferente


Efectivamente. Un sí rotundo a la diferencia. A la libertad de los demás para elegir lo que son por encima de lo que queremos, esperamos o necesitamos que sean, por encima de nuestras perspectivas y premisas sobre lo que han de ser la vida y el mundo. Por encima también de un sistema que lejos de encontrar respuestas, sólo es capaz de poner límites a la persona. Hoy digo a mis amigos cuando asoma ilimitable y plena su libertad. Dejémosles arrancar, salir al camino, al suyo, con la estimada guía que es para ellos saber que nunca les vamos a abandonar. Que estaremos siempre cerca, localizados y pendientes de sus pasos libres. Yo te quiero S, con tus más, pero sobretodo con tus menos; esos que quizá yo, limitado y obtuso, aún no soy capaz de comprender. Deseo que tu tiempo, tenga siempre el sonido de la libertad; la que es tuya solamente. Que tu libertad, y la responsabilidad exacta que le vas poniendo a las cosas, sea lo que ilumine tu camino. Tu vida. Lo único que conscientemente deseo es no ser muro; tu muro. Vuela alto, S, que yo te miro ■

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