Vida y destino

El titulo de la entrada es el mismo que una de las mejores obras que me he encontrado sobre la amistad, y es de Vasili Semiónovich Grossman, (Berdichev 1905- Moscú 1964). Grossman, fue un prominente periodista, escritor y corresponsal de guerra soviético de origen judío. Comenzó a escribir historias cortas mientras estudiaba en la Universidad Estatal de Moscú y más tarde siguió su actividad literaria al mismo tiempo que trabajaba como ingeniero en la región ucraniana de Donbas.

A mediados de los años 30, Grossman dejó su trabajo como ingeniero y se dedicó en exclusiva a la escritura. Durante la Gran Purga algunos de sus amigos y parientes cercanos fueron detenidos, incluida su compañera. Durante meses solicitó a las autoridades su liberación, cosa que ocurrió en 1938. Durante la Gran Guerra Patriótica, acompañó al Ejército Rojo durante su ofensiva como corresponsal de guerra para el periódico Krasnaya Zvezda (Estrella Roja) desde junio de 1941 hasta Berlín en 1945. Grossman describió la limpieza étnica en Ucrania y Polonia, y la liberación de los campos de concentración de Treblinka y Majdanek. Su artículo El infierno de Treblinka fue usado en los juicios de Núremberg como evidencia de la persecución que ejercía el régimen nazi. Después de la guerra participó en El Libro Negro, un proyecto del Comité Judío Anti-Fascista para documentar los crímenes del Holocausto, pero dicho proyecto afrontó dificultades de la censura soviética. Al final el proyecto de este libro fue suprimido en 1948. Tiempo después escribe Por una causa justa, una novela basada en sus vivencias como corresponsal de guerra, luego Grossman escribe la segunda parte, titulada Vida y destino que es considerada su obra cumbre, y donde muestra realistamente los estragos causados por el totalitarismo nazi y el soviético durante la II Guerra Mundial.
Grossman murió de un cáncer al estómago en Moscú en 1964, ignorando aún si Vida y destino sería alguna vez leída por el público.

La amistad en el trabajo, la amistad en la actividad revolucionaria, la amistad en un largo viaje, entre soldados, en una prisión de transito, donde entre el recuerdo y la separación discurren solo dos o tres días, pero el recuerdo de esas horas se conserva durante años .La amistad en la alegría, la amistad en el dolor. La amistad en la igualdad y en la desigualdad.

¿En qué consiste la amistad? ¿Es una simple comunidad de trabajo y destino? A veces el odio entre miembros de un mismo partido cuyas ideas solo se diferencian en pequeños matices es mayor que hacia los enemigos del partido. A veces los hombres que van juntos a la batalla se detestan mas entre ellos que al enemigo común .Y del mismo modo a veces el odio ente prisioneros supera al odio que estos sienten por sus carceleros. Lo cierto es que los amigos se encuentran la mayoría de las veces entre aquellos que comparten el mismo destino, la misma profesión, los mismos objetivos, pero concluir que es esa comunidad lo que determina la amistad seria un tanto prematura.

¿Pueden establecer lazos de amistad dos caracteres completamente diferentes? ¡Por supuesto! La amistad a veces es una relación desinteresada.

La amistad a veces es egoísta, otra está marcada por el espíritu de sacrificio; pero lo extraño es que el egoísmo de la amistad aporta un beneficio desinteresado a aquel del que se es amigo, mientras que el sacrificio de la amistad es esencialmente egoísta.

La amistad es un espejo en el que el hombre se contempla a sí mismo. A veces, mientras conversas con un amigo, te reconoces a ti mismo: es contigo mismo con quien hablas, es contigo con quien te relacionas.

La amistad es igualdad y afinidad. Pero al mismo tiempo es desigualdad y diferencia.

Existe una amistad práctica, eficaz cuando hay un trabajo colectivo, en la lucha común por la vida, por un trozo de pan.

También está la amistad por un ideal elevado, la amistad filosófica entre interlocutores contemplativos, entre personas que trabajan en campos diferentes, cada uno por su cuenta, pero que juzgan la vida con criterios idénticos.

Es posible que una amistad elevada aúne la amistad activa – la del esfuerzo y la lucha – y la amistad de los interlocutores contemplativos

Los amigos siempre se necesitan el uno al otro, pero no siempre piden lo mismo a la amistad. Los amigos no siempre quieren la misma cosa de la amistad. Uno ofrece al otro su experiencia, el otro se enriquece con esa experiencia. Uno, al ayudar a un joven amigo, débil e inexperto, toma conciencia de su propia fuerza y madurez, en tanto el otro reconoce en el amigo el propio ideal de fuerza, madurez, experiencia. Así, en la amistad uno da, mientras que el otro se alegra por los regalos.

Ocurre que un amigo es una instancia tacita que ayuda al hombre a entrar en relación consigo mismo, a encontrar la felicidad en sí mismo, en sus propios pensamientos que se vuelven inteligibles, tangibles gracias a que encuentran un eco en el alma del amigo.

La amistad de la razón, la amistad contemplativa, a menudo exige de los amigos unidad de pensamiento, pero esta afinidad no es obligatoriamente total. A veces la amistad se expresa en la disputa, en las divergencias.

Cuando los amigos son idénticos en todos los aspectos, cuando se reflejan el uno en el otro, la disputa con el amigo será una disputa con uno mismo.

Amigo es aquel que justifica tus debilidades, tus defectos e incluso tus vicios; es aquel que confirma tu equidad, tu talante, tus meritos.

Amigo es aquel que, amando, desenmascara tus debilidades, tus defectos y tus vicios.

La amistad es, pues, aquello que fundado sobre lo semejante, se manifiesta en las diferencias, las contradicciones, las desemejanzas. En la amistad el hombre aspira a recibir de forma egoísta aquello que él no posee. En la amistad el hombre aspira a dar aquello que posee.

El deseo de amistad es inherente a la naturaleza humana, y aquel que no sabe establecer vínculos de amistad con las personas, los tendrá con animales, perros, caballos, gatos, ratones, arañas.
Un ser dotado de una fuerza absoluta no necesita amigos; evidentemente, ese ser solo puede ser Dios.

La verdadera amistad no depende de que un amigo se siente en un trono o que, derrocado de dicho trono, vaya a parar a prisión. La verdadera amistad se corresponde con las cualidades del alma y es indiferente a la gloria, a la fuerza exterior.

Múltiples son las formas de la amistad y múltiple es su contenido, pero hay un fundamento sólido en ella: la fe en el carácter inquebrantable del amigo, en su fidelidad. Por ello es particularmente bella la amistad allí donde el hombre celebra el Sabbat. Allí donde el amigo y la amistad son sacrificados en nombre de los más altos intereses, el hombre, declarado enemigo del ideal supremo, pierde a todos sus amigos, pero conserva su fe en su único amigo.

He querido transcribir éstas ideas porque en leyéndolas (sic) iba recordando a un amigo con el que me siento entrañablemente unido y al que le debo unas líneas por su cumpleaños. Más de alguna vez – ¡gracias a Dios!- me han preguntado si somos hermanos de sangre. Sí, lo somos. Somos hermanos de sangre y de espíritu porque nos unen muchas cosas en la sangre y en el espíritu, porque con él he podido convivir, viajar, y hasta ponerme enfermo y de malas. Este gordo, como dice el texto de Grossman, ha justificado mis debilidades, mis defectos y mis vicios, pero que al mismo tiempo ha confirmado mis meritos. Cuando hace un tiempo nadie daba un quinto por mi vida, Roberto –y también su esposa; enorme mujer- me enseñaron que la amistad se corresponde con las cualidades del alma y es indiferente a la gloria y a la fuerza exterior.

En éstos días en que todavía escuchamos los ecos de tu cumpleaños, querido Roberto, como otras veces (qué pobre soy que siempre ando pidiendo prestado) le pido unas palabras a Sabina, y te digo con todo el corazón –corazón lleno de agradecimiento y alegría- que en éste aniversario tuyo, y siempre. 

...Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de ti el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena... ■ AE




La primera definición que encuentro de Socorro en la red es "sinónimo de ayudar". Y me quedo con ésa definición. No busco más. Y es que así la recuerdo y así la quiero recordar. Cierro los ojos y viene a mi imaginación una mujer siempre presta a ayudar, a acompañar, a cuidar, a servir. A socorrer,  nunca mejor dicho. Si alguien podía hacer honor a su nombre, era ella. Supe de su muerte hace unos días, y desde entonces no he dejado de pensarla, en cómo habrá sido el momento de su partida. Siempre me llamó la atención su discreción y su saber estar. Tenía una elegancia y una educación y una clase como pocas veces he visto en la vida. He pensado también en sus hijas. Dejo éstas líneas y ésta foto en éste sitio como testimonio de mi gratitud hacia ella. Si sobreviví aquella época de mi vida en aquel lugar, fue gracias a ella, que siempre cuidó de mí. Gracias, queridísima doña Socorro; es tan grande el respeto que me inspira, que me siento incapaz de usar el "tú". Si logro llegar al cielo -desde donde puedes leer ésto-  quizá, al sentarnos a comer condoches y tamales,  podamos hablarnos "de tú" mientras recordamos mi paso por tu tierra y por tu vida ¡Paz eterna para usted! ■

En la vida no se aprenden cosas técnicas, sino cosas emocionales. O , dicho de otro modo: lo que no olvidas, lo que aprendes, entra mejor a través de las emociones 

iNdifeReNcIA

No sé, llevo días pensando en que si pudiéramos ver y leer la historia secreta de los que nos quieren mal, nos encontraríamos en sus vidas tanto sufrimiento, tanto dolor, que nos desarmarían. La insistencia en ese que te vaya mal, o dañar tu imagen, y escribirlo para que se sepa, es la demostración de que te quieren. Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Cuando nadie comente será la señal de que estamos en el mundo de la indiferencia...■

hABitaBLe

No sé por dónde empezar, no sé -ni sabré, yo creo- cómo agradecer todo lo que me ha sido dado de la mano de mis papás. Su presencia, cada uno de sus gestos ha ido a convertir mi mundo en un escenario más habitable, más cómodo, más feliz y sonriente. Lo han hecho cuando estaban delante y, sorprendentemente, también cuando no han estado. Esto último es lo que me desborda; que hasta cuando no se nota su presencia física, sabes que te siguen cuidando. De ello he sido consciente muchas veces ya, y me he preguntado cuántas veces más me habrán cuidado sin sentir yo que eran ellos los que estaban sujetándolo todo, como pilares indestructibles detrás de muchas de las cosas buenas que mi vida ha tenido. Porque son muchas cosas siempre, las que se quedan sin saber cuando una persona te quiere de verdad. Te quiere y está. Y de la mayoría de lo que hace por ti, ni te enteras ni quizá te enteres jamás. Sé que mi mamá no leerá ésto; mi papá quizá, pero que quede testimonio de lo agradecido que les estoy y estaré siempre ■ ae

Horas lentas


Son necesarias las horas lentas; esas que entretejen los segundos entre los dedos de tus manos, entre los huecos de tu pensamiento. Ese tiempo pausado en el que vas tejiendo una historia detrás de otra; anécdotas cosidas que aparentemente nada tienen que decir. Que nada dicen si las cuentas, porque sólo tú sabes el brillo que hay detrás de cada una de ellas; qué risa las sostuvieron, qué lágrimas fueron a colocarse a su lado y qué ilusiones se fueron a perder con ellas. En las horas lentas de una tarde ves a la vida volver. El regreso de eso que has sido siempre, eso que escondido, pocas veces dejas salir y guardas como un tesoro. Todo eso que permanece silente, presto a ser acariciado por un instante, por tan sólo un instante, está hoy contigo. Anécdotas de sueños perdidos, vida inesperada, ilusiones imposibles y caricias recibidas. A veces las tardes de domingo son así. Lentas, de un ritmo casi imperceptible. Tardes necesarias para el descanso del alma, también del cuerpo. Catarsis. Sorpresa. La persistencia de la memoria. Un respiro de esperanza. Una posibilidad imprevista. Todo eso es una tarde de domingo. Como  un futuro inimaginable, sin perfil, pero que se siente propio. Esa esperanza que late en cada segundo de un tarde sin música, neutra, ese momento inesperado en que mientras colocas y descolocas horas, sale la sonrisa del porvenir y se posa sobre lo inesperado vivido. Son necesarias las horas lentas; esas en que la vida viene a posarse en una leve sonrisa. Tardes en que te quedas con los segundos entrelazados entre los dedos, con la esperanza hecha un ovillo de lana presto a ser desenredado. Tarde de domingo, lenta, de espera. Siempre se espera el porvenir. Siempre ■

simplemente....thank you!


Hace un mmento me encontré con éste texto y ésta música y éstos silencios; me gusto, y (justo) por éso lo pego, porque sé que quizá a tí también te gustará...

Some call it faith, some call it love
Some call it guidance from above
You are the reason we found ours
So thank you stars

Some people think it's far away
Some know it's with them everyday
You are the reason we found ours
So thank you stars

There are no winds that can blow it away on the air
When they try to blow it away 's when you know it will always be there

To some it's the strength to be apart
To some it's a feeling in the heart
And when you're out there on your own, it's the way back home

There are no winds that can blow it away on the air
When they try to blow it away 's when you know it will always be there

Some call it faith, some call it love
Some call it guidance from above
You are the reason we found ours
So thank you stars
Thank you stars
Thank you stars


de libros y cosas (personales)

¡Hey, tú! (sí: me lo digo a mí mismo): Tu vida es como un libro. El título que lleva es tu nombre. El prefacio es tu introducción al mundo. Las páginas son las crónicas diarias de tus esfuerzos. El asunto principal de tu libro puede ser la profesión, el negocio, el amor, la ciencia, la libertad o la religión. Día a día tus pensamientos y actos se inscriben en el como evidencia de tu éxito o de tu fracaso. Lo que anotes en cada una de las páginas es de vital importancia, queda escrito allí por siempre. Un día habrá de escribirse en él la palabra fin, haz que entonces pueda decirse que tu libro es un modelo de nobles propósitos y servicio generoso al mundo. Sé valiente, esfuérzate, da lo mejor de ti mismo y aparecerá escrito en lo mejor de tu vida ■ae

¡Quiero! (vivir así)

No he pretendido la gloria, ni el dinero, ni la importancia social. Vivir y contemplar. Ése ha sido mi ideal (Pio Baroja) ■

único

Muchas veces he pensado, como todo el mundo, que la vida bien podría ser una novela o un cuento. Los personajes entran y salen del escenario, los paisajes fluyen, el tiempo pasa, llueve, deja de llover, sale el sol, llega el otoño y después el invierno. Sí, reconozco que no es una mala idea, y no tengo la menor duda sobre el papel que cada uno de nosotros interpreta en esa historia: somos el protagonista, el único e involuntario protagonista. Y es al caer en esta cuenta cuando los hechos que nos suceden cobran otra dimensión para sorprendernos con su sólida realidad: la voz que escuchamos en esa grabación es la nuestra, y la persona que aparece en esas fotografías bajo los árboles o junto al mar eres tú, por increíble, por inconcebible que resulte, eres tú ■

Un amor puede dejar de serlo; a las pruebas me remito. Un compañero, un jefe, incluso un amigo. Pero un hermano —como un diamante— es para siempre. ¿Qué valor tendría, si no, habernos tratado así a pesar de no serlo? Ahora no estás, no contestas; y yo sufro por eso. Pero, superado el desconcierto, lo veo claro gracias a la oscuridad: seguimos siendo hermanos, seguiremos siendo hermanos. Ha tenido que caer la noche para descubrirlo ■ ae




Vendrá la hora
en que las viejas heridas,
tanto tiempo olvidadas,
amenacen con abrirse.

Vendrá el día
en que ningún balance
de la vida, del dolor,
contará.

Transcurren las horas,
Pasan los días.
Un logro queda:
simplemente estar vivo"

H.Arendt

Pa tí

Esta tarde va una désas (sic) que uno puede dedicar y dedicar y volver a dedicar todas las veces que quiera; hoy va para tí, por la alegría que me ha dado el volver a saber de tí 


Acercarnos al otro es siempre un misterio. Vivimos con esa necesidad, la de estar al lado de otro. El otro delimita nuestro ser. Al lado del otro reconocemos nuestra referencia como persona, aquello que nos mueve hondamente. Hablar del otro es saber de familia y amigos. Aprendemos de los otros el ritmo que nuestro movimiento tendrá en este espacio, el nuestro. Sin un otro, la vida, la nuestra, carecería de límites. El otro es el eje fundamental de ese tiempo que es sólo mío: mi tiempo creador. En él siempre, la estela de los que nos acompañaron, de los que nos acompañan, y de los que estarán por venir. Buscamos un otro. Pero siempre lo hacemos desde el desconocimiento, desde la incertidumbre que siempre es lo no sabido. Estar al lado de los otros es siempre un regalo, y también, una incógnita. A su lado reímos, lloramos, buscamos, encontramos, discutimos y amamos. Pero no siempre es así. A veces, y sólo a veces, afortunadamente, el otro es un simple espejismo. Algo que no acierta nunca a ser real. Llegas a estar a su lado, sí, pero te sientes muy solo. Es esa soledad que se te pega al lado de quienes sólo se ven a sí mismos. Entonces, tu mirada se entristece un poco. No hay posibilidad, tus palabras caen en un saco sin fondo. Tu verdad, no tiene respuesta. Tu persona, cae en el baúl de silencio, y se queda sin sonido. Y toda palabra que se dirige a ti, no lo hace directamente. Necesita otro coro, otros aplausos. Necesita la reinvención de su presencia. Tergiversa las cosas, así que no llegas a saber muy claramente si de lo que habla es de ti. Decepción. Detrás de ese espejismo, sólo hay un interés exacto. Un objetivo que una vez reconocido como imposible, te deja de lado, te vapulea, te aísla y te deja desconcertado. A todos nos ha ocurrido alguna vez la decepción del desencuentro. Sucede a veces, es cierto. Pero aunque ocurra, nunca es capaz de borrar la experiencia que nos ha ido regalando la vida. Esa risa que presiento cuando te oigo por teléfono, o tu llanto, la alegría que recuerda mi casa cada vez que vienes a quedarte, el dolor que compartimos detrás de una discusión insulsa, el cansancio que tu mirada viene a liquidar cuando me observa, y la perpetua resonancia en las pequeñas cosas, de ese otro que hace de mí, una presencia sonora, alegre y sentida. Los otros son nuestro límite; son la exacta medida de nuestro ser en el tiempo. Y son también, la presencia que hace de nuestra vida una vida con sentido. 

Un día es el comienzo. Te alegras, te tiene ensimismado, aprendes a ralentizar su latido, te esmeras en su equilibrio, avanzas, intuyes el destino, y de repente ocurre; se impone el silencio. Delirio. Bloqueo. Una página en blanco reposa insistente en tu pensamiento. No sabes qué ha ocurrido con el sonido de tus palabras, a qué lugar han ido a esconderse. Lejanas, no encuentras el hilo que las regrese; no encuentras el prisma que haga realidad el color de tu mente en blanco. No puedes echar un pulso a ese silencio que te rodea, que te tiene amordazado, que anula esa necesidad de comunicar que antes se imponía tan poderosamente. Hoy estoy así, un nudo de hilos deshilachados, desconectados, aislados y sin sonido. Mi pensamiento es como esa tela rota que se queda agitándose en el aire. Discontinuidad. Me quedo en este silencio mientras en el aire se pierde aquello que quisiera decir y no me sale. Cedo todo mi tiempo al descanso, al vacío de las cosas que ha perdido mi mirada. Desconexión. La página en blanco que es mi mente se impone. Necia insiste en el desencuentro. Desinterés. Tiempo de espera. Quizá eso tenga que ser Abril. Un tiempo para el no sonido. Tiempo de lectura; de reposo en la palabra de los otros. Mi mirada descansa en el sonido que me llega de otro tiempo, de otro espacio. Lejanía. Tiempo de ausencia; ese vacío que deja toda palabra que no acaba de decirse. Abril será largo, intenso y hermoso. Será de silencio, de viento y de lectura. Late insistente la presencia de esa página en blanco que no se atreve a decirse o a desdecirse. Página de desencuentros. Sin sonido. Esa página que intuyéndose perdida, podría ser encontrada. O no... quizá no. Blanco.

Todo comenzó con un desatino, una torpeza completamente excusable, un gaffe, como dicen los franceses. Después intenté remediar mi estupidez, pero cuando se quiere reparar con demasiadas prisas la ruedecita de un reloj, se suele estropear todo el mecanismo. Incluso hoy, al cabo de los días, soy incapaz de delimitar dónde terminó mi pura impaciencia y dónde comenzó mi culpa. Probablemente nunca lo sabré (Stefan Zweig en La Impaciencia del Corazón). 


En cuanto puede se me escapa  y de momento lo que ha sido fue  en esta ausencia que respiro hay algo mas y otras muchas por llover ¿cómo aprender a estar perdido? ¿Cómo empezar a echar de menos cuando estreno el corazón? Y si es mi suerte que sea fuerte, que me queme todo entero y de una vez. Y cuando quieras te lo escribo, sin un descanso, mientras que hay una pared en pleno cielo y por si acaso en el olvido que me aguante lo que muero si puedo volverte a ver. En cuanto puede se me escapa del aire cuelgan mis suspiros y es así de simple, así de grande es algo que no consigo no querer. Y no me cabe más paciencia estoy cansado de morderme el corazón, no puedo más si es el destino que me rompa a estas alturas, que me parta de una vez. Y cuando quieras te lo escribo, sin un descanso, mientras que hay una pared en pleno cielo y por si acaso en el olvido que me aguante lo que muero si puedo volverte a ver. En cada mirada se me va cada abrazo un laberinto que nunca desharé; cada silencio, eternidad cada noche hay un secreto que me da  ■ 

Desnudos de todo

(Mis razones tengo, pero) no suelo hablar de Dios -al menos no por su nombre- en éste sitio, pero hoy me dieron (muchas) ganas porque al hilo de conversaciones de ayer, por más que busqué y rebusqué no encontré un solo texto que relacione directamente el amor de Dios con el concepto de miedo, con la sensación de temor o con la tribulación que supone la dependencia a otros seres humanos, organismos, instituciones o líderes espirituales. Sólo encontré una forma de organizar la comunicación espiritual entre Dios y el hombre, de forma directa, cara a cara. Como en el techo de la Capilla Sixtina, cuando un Dios poderoso y omnipotente lanza su mano a un hombre desnudo y volátil. Ambos dos, originalmente pintados en pelotas. Tal y como son en realidad.Pues éso. 

Derecho a ser diferente


Efectivamente. Un sí rotundo a la diferencia. A la libertad de los demás para elegir lo que son por encima de lo que queremos, esperamos o necesitamos que sean, por encima de nuestras perspectivas y premisas sobre lo que han de ser la vida y el mundo. Por encima también de un sistema que lejos de encontrar respuestas, sólo es capaz de poner límites a la persona. Hoy digo sí a mis amigos cuando asoma ilimitable y plena su libertad. Dejémosles arrancar, salir al camino, al suyo, con la estimada guía que es para ellos saber que nunca les vamos a abandonar. Que estaremos siempre cerca, localizados y pendientes de sus pasos libres. Yo te quiero S, con tus más, pero sobretodo con tus menos; esos que quizá yo, limitado y obtuso, aún no soy capaz de comprender. Deseo que tu tiempo, tenga siempre el sonido de la libertad; la que es tuya solamente. Que tu libertad, y la responsabilidad exacta que le vas poniendo a las cosas, sea lo que ilumine tu camino. Tu vida. Lo único que conscientemente deseo es no ser muro; tu muro. Vuela alto, S, que yo te miro ■

extraordinariedad

Qué necesario es parar. Parar en seco. Ensimismarse. Adentrarse en lo que sucede, aunque sea algo tan fugaz y rápido como un día de cumpleaños. Hoy, Claus, me doy cuenta que se me han quedado bailando y vivas en el pensamiento muchas palabras tuyas –y de RAC- en éstos años de espléndida amistad. Seguro que no pensarías jamás que tus palabras pudieran quedarse así, tan colgadas de mi pensamiento, bailando en lo más hondo de mi persona. Y ahí están. Acunándome en cierto sentido. Son como una pequeña vela que en momentos de desencuentro dejan un reposo de luz, de emoción contenida que necesita tener sus propias riendas, una salida; poder soltarse al viento.  Hoy que cumples años me doy cuenta también de lo extraordinario que es tener amigos para caminar el camino de la vida. En realidad todo puede ser "extraordinario" si es "extraordinaria" nuestra forma de ver o de sentir. Los girasoles de Van Gogh no eran "extraordinarios" (no hay nada más parecido a un girasol que otro girasol), pero lo eran los ojos y la sensibilidad del artista. Caminar descalzo a la orilla cenagosa de un rio no tiene nada de "extraordinario", pero evocar cómo se introduce el fango en los dedos de los pies, exactamente como me parece sentirlo en éste instante, es señal de que cualquier pequeño acontecimiento, hasta el más común e insignificante, puede convertirse en extraordinario para toda una vida. Hoy es un día extraordinario, y a la distancia lo celebro, al tiempo que le pido a Dios que te condeceda muchos años más de extraordinariedad (sic). Feliz cumpleaños, Claus, que vengan muchos más y que los que te queremos siempre lo celebremos ■ ae

Aún duele

Esta entrada es para alguien que es de silencio. Que navega entre el dolor y el vértigo de las palabras. Esas palabras que nos elevan, pero que también nos dejan solos, muy solos. Sin asidero. A ti, tan susceptible, te dejo esta melodía. Cada tramo del pentagrama tiene algo de vuelo. Son notas que se sienten como tú; absortas, subyugadas por la belleza, la auténtica, esa que se esconde en los recodos más pobres y humildes de la tierra. Reconozco en tus palabras el ritmo de los ojos que miran. Sabes ver en las pequeñez de las cosas el sonido eterno. Ese sonido que nos recuerda lo efímero que es sonreír, pero que también nos regala la certeza de lo eterna que es después la esencia de esa sonrisa. La belleza, aunque instantánea, reposa para siempre en la mirada que la ha intuído así, tan inesperada. Eso tú lo sabes bien. Deseo que sigas como flotando en el eco de tus palabras, y que a ratitos, te acompañe esta melodía. Tú, que tienes mirada, sigue en la profundidad de tu no-sueño, en el silencio de tu viaje, en el azul de tu inmersión. Conseguirás respirar el Todo. 
Ocurrirá, sólo es cuestión de tiempo. Algún día podremos perdernos en el sonido de las palabras nuevas que nacen de tu mirada, de tu palabra. Un libro que será siempre ese viejo amigo al que se espera siempre. No importa cuánto; lo necesario 
■ 
ae


Indiferencia

En realidad nada nos puede ser indiferente. Si miramos de frente y con calma nos encontramos con los ojos del otro. Ese otro que comparte las risas con nosotros, que la mayor parte de su tiempo pasa sin ser notado, que normalmente es uno más disfrutando de las cosas de la vida. Pero un día sucede, miras a los ojos, y ya no son los mismos. De repente los ves con toda su realidad, con todo su peso. Y entonces te haces consciente de que los ojos, todos, todos lloran. Cada uno en su momento, en su propio desierto, en su propia infinitud. Y entonces te sientes impotente porque tus manos pueden hacer muy poco. La vida es una paradoja. Y en ella estamos sumergidos sin saber muy bien por dónde nos movemos. Cuando un día miramos de frente lo vemos: hay demasiados corazones sin consuelo. Pero para verlo, es necesario mirar ■ae 

Qué nOs vA a pAsAr



Cuando todo esto se acabe,

cuando no haya vuelta atrás,
empezaré a arrepentirme
según es habitual.

Cuando al fin se termine,
y sé que terminará,
tal vez podamos mirarnos
sin llegarnos a odiar.

Ahora que ya no es posible
lo volveré a intentar,
tropezaré en mí misma
como me suele pasar.

Ah, pasado el tiempo,
ah, me olvidarás,
aunque nos dé rabia,
ah, siempre ocurre igual.

Ah, ya no es posible,
ah, no hay vuelta atrás,
ah, y me arrepiento,
ah, según es habitual 

Cuando el final se despeje,
cuando nos deje pensar,
quizá podamos incluso
hablar sin dificultad ■

La Buena Vida (San Sebastián)

rEinventAnDo


Y solamente aquellos ojos que se aventuraran a mirarnos partiendo de cero, sin leernos por el resumen de nuestro anecdotario personal, nos pondrían inventar y recompensar a cada instante, nos librarían de la cadena de la representación habitual, nos otorgarían esa posibilidad de ser por la que suspiramos… ■ Carmen Martín Gaite

dE tU vEnTana a La miA


Quiza un día de éstos, S, te asomes a ésta ventana (sí, también a ésta) y entonces me puedas leer y pueda yo decirte que siento mucho todo lo que ha pasado, que eres la persona que contestaba a mis preguntas no formuladas; y me siento solo. Por eso (te) escribo….

La aparición de ese interlocutor necesario es quien hace posible que el diálogo, en contra del viento del norte –ese viento que nos aplasta por lo debido, por las razones de lo que ha de ser- sea una afrenta. Un diálogo que pondrá las palabras exactas a lo que tú eres, a lo que anhelas y a todo aquello que por orgullo o humildad, dejó de ser en tí. Detrás quizá el enamoramiento, la amistad, o la simple necesidad de tocar por un instante a la persona que te devolvió el mundo. El tuyo. El que habías olvidado. Nada hay más grande que aquello que un ser humano nos puede regalar, la medida de nosotros mismos a través del espejo que son sus ojos, sus palabras. Nada sabemos de nosotros en el aislamiento. Si soy algo, lo soy al lado de los otros.

Contra el viento del norte es la recopilación de los mails que se intercambian dos desconocidos que el azar ha puesto en contacto. Lo que empieza siendo un error, una casualidad o una simple coincidencia, acaba por describir la necesidad de interlocutor que todo ser humano alberga, ese sin tí no soy nada, que dice la canción. Si has vivido una situación así, lo comprendes, si no, lo más probable es que la infravalores o lo que no debería caber en cabeza alguna; que la juzgues equivocadamente. Así todo, incluso esto mismo es comprensible. Sólo quien carece de imaginación es incapaz de vislumbrar cuánta verdad hay en ella sobre nosotros mismos. Y bien es cierto que seres sin imaginación hay más de los que sería adecuado asumir. La vida, en algunas personas, tiene precisamente esa condena.

Diálogos de búsqueda, de convencimientos, de mezquindades, orgullos, olvidos y deseos. Eso es ese recuento de mails que nos presenta esta historia no acabada, aún inimaginada y sin posible trama. La imaginación es así siempre, juguetona, ilimitada e inabordable. Carente de hechos y sinposibilidad de acción. Pero por encima de esas limiaciones, lo que se hace evidente a lo largo de los mails, es el reconocimiento del otro. La gratitud hacia quien  siendo sólo palabras, le da límites a esa  realidad que siendo, aún no hemos sabido ser. La imaginación sin duda alberga tesoros escondidos, y en ellos, mucho de lo que desconocemos ser y necesitamos ser. Así de loca es la imaginación; a pesar de esa realidad interminable que siempre nos representa ■

sin sAbEr exPliCar(melo) mUy bIEn


De por qué te estoy queriendo no me pidas la razón  pues yo mismo no me entiendo con mi propio corazón, al llegar la madrugada mi canción desesperada  te dará la explicación: Te quiero, Vida mía  te quiero noche y dia, no he querido nunca asi...Te quiero con ternura, con miedo, con locura sólo vivo paraTti. Yo te seré siempre fiel pues para mi quiero en flor ese clavel de tu piel y de tu amor...Mi voz, igual que un niño  te pide con cariño "ven a mi, abrázame" porque Te quiero, Te quiero, Te quiero y hasta el fin Te querré ■ 

Sentimental



Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar  ■ 
Fernando Pessoa

Hacia adentro

Llevo una temporada así, como hacia adentro. Interpreto la realidad, y lo hago a mi manera. Estoy alegre, tengo infinidad de motivos para ello, pero lloro. Me ha dado por llorar. A saber, quizá en esas lágrimas está la impotencia que siento ante la necesidad de contar el mundo; el mundo tal cual yo lo veo, lo siento, y lo interpreto. La realidad que late a mi alrededor, cuando callo, cuando miro, cuando intento tender mis manos y sé que de nada sirve ya ese pequeño consuelo. El otro día el alma ya no pudo más. Y lloré, lloré sin consuelo. No podía dejar de llorar. Lo cotidiano me tiene absorto; y el presente, mi día a día, a veces me juega malas pasadas. Se hace evidente en mi mirada esa añoranza por el pasado y el fastidio por un futuro que se teme. Presentido el vacío que se sabe habrá, los sentimientos se adelantan. Y saben que necesariamente ha de ser como se imagina, porque vives con las esperanza de que así sea. He llorado a base de golpes de realidad. De la realidad que observo, analizo y que aunque no es mía, vivo y siento...■

Ilusión (3)

Hoy lo único que impulsa a mover ficha es precisamente el dinero. Hoy el dinero lo es todo. ¿Lo es todo? Comprar y vender. Con nuestra ambición materialista, hemos acotado el espacio de la libertad. Y con ello, queda reducida a una bana esperanza la posibilidad de la imaginación. También, la posibilidad de transcender a nuestros actos. Quizá por eso nos hemos convertido en seres presurosos. Agobiados con la rentabilidad de nuestro tiempo, sin saber muy bien en qué querríamos gastar el producto de esa rentabilidad. Y sin embargo, no hay mayor experiencia de libertad que la que se siente al lado de la ilusión. Ese tiempo en el que realizas algo sin sentir el peso de lo que vale, o de lo que por ello te van a dar. Lo haces porque simplemente te gusta, porque la sóla presencia de lo creado, es ya de por sí, un enorme tanto a recibir. Si perdemos la capacidad de proyectarnos, de mantener latente una ilusión, ¿hasta cuándo podremos aguantar sin rompernos? ■

Ilusión (2)

...Me emocionan las personas que tienen una ilusión en su vida; un proyecto. Sea grande o pequeño. Sea un huerto, o una editorial. Me alegra esa capacidad que tienen de permanecer en la espera, en la no-ganancia, en la expectación que supone esperar a ver realizado su proyecto mientras al quitar de aquí ponen un poco allá, en ese proyecto que no está diseñado para ser beneficio material, pero sí personal. Aunque sea un proyecto sin rentabilidad, que no deja más que deudas y cierta desilusión por el no reconocimiento de los demás, aún así, el proyecto le sigue ilusionando al autor. Es la persistencia de la ilusión; de aquello que se espera a pesar de las mala racha o el desencuentro de intereses...■

Ilusión (1)

Estaba ayer pensando en la poca cultura que tenemos de la ilusión. En la incapacidad de las personas para imaginar un proyecto que ambicione, entendiendo la ambición como esa ilusión por generar algo que vaya más allá de la propia idea de lo económico, incluso que va más allá de uno mismo. Ese algo que se crea, proyecta, y que transforma la realidad y se queda en ella. Que nos hace grandes y a la vez pequeños, porque seguirá cuando nosotros ya no estemos. El ser humano tiene la capacidad de desear, proyectar, imaginar... de ir a la búsqueda de un sueño. La apropiación debida de nuestro tiempo creador. De ese sueño que se desenmascara en la medida en que se mira el mundo, se anota y se subraya en el pensamiento. En la medida en que mi yo se me rebela,  y me acerca verdaderamente a ese yo que soy y quiero ser. A la proyección de todo aquello que mi alma quiere llegar a hacer. Vivimos en una sociedad que es incapaz de enseñar la ilusión, de transmitirla, de acariciarla siquiera, una sociedad que no es capaz enseñar a permanecer en la espera; en esa latencia de lo que imaginado, aún está por venir. Y la espera es creativa, imaginativa y optimista...■

Playing Love (The Legend of 1900)


...es verdad: siempre hay alguien que saca lo mejor de nosotros mismos. 

Tú fuiste.....



Algunas cosas de la vida me cuestan mucho. Una es la muerte. Tengo claro que hay que prepararse a diario para aceptar esa putada en los demás y en mi. Porque la muerte es una putada.  Otra es la experiencia de aquellas horas o instantes de plenitud que uno tuvo, y a veces tiene, en el amor, o en la contemplación de la belleza, donde el cuerpo se funde en el alma y parece que sientes la eternidad. Y que dure tan poco, que sean tan efímeras, que no soportan el paso de los días o las pruebas. Que quedan en la memoria como un sueño que con el tiempo no sabes si realmente sucedió, o si sucedió de esa manera que uno recuerda. Ya sé que no por ser efímeras se les puede calificar de ilusorias. Sucedieron así, y vislumbramos el resplandor que anticipa a lo que realmente estamos llamados: a la eternidad. Nunca me he sentido más cerca de Dios que en esos momentos donde se cruzan alma y cuerpo, como aquel beso enamorado, o esos abrazos intensos que parece que quieres ser uno, y sólo uno, con esa persona. O cuando sientes que la musica te envuelve, atrapa y sobrecoge hasta hacerte llorar. No puedo menos que luchar contra el veneno del escepticismo que con los años intenta inocularme la idea “esto no puede durar”, o “ todo es mentira”.

Tú fuiste mi primer amor.
Tú me enseñaste a querer
No me enseñes a olvidar
Que no lo quiero aprender.

Por mucho que en el día a día nos arrastremos entre miserias y vanidad, ¿vas a olvidar las horas privilegiadas que has tenido en tu vida? Esa es mi lucha: permanecer fiel a las alegrías vividas y que desaparecieron, a la belleza entrevista en un frío amanecer como el de ayer domingo, un amanecer que se me ha escapado, otra vez. Quizás una forma de vivir estas cosas extraordinarias de la vida es sentirlas como un milagro. Llegó, lo palpamos, y pasó. Es la prueba de que el fuego es más que la ceniza, o que el vino más que el poso, los besos más que el rictus de una calavera y la eternidad más que el tiempo. Pero cuesta, vaya que sí ■ ae