cErTezaS

Ser capaces de sobrepasar la barrera de la presencia. Ese estar ante alguien, mirarlo a los ojos, y saber que te unen hilos invisibles que no te sabrías ni siquiera contar. No sabes de donde parten, tampoco el lugar hacia el que te van a llevar. Sólo sabes que están. Esta capacidad es un regalo, no todo el mundo tiene ese don, ese saber mirar desde los ínferos. Cuando ocurre, lo hace sorprendentemente. Transparencia en el alma. Transparencia en la voz. Hay personas que te transmiten esta infinitud nada más que te enfrentas a su mirada, incluso en esa primera vez en que escuchas su voz, sólo su voz. Puede ser una voz cazallosa de resonancia profunda, o una voz suave de infinitas declinaciones… y sabes, intuyes los hilos invisibles que tan profundamente te unen a ella, sabes que están ahí. Lo sabes. Y ya nada irá en contra de esa certeza. Como diría Clint Eastwood: es esa clase de certezas que se presenta una sola vez en la vida. Y entonces regresas a casa con esa mirada convertida en prenda. Buscas la mejor de tus estancias, el mejor lugar de tu alma. La colocas en la caja más bonita y la guardas. Ya no la quieres perder. Y te quedas enredado con tus pensamientos al lado de esos hilos invisibles que no sabes definir, que quizá tampoco sepas muy bien de qué emoción han surgido, pero sabes certeramente, que siendo hilos invisibles, siempre te van a sostener. Quiza sea esto, el reconocimiento de la amistad. Y también es cierto, sí... no todas las certezas son posibles. Lamentablemente ■ ae

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