
Uno tiene sus lugares que ha ido amueblando con los libros leídos, con las peliculas que ha visto, con la imaginación, que ha inventado todo tipo de historias. Son espacios que están unidos a recuerdos, a personas, incluso a sueños realizados o por realizar. Algunos tenemos la suerte, aunque a veces esa suerte se paga cara, de que muchos lugares están asociados a personas. Y he conocido muchísimas personas. Nos hemos conocido. El mejor paisaje es el rostro de una persona. Cuando ya con ocho años comienzas a hacerlas renunciando a la seguridad del molusco, y a los diecisiete te embarcas a la vida, a ver qué pasa, y comienzas a navegar por aquí y por allá, atracando en puertos (me refiero más a personas que a lugares) de imprevisibles ambientes y atmósferas que con el tiempo se aparecen enrarecidas, o con un encanto especial: parte y razón de un proceso de madurez que descubres con el tiempo, A esos lugares , esos mapas, esa cartografía de la vida de cada uno, le llamamos biografía. Uno también es un paisaje. Somos algo parecido a una tierra donde hay sus valles, sus praderas, sus bosques, pero también sus cumbres heladas por la soberbia, o desiertos de soledad que no queremos enseñar a nadie, o ciénagas pantanosas que evitamos que nos conozcan y visiten. Somos muchas cosas dentro de nuestro paisaje interior. ¿Qué pasaría si durante unos días, por un extraño sortilegio, nos convirtiésemos en nuestro propio paisaje y alguien pudiera pasearse por él, por nosotros, dentro de nosotros?. ¿Qué encontraría? Como en un jardín botánico de seguro hallaría camelias y dalias, pero también cactus y arbustos, y zonas descuidadas, desordenadas por el abandono. Y no faltará el que tenga su buena colección de plantas carnívoras. Alguno anidará la repelente Stapella, que huele a cadáver en descomposición. No todo serán campos sembrados, ni verdes laderas, o bosques fantásticos. Habrá zonas de escarchas heladas y frías, simas o volcanes en erupción. Somos paisaje y, a veces, hay que dar gracias a Dios de saber tan poco de nosotros mismos ■ ae
No hay comentarios:
Publicar un comentario