Voy leyendo una historia que me encanta porque huele a aire fresco de mar; una historia que se me antoja escrita con lápices de colores y a la luz de un sol cubierto de pequeñas nubes blancas. Una historia tan común y corriente como el amor humano y al mismo tiempo tan extraordinaria como extraordinaria es cada persona; historia que como la leo la copio ■ Era una vez una noche fría y de luna llena en Patagonia, del 24 de Junio del 2007 se bajaba del bus después de varias horas de viaje, una guapa mujer con cara de perdida, audífonos blancos, una botella de vino en la mano, varios bolsos colgados, una bufanda que dejaba ver solo sus ojos. "Hola, soy Fernanda”, saluda a Hernán que la esperaba en la estación de Bus Puerto Natales, Chile (Magallanes y de La Antártica Chilena). El vecino de Fer en San Francisco, socio y amigo de Hernán le había escrito un mail para que cuidara y atendiera a Fer en su visita a Puerto Natales. Como a los amigos hay que obedecerles, las botellas de vino chileno se deben amar, la luna llena te invita al romance y el frío austral se pasa durmiendo cucharita, Hernán fue un buen anfitrión. En los días siguientes fueron a subir cerros, escalar en roca, y pasear en caballo, y en las largas noches de Pto. Natales en invierno, una buena conversa en compañía de música y la chimenea, fueron sintiendo que tenían mucho por compartir en esta vida. Ya han pasado 2 años de ese encuentro, las historias siguen, los anécdotas continúan y las caminatas bajo la lunas llenas con familia y amigos en México, Chile y en Estados Unidos, han continuado. Nuestras Familias y Amigos están repartidos por todos lados y latitudes y hemos decidido reunirlos en Careyes, México, al ritmo del Tequila, vino, música, y buena onda, a que pasemos un fin de semana juntos para celebrar un día muy especial e importante en nuestras vidas. NUESTRO MATRIMONIO ■ Querida Fer, quisiera tener el ingenio de Rilke o la prosa de Saramago para decirles a tí y a Hernán algo que valiera la pena; a lo que más llego es a pedir prestados unos versos para dejar que los lean y en leyéndolos se les hagan realidad. Hoy cumples años y te casas el mes que viene y con inmenso cariño yo les deseo a los dos toda la alegría del mundo, pero sobre todo deseo Que el maquillaje no altere tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas, Que las persianas corrijan la aurora, que gane el quiero la guerra del puedo, que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo. Que el fin del mundo te pille bailando, que el escenario te tiña las canas, que nunca sepas ni cómo, ni cuándo, ni ciento volando, ni ayer ni mañana. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel. Que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira, que no te den la razón los espejos, que te aproveche mirar lo que miras. Que se divorcie de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. Que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas, que no te cierren el bar de la esquina. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel ■ www.youtube.com/watch?v=ssJdRfa44wg ■ aebRINdanDo pOR Lo qUe VIEnE
Voy leyendo una historia que me encanta porque huele a aire fresco de mar; una historia que se me antoja escrita con lápices de colores y a la luz de un sol cubierto de pequeñas nubes blancas. Una historia tan común y corriente como el amor humano y al mismo tiempo tan extraordinaria como extraordinaria es cada persona; historia que como la leo la copio ■ Era una vez una noche fría y de luna llena en Patagonia, del 24 de Junio del 2007 se bajaba del bus después de varias horas de viaje, una guapa mujer con cara de perdida, audífonos blancos, una botella de vino en la mano, varios bolsos colgados, una bufanda que dejaba ver solo sus ojos. "Hola, soy Fernanda”, saluda a Hernán que la esperaba en la estación de Bus Puerto Natales, Chile (Magallanes y de La Antártica Chilena). El vecino de Fer en San Francisco, socio y amigo de Hernán le había escrito un mail para que cuidara y atendiera a Fer en su visita a Puerto Natales. Como a los amigos hay que obedecerles, las botellas de vino chileno se deben amar, la luna llena te invita al romance y el frío austral se pasa durmiendo cucharita, Hernán fue un buen anfitrión. En los días siguientes fueron a subir cerros, escalar en roca, y pasear en caballo, y en las largas noches de Pto. Natales en invierno, una buena conversa en compañía de música y la chimenea, fueron sintiendo que tenían mucho por compartir en esta vida. Ya han pasado 2 años de ese encuentro, las historias siguen, los anécdotas continúan y las caminatas bajo la lunas llenas con familia y amigos en México, Chile y en Estados Unidos, han continuado. Nuestras Familias y Amigos están repartidos por todos lados y latitudes y hemos decidido reunirlos en Careyes, México, al ritmo del Tequila, vino, música, y buena onda, a que pasemos un fin de semana juntos para celebrar un día muy especial e importante en nuestras vidas. NUESTRO MATRIMONIO ■ Querida Fer, quisiera tener el ingenio de Rilke o la prosa de Saramago para decirles a tí y a Hernán algo que valiera la pena; a lo que más llego es a pedir prestados unos versos para dejar que los lean y en leyéndolos se les hagan realidad. Hoy cumples años y te casas el mes que viene y con inmenso cariño yo les deseo a los dos toda la alegría del mundo, pero sobre todo deseo Que el maquillaje no altere tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas, Que las persianas corrijan la aurora, que gane el quiero la guerra del puedo, que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo. Que el fin del mundo te pille bailando, que el escenario te tiña las canas, que nunca sepas ni cómo, ni cuándo, ni ciento volando, ni ayer ni mañana. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel. Que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira, que no te den la razón los espejos, que te aproveche mirar lo que miras. Que se divorcie de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. Que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas, que no te cierren el bar de la esquina. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel ■ www.youtube.com/watch?v=ssJdRfa44wg ■ ae
Hay una idea muy común en los cuentos y leyendas de siempre, y de todos los lugares: la de que los objetos están impregnados del espíritu con el que han sido hechos. Tienen, los objetos, algo mágico que les trasciende, y que depende de su origen. En el Señor de los Anillos, ésa gran novela de J.R. R. Tolkien, los elfos de Lórien entregan a los expedicionarios unas capuchas y unas capas, «de esa tela sedosa, liviana y abrigada que tejían los Galadrim. Era difícil saber de qué color era: dependiendo del movimiento y de los cambios de luz cambiaban de color. Colores maravillosos.—¿Son mantos mágicos? —preguntó Pippin mirándolos con asombro. —No sé a qué te refieres —dijo el jefe de los Elfos—. Son vestiduras hermosas, y la tela es buena, pues ha sido tejida en este país. Son por cierto ropas élficas, si eso querías decir. Hoja y rama, agua y piedra: tienen el color y la belleza de todas esas cosas que amamos a la luz del crepúsculo en Lórien, pues en todo lo que hacemos ponemos el pensamiento de todo lo que amamos”. El mismo autor en otra escena escribe «Hay maldad en esta espada. El corazón del herrero sigue morando en ella, y era un corazón oscuro. No amará la mano a la que sirva, y tampoco estará contigo mucho tiempo». Me gusta pensar que muchas de las cosas que nos rodean están hechas con respeto, con amor, con una intención que las hace sagradas (no me refiro únicamente a la Religión). Y otras no. Hay cosas malas. Hay gente mala. Nosotros también. Me gusta pensar que soy fruto del amor, o de algo muy parecido. Es una buena manera de comenzar por caminos de bondad y de belleza. Además, cuando estás perdido, es una buena brújula para saber dónde desandar lo andado y volver a empezar ■
Partimos de Diosen busca de Dios,
sin saber qué buscamos.
El dios con minúscula,
el dios bajo cielo,
el cielo que es mar,
sobre aire que es cielo,
¡entre aire y marcielo,
y que es pleamar, y que es pleacielo!
El dios deseante,
el dios deseado,
-¡el dios deseado y deseante!-
me trae este Dios,
un dios Dios tan DIOS
¡un dios: DIOS, DIOS, DIOS!
… que al cabo de todos los cabos,
que al borde de todos los bordes
un día encontramos.
Cada vez más suelto, y más desasido;
cada vez más libre, más ¡y más! ¡y más!
a una libertad de puertas de Dios.
Y entonces una puerta se abre… y ¡más libertad!
Estoy pasando la cuerda,
la cuerda que Tú me has tendido,
Dios mío, mi dios, ¡Dios mío!
¡Dios mío, no soples, Dios!
Siento la inminencia del dios Dios,
del Dios con mayúscula,
-el que nos enseñaron cuando niños
y no aprendimos-.
¡Dios se me cierne en apretura de aire!
Se me está viniendo Dios
en inminencia de alma!
¡Se me está acercando Dios
en inminencia de amor!
¡Se me está llegando Dios
en inminencia de Dios! ■
Cuando uno se va haciendo viejo y mira hacia atrás, se sorprende de los hechos y momentos que recuerda. Quizá, en verdad, uno haya quedado alguna vez impactado por lo sublime, pero la mayoría de las veces son momentos triviales los que se le han quedado grabados. No hay leyes para los recuerdos. No existe la gran sorpresa en ellos, no son heroicos ni relevantes. Parece como si lo que los ha hecho perdurar en la memoria hubiera sido su virtualidad de mitificación o su acoplamiento a nuestra concepción de la vida. Es curioso: no recuerdo especialmente a los profesores que mantuvieron la ley y el orden, o impusieron disciplina sin desmayo, y sí aquellos que bromeaban por los pasillos. Aún más: cuando al cabo de los años los recuerdos se hacen más vivos, la certeza de que quienes más han influido son aquellos que pusieron cariño y ternura ■ aeRoger Raveel
Hace unos días, en mis incursiones a la rue Gambetta, encontré un catálogo amplio de Roger Raveel, un pintor que desconocía y que me entusiasmó a la primera. Belga, flamenco, lo primero que me sorprendió fue el uso del color en sus cuadros. ¡Qué verdes, qué azules, qué blancos! Fue una especie de coup de foudre, a través de las reproducciones de un libro magníficamente editado (Roger Raveel, Editions Snoeck, 2006). Llevo días viendo con calma los cuadros, intentando meterme en ese mundo mágico de Raveel, leyendo los textos (entre otros escriben Hugo Claus y Roland Jooris), aproximándome. Pienso que es una especie de síntesis o de secuencia de todos los movimientos del siglo: desde el expresionismo abstracto al pop art y desde el surrealismo. Impresionante la capacidad de personalizar todas las influencias y de crear un mundo absolutamente luminoso y propio. Hace en su pintura una auténtica poética del cuadrado (una poética que por momentos se transforma en una metafísica), del uso de los espejos, de la anulación del rostro (son especialmente llamativos los retratos de su padre, en los que sustituye las facciones naturales por cuadrados de color). Pintó junto a otros pintores belgas, los bajos del castillo de Beervelde. Una maravilla, por decirlo en dos palabras ■ aetú corazón lleno de gratitud, el de nosotros lleno de profunda admiración
Nada más terminar de escribir lo que está abajo de éste post me paso por el feisbuk y leo algo que llama la atencion: Reflexiones desde una cama de hospital. Empiezo a leer y se me erizan los pocos pelos que me quedan. Sigo leyendo con más calma. "Es la primera vez que escribo en la computadora después del accidente automovilístico que tuvimos en la carretera. Esta paradójica experiencia me ha exhortado a escribir algún día sobre el tema del dolor vivido en primera persona, pero sobre todo por “los pequeños placeres de la vida cotidiana (pequeñísimos como una ducha de agua caliente en vez de un baño en la cama, o un trago de agua sin sabor)”, aquellos que damos por hecho… hasta que nos atraviesa la flecha del dolor y nos ponemos en el umbral de la muerte. Cuando esto sucede, aprendemos a valorar hasta las más nimias experiencias de goce y se renueva la gratitud por todos los regalos que tenemos en cada segundo, que son auténticos pétalos en el correr de cada rosa que simboliza al tiempo (estoy parafraseando una parte del libro de Momo)". Y ya no puedo leer más. En algun lugar se enciende una luz roja, chillona, que me avisa que hay dolor, y que hay qué hacer algo. Queridisima Alicia, aquí estoy. Lejos físicamente, pero muy cerca en el espíritu. Seguramente recordarás aquello tan entrañable y tan bonito de (...) pro omnibus qui se commendaverunt orationibus meis et genere et in specie. Pues en ese in specie y al subir al altar yo me acuerdo de tí: Alicia Ocampo. Ni te digo aquello de "te encomiendo" porque suena a frase hechiza y lejana; frase tan del gusto del dark side. Y como gracias a Dios gracias ni tú ni yo caminamos ya por esos caminos, prefiero decirte otras tres cosas: que tus líneas nos ayudan a todos, que tu dolor tiene sentido, y que yo me alegro de poder decirte todo ésto. Es mi manera de decir Alice: estoy contigo ■ ae
No hace muchos días que escuché esto www.youtube.com/watch?v=-eELOuoLB_0 por primera vez, y cuando sucedió, me dió la impresión de que la voz de Waits es en realidad la voz de miles. La voz de los borrachos, de los desheredados, de los puteros en la madrugada, de los perdedores, de todos aquellos que se me han acercado buscando algo y yo no he tenido ni una sonrisa para darles. Todas esas voces es Tom Waits. Cientos de tonos afónicos, de estertores casi, de sudores, de gestos que se retuercen, de olores a whiskey barato, de humo en localuchos feos y llenos de humedad. Aquí va un buen tema, a ver si me hace pensar más en los demás. Su público, padres de disminuidos físicos con sus hijos que parecen, en el silencio de esa sala sencilla y sin coreografías, “doblegar con su grito de amor toda la fatalidad del universo”. Cuando canta eso de and the old men in wheelchairs know... algo se (me) remueve allá dentro ■ aerenacer
Cumples un año más de haberte ido. No nos despedimos formalmente, pero me parece recordar que la última vez que nos vimos me besaste las manos. En algun rincón de mi (desordenada) mesa de trabajo están unos papeles tuyos que desde hace mucho quiero transcribir. No me atrevo a hacerlo porque seguramente al ver tu letra impresa sobre el papel se encenderá allá adentro ése foco rojo chillón que me recuerda que ya no estás. Veo ésta imagen y pienso "qué acabados estábamos los dos en aquellos meses", y al mismo tiempo me doy cuenta que al poco tiempo los dos renacimos: tú a la eternidad, y yo a una segunda oportunidad dentro de ésta vida que aún vivo. Sé bien dónde estás. Sé bien lo que haces y hoy por hoy puedo oir tu voz que me dice que no me detenga, que siga adelante, que vale la pena; que el fierro con el que nos marcaron el alma es mucho más fuerte que los vientos y las tempestades. Qué duda cabe, tía Guille, fuimos y seremos como esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo ■ ae
Los libros o la música en que creíamos que se ocultaba la belleza nos traicionarán si confiamos en ellos. Pero realmente no está ni en aquellos ni en ésta, tan sólo se revela a través de ellos. En realidad, los libros y la música sólo aumentan el deseo de poseerla. (...) Si se confunden con la cosa misma, se transforman, no obstante, en ídolos mudos que rompen los corazones de quienes los adoran. No son, pues, la cosa misma, sino el perfume de una flor no hallada, el eco de una armonía jamás oída, la noticia de un país desconocido ■ C.S. Lewis, El peso de la gloria.
Antón Chejov en el Estudiante cuenta como regresa a su casa un seminarista una noche fría de viernes Santo: «a su alrededor todo estaba desierto y mostraba un aspecto especialmente sombrío». Piensa en la pobreza y el hambre y la ignorancia y la soledad y el sentimiento de opresión de los campesinos, existente desde siempre «y aunque pasaran otros mil años la vida no mejoraría». Pasa junto a unas mujeres que se calientan en una hoguera. Y, al acercarse también él para calentarse, comenta cómo en una noche igual a esa Pedro también se calentó las manos..., y recuerda su negación de Jesucristo. Las mujeres se conmueven. Luego se marcha y empieza a pensar que si se han conmovido no fue porque él lo hubiera contado muy bien, sino por la relación que la noche de la traición de Pedro tenía con el presente. «Una súbita alegría agitó su alma (...). El pasado, pensaba, estaba al ligado al presente por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que se sucedían, y tenía la sensación de que acababa de ver los dos extremos de esa cadena: al tocar uno de ellos, había vibrado el otro». Y, más tarde, «pensaba que la verdad y la belleza, que habían guiado la vida humana en el huerto y en el patio del sumo pontífice y habían perdurado de manera ininterrumpida hasta el día presente, constituirían por siempre lo más fundamental de la vida humana y de todo cuanto había sobre la tierra. Un sentimiento de juventud, de salud y de fuerza —sólo tenía veintidós años— y una dulce e inefable esperanza de felicidad, de una misteriosa y desconocida felicidad, se apoderaron poco a poco de él, y la vida se le antojó maravillosa, encantadora, imbuida de un elevado sentido». Dos conclusiones: ¡hay que buscar la belleza y una vez encontrada, seguir buscando!...y no estamos solos ■
Tarde de Domingo de Julio, afuera más de cuarenta grados y nada de viento; abro el correo y de repente una bocanada fresca brisa: me encuentro con Pericles, tu foto (me gusta imaginar quién de los tres te la tomó) y lo que nos cuentas a los que te hemos pensado y recordado tanto los últimos días. Y leyéndote, me acuerdo justamente de otro griego: el enorme Leónidas, rey de Esparta, que deja su vida en la batalla de las Termópilas. El último día los persas le mandan decir que lo mejor es que se rinda pues sus flechas cubrirían el sol y volverían noche el día, a lo que Leónidas responde: "Tanto mejor; lucharemos a la sombra". Me alegra ver que, como Leónidas y como el mismo Pericles y como todos los grandes, tienes sentido del humor y de la oportunidad. No hay tiempo qué perder ni más qué decir: buena cara y mar adentro ■ aeFabula, poesie
La noticia de la restauración de El triunfo del amor de Tiziano, que se expone estos días en una pequeña sala de National Gallery de Londres (lo que daría yo por plantarme allí una tarde), y a la que por lo visto, a pesar de las riadas de gente que visita el Museo, casi nadie entra, me trae a la mente una cosa de la que hace tiempo quería hablar. Según Catherine Whistler, curador del Ashmolean, el museo del que procede la obra, Tiziano pintó El triunfo del amor hacia 1540 por encargo del patricio veneciano Gabriel Vendramin. En un principio, la pieza fue utilizada como "tímpano" o cubierta para ocultar otro cuadro. Se trataba del retrato de una hermosa mujer con la mano derecha en el pecho. La posibilidad más verosímil es que Vendramin quisiera mantener así sólo para sus ojos el rostro de la que quizá era su amante, o su amor platónico. La tela de Tiziano, que representa a Cupido con arco y flecha, de pie encima de un león, con un paisaje veneciano al fondo, podría ser un mensaje elegido por el patricio veneciano: el amor y el ideal de belleza imponiéndose a las pasiones bestiales; naturalmente, un mensaje que se desvanecía tan pronto el buen señor sucumbía a la tentación de retirar el tímpano y enfangarse en la tela de sus pecados. Lo que me llama tanto la atención en la obra de ese gran pintor, es el hecho de que llamara a sus pinturas mitológicas, y a muchos de sus retratos y desnudos de mujeres, que a su vez eran alegorías de temas clásicos tomados especialmente de Ovidio, que los llamara digo poesie y pittura di fabulosa inventione. Tiziano se las estuvo enviando durante una década a su regio mecenas, cuando aún éste era un alma libre, el Príncipe de España, entre ellas, según el inventario de Gil Sánchez de Bazán, de 1552, una Venus mirando al espejo sostenida por Cupido. Un ejemplo bien conocido es el famoso cuadro Venus y Adonis que Tiziano envió a Londres en 1554 al "nuovo gran Re d´Inghilterra" para festejar la boda con María Tudor. Aquella pintura muestra justo el momento del alba en que los amantes se despiden. Como siempre, me estoy desviando. El tímpano del triunfo del amor esconde una pintura erótica que el pintor denomina fabula, poesie. Qué fascinante la relación eros/secreto/reflejo/composición/arte poético ■ ae
Aunque al principio no fue así, durante siglos para los cristianos la naturaleza se intuía como algo pagano, casi diabólico, estaba bajo sospecha. Lo exterior es el enemigo, es un dios falso que se puede idolatrar olvidando lo importante. Petrarca en un famoso texto autobiográfico de la ascensión al monte Ventoux, cuya belleza le sobrecoge, afirma casi en extasis «Mientras contemplaba estas cosas en detalle y me deleitaba en los aspectos terrenales un momento, para en el siguiente elevar, a ejemplo del cuerpo, mi espíritu a regiones superiores, se me ocurrió consultar el libro de las Confesiones de Agustín...Lo abro para leer cualquier cosa que salga al paso... Mi hermano, que permanecía expectante para escuchar a Agustín por mi boca, era todo oídos. Dios sea testigo y mi propio hermano que allí estaba presente, que en lo primero donde se detuvieron mis ojos estaba escrito: “Y fueron los hombres a admirar las cumbres de las montañas y el flujo enorme de los mares y los anchos cauces de los ríos y la inmensidad del océano y la órbita de las estrellas y olvidaron mirarse a sí mismos”. Me quedé estupefacto, lo confieso, y rogando a mi hermano, que deseaba que siguiera leyendo, que no me molestara, cerré el libro, enfadado conmigo mismo, porque incluso entonces había estado admirando las cosas terrenales, yo que ya para entonces debía haber aprendido de los propios filósofos paganos que no hay ninguna cosa que sea admirable fuera del espíritu, ante cuya grandeza nada es grande». La Naturaleza le asusta. Y con razón: la Naturaleza no es que asuste, es que realmente puede llegar a aterrar. Mientras, en el concepto islámico la naturaleza es la representación terrenal del paraíso que el Corán promete a sus fieles: el eje central son fuentes o largas acequias por donde fluye el agua a través de surtidores, flanqueadas por árboles frutales. Los jardines de la Alhambra y el Generalife en Granada y el Patio de los Naranjos son ejemplos de este tipo de jardines. Por esta misma época también había surgido en China el arte de la jardinería, pero con una concepción muy diferente: la visión de un jardín como lugar de aislamiento y contemplación de los elementos naturales, la tierra y el agua. Principios fundamentales en el taoísmo. Un amigo arquitecto definía la arquitectura como la búsqueda de la armonía entre el paisaje, que es agua, viento, frío, lluvia, sol, nubes...algo ilimitado y sin control por parte del hombre, y el orden que el hombre necesita para dominar ese caos y hacerlo habitable. Una de los hallazgos de la arquitectura es el jardín. El jardín es la naturaleza domesticada. El Paraíso. Pero eso no le basta. Hay algo en los jardines que atrae lo peor del hombre: las grutas, los senderos misteriosos, los oscuros. La Naturaleza también como amenaza. Nos gusta sentir los terrores de la infancia y tenerlos cerca. Los laberintos, ¿quién puede olvidar el de El Resplador, o el de La Huella?, inquietantes, amenazadores, turbadores y parábolas de la locura? Y desde luego una llamada al fauno que todos llevamos dentro ■ ae
“Me decís que no querríais veros absorbidos por las cosas temporales, y os respondo que somos nosotros quienes las hacemos temporales porque todo procede de la Bondad suprema” (Santa Catalina de Siena). Catalina solo tiene una obra escrita El diálogo, escrito durante cinco días de éxtasis religioso, del nueve al catorce de octubre de 1378; 26 Oraciones; y 381 cartas, grandes trabajos de la literatura Toscana vernácula. El Diálogo es de una profundidad que abruma. Descubres cosas que no todo el mundo puede soportar. Sobre todo si tiene fe, con minúsculas. Tiene razón la santa, si no somos capaces de acoger lo temporal como eterno –el amor, el trabajo, nuestros amigos, el imbécil vecino, la enfermedad...¡todo!- haremos, necesariamente, de lo eterno algo temporal, es decir, nada, ceniza. Una mentira. El que no eleva la tierra al cielo degrada el cielo hasta la tierra. Son esos que se aferran a devociones puériles, a rutinas cuasi compulsivas y algo histéricas, a pecados que no son tales, a un conformismo religioso aburrido, aburrido, aburrido ■ Más libros
Un montón de veces he intentado seleccionar los mejores libros que he leído y los que quiero leer. Desde los cinco mejores que te preguntan en el Facebook a las listas que coleccione el año pasado, pidiendo a los amigos que me mandaran sus cien mejores libros. Incluso me regalaron el libro de “1001 libros que hay que leer antes de morir”.Pues bien, ni con todo esto soy capaz de hacer una selección de libros. Cada libro es un momento y una circunstancia. Según eso te provoca unas reacciones u otras. Es muy difícil saber si influye más el libro o tu situación personal. En cualquier caso, si que quiero dar un repaso a libros que me parece que todo el mundo debería leer. Los recuerdo sin orden ni concierto y así los voy citando. De los clásicos: Los Miserables de Víctor Hugo y Los novios de Manzoni son espectaculares. El ingenioso hidalgo … de Cervantes es más complicado para leer. La forma de hacerlo es marcarte un ritmo de un capítulo al día, ni más ni menos. Y así te engancha. Una vez leido te puedes deleitar con Al morir Don Quijote de A. Trapiello. Hay que leer El conde de Montecristo de Dumas, y si te gusta pues sigues con los mosqueteros (hay un montón de partes) o La dama de las camelias. Miguel Delibes. De él hay que leer todo lo que se pueda, por lo menos El camino, Cinco horas con Mario y La sombra del ciprés es alargada. Luego hay un libro importante en la literatura española contemporánea Edad prohibida de Torcuato Luca de Tena que es una maravilla, aunque mucho está copiado de La vida nueva de Pedrito de Andía de Sánchez-Mazas. También Pepa niebla y Escrito en las olas de Luca de Tena. Nada de Carmen Laforet y las obras de teatro La mordaza y Escuadra hacia la muerte del indeseable Alfonso Sastre son un lección de historia. Dentro del teatro, obligatorio leer Historia de una escalera de Buero Vallejo. En la literatura de hoy, para mi destacan:1. A. Pérez-Reverte, seguramente lo mejor que ha escrito es El Húsar y La piel del tambor. La tabla de Flandes es muy buena pero en ese registro es insuperable La torre hendida por el rayo de Arrabal. 2. Rosa Montero: Amado amo o Temblor son dos novelas geniales e imprescindibles. 3. Javier Marías, mi adorado Javier Marías: la serie que se inicia en Todas las almas y finaliza en la trilogía Tu rostro mañana es de lo mejor que se ha escrito en la literatura española actual y cada libro supera al anterior. 4. Eduardo Mendoza, todas las del loco maravilloso de El laberinto de las aceitunas, El misterio de la cripta embrujada y Las aventuras del tocador de señoras. Luego cuando lees Lo mejor que le puede pasar a un croissant de Pablo Tusset, descubres que no es más que una mala copia. 5. Antonio Martinez. De él sólo he leído Soy Julia pero es un libro que justifica toda una carrera literaria. 6. Antonio Muñoz Molina con Plenilunio por ejemplo 7. Cualquier libro de cuentos de Manuel RivasDe Cela me gustó mucho Viaje a la Alcarria y La rosa, luego hay muchos regulares y uno curioso San Camilo 1936. El Jarama de Sanchez Ferlosio es de la misma época y muy bueno. Hay un autor, José Mauro Vasconcelos, del que conozco dos libros Mi planta de naranja-lima y Rosinha minha canoa (no sé si está traducido) son sobrecogedores. En esa línea Vida de Pi de Yann Martel te hace levantarte de un salto al acabarlo y parece que te falta el aire. La conjura de los necios y El guardián entre el centeno son dos libros muy buenos. Este último tiene el morbo de que era el libro de cabecera del tipo que intento matar a Reagan, del que mató a John Lennon y de algún otro psicópata. Un buen reflejo de la sociedad americana se ve en El día de la Independencia de Richard Ford (nada que ver con la película del mismo nombre). A cien millas de Manhattan de Guillermo Fesser, completa esa visión. También sobre USA (pero otra época) es muy bueno Custer y Caballo Loco de Stephen Ambrose. Las aventuras de Harry Flashman de Mc Donald Fraser, ayudan a entender el conflicto actual en Oriente Medio. También colaboran en esas explicaciones los libros de Lapierre-Collins Esta noche la libertad y Oh Jerusalén!. Dentro de ese estilo, hay que leer los de León Uris Trinidad y Redención y si te gusta el tema Los muchachos de Dublín de Jean Claude Alain. Un mundo para Julius de Bryce Echenique es magnífico. La tabla periodica de Primo Levi si tienes una formación básica de ciencias es entretenidísima. Fun Home de Alison Bechdel es muy bueno. De ciencia-ficción casí no he leído pero sí Fahrenheit 451 no me acuerdo de quien y Tokio ya no responde de Ray Loriga. Ambos muy buenos. Hemingway es para mí de los imprescindibles, cuando menos El viejo y el mar. G. Orwell con 1984 y Rebelión en la granja. Salgari también con Los tigres de Mompracen y El corsario negro. Larra y Bécquer también son muy aconsejables. Si te gustan las leyendas de este último, puedes probar con Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potoki que aunque un poco denso, resulta curiosísimo. La trilogía de Italo Calvino: El barón rampante, El vizconde demediado y El caballero inexistente es formidable. También Jesús, ese gran desconocido de J. Arias (creo). He citado un montón y seguro que se me olvidan más e importantes. Iré apuntando los que vaya recordando y con el tiempo haré una segunda entrada con el tema. Por cierto, busco desesperadamente Zen y el arte de mantenimiento de la motocicleta de no me acuerdo quien, esta agotado. Se admiten sugerencias ■ aeLibros de hamaca y cocotero
Un buen amigo –que además es estupendo lector- me decía el otro día que personalmente no creía en libros de verano como tal, pero sí en libros de invierno que se hacen poco llevaderos en medio de la canícula. En este apartado incluía a casi toda la novela francesa del siglo XIX; ocurrencia que nos hizo reir. Algo de razón tenía cuando explicaba que uno se mete más en ambiente cuando lee esas novelas cubierto con una manta. En fin, cada cual con lo suyo. Hoy, pensando qué recomendarle a mi buen amigo Héctor, que lee junto al mar, llegué a la conclusión de que el verano es un buen momento de lectura. ¿Qué leer en verano? Temáticas relajadas, ambientes frescos… El humor siempre es bienvenido; dramatismos, los justos… Los relatos de aventuras pueden encajar bastante bien en estas necesidades. Pero si tuviera que elegir libros de hamaca y cocotero, sin perder un grano de calidad, lo tendría claro: la trilogía que rememora la estancia en Corfú de Gerald Durrell: Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses. Hermano de Lawrence Durrell -célebre autor de El cuarteto de Alejandría-, zoólogo y naturalista, Gerald no pretendió sino dejar constancia de la fauna y la flora que fue descubriendo mientras vivía en la isla griega, cuando aún era un muchacho. Pero cometió el error ―según sus propias palabras― de introducir como personajes a los miembros de su propia familia, que, en poco tiempo, acabaron por adueñarse de las páginas de estos libros. Las vivencias griegas de los Durrell quedaron para la posteridad en una magnífica mezcla de retrato de costumbres, escenas hilarantes y biología de campo entusiasta tras los ojos de un chico. Por mucho tiempo que pase, el lector no podrá olvidarse de la autenticidad que desprende la historia, del magnífico toque de sabiduría que derrocha la figura materna (“mi madre insiste en que explique que es viuda, porque según su sagaz observación, nunca se sabe lo que puede pensar la gente”), de la caricatura semi-maléfica y desternillante del hermano mayor que iba de intelectual, de Spiro y otras criaturas autóctonas…La trilogía de Corfú es verde, azul y blanca; es falsamente ingenua, optimista y amable; es mar, tierra y piel… Verano en sí misma. “Estos libros huelen a sandía”, leí el otro día que decían ■ ae
Describe la perla por la que arriesgas tu vida allá en lo hondo –le pedí al joven buceador de pulmones de acero.—Es tan valiosa —me dijo—, que sería la joya en el palacio de un príncipe. Mi choza es el palacio de un príncipe porque, mientras que estoy allá en lo hondo, ella está allí, cocinando al mediodía, regando las macetas por las tardes. Por las mañanas se levanta conmigo y sale hasta la puerta a despedirme. El sol brilla sobre su pelo negro. El viento mueve su pelo como las olas de un mar muy alto. A veces he querido regalarle un collar con las perlas que voy sacando, pero ella no las quiere. No quiere más collar que el de mi abrazo ■ Sobre un microrrelato de Raúl Brasca. Lo callado
Ocurrió en una calle del centro. Un hombre sucio y maloliente tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo se encontraba su boina, con la esperanza de que las personas que pasaran por allí le arrojasen algunas moneadas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar alguna melodía, pero era imposible identificar a cuál se refería, debido a lo desafinado que se encontraba el violín y a la forma aburrid en que lo tocaba.Un famoso solista, que junto a su mujer y a unos amigos, salían de un teatro cercano, se pararon frente al hombre que tocaba el violín. Todos arrugaron la cara al escuchar esos sonidos tan raros. Y no hicieron otra cosa que reírse. Así que la esposa del solista le pidió a su marido que si podía tocar algo. El marido le echó una mirada a las pocas monedas que había en el interior de la boina del pobre hombre y decidió hacerlo.Le pidió el violín y él se lo prestó con cierta tristeza. Lo primero que hizo el solista fue afinar. Y después con mucho saber tocó una melodía muy bonita con el viejo instrumento. Los amigos empezaron a aplaudir y las personas que pasaron por allí comenzaron a agruparse para ver aquel espectáculo. Al escuchar la música las personas de las calles cercanas también se acercaron y de pronto se abarrotó el trocito de calle por el pequeño concierto.La boina no se llenó sólo de monedas, sino también de muchos billetes. Mientras el solista creaba melodías tras melodías con mucha alegría. El pobre hombre estaba aún más feliz y no paraba de dar saltos de alegría y de decir:-¡Ése es mi violín! ¡¡Ése es mi violín!!Lo cual era cierto ■ Leído en Lo que ha llovido, Númenor, 2009, escrito originalmente por una nña de 14 años. Como ayer, como hoy
Sí: no podemos escribir hoy como se escribía ayer. No podemos escribir un soneto de Lope, una comedia de Moratín, ni siquiera una novela de Baroja.Pero podemos seguir leyendo a Lope, a Moratín, a Baroja...No podemos escribir La Odisea ni la Iliada, pero nos sigue asombrando su lectura.El hoy es diferente del ayer. ¿Diferente?Quizás hoy es todavía ayer, y hoy de pronto es ya mañana. Y siempre es siempre.Extrañezas del tiempo ■ ae
About suffering they were never wrong/ the Old Masters (W.H. Auden)En un rincón del Museo de Bellas Artes de Bruselas hay un cuadro titulado La muerte de Ícaro del grandioso Pieter Brueghel el Viejo. A simple vista recorremos un plácido paisaje con un labriego en primer plano que maneja serenamente su arado. Otra figura pasea ensimismada a cierta distancia y, más a lo lejos, se ve una bella ciudad costera. Una nave cruza un mar verdelado y bruñido. El cielo es tan brillante que el sol podría estar en cualquier parte. La mirada se anega en ese pequeño mundo de tranquila felicidad. Sólo al cabo de un rato nos acordamos del título y buscamos al hijo de Dédalo que, al fin, aparece ridículamente apartado en un rincón. Mejor dicho: sólo sale medio cuerpo suyo, dos patitas que se agitan afanosas entre espumas, como rompiendo el hechizo del agua. Son apenas dos piernas y el resto, boca abajo y sumergido. Nuestra primera impresión es que al pintor de paisajes le importaba un rábano el tema mitológico y que de esta forma se quiso reír de la triste suerte de Ícaro. Pero no es así. El cuadro muestra lo que vemos; pero no lo que ve él: un mundo de locura siniestra, de endriagos y monstruos marinos de ojos de fuego que se pasean alrededor de su cabeza hundida. Mientras su piel se deshace lentísimamente, sus ojos no se acostumbran nunca a ese movimiento vidrioso de las criaturas que lo rodean. Algunos lo mordisquean, pero otros prefieren pasar de largo y volver después para atormentarlo eternamente. La respiración falta, pero nunca lo suficiente para morir del todo. Arriba, por milagro del artista, sus piernas se mueven y no se mueven. Ícaro está vivo desde que fue pintado. Pero abajo está pidiendo socorro ante lo que, desde hace cinco siglos, está viendo en las profundidades y jamás ningún ojo humano pudo retratar ■ ae
Se murió el de Paso de los Toros, y a los pocos dias y me encontré con U y lo pasamos muy bien, como siempre. Luego, camino a casa, me acordé de aquellos entrañables versos y pensé ponerlos aqui, sni más, esperando que me lea y que pronto volvamos a encontrarnos. Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo (...) Pero hagamos un trato: yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe (...), y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco. No ya para que acuda presurosa en mi auxilio, sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo ■ ae y, desde luego, mario benedetti.
Más de algun@ me ha tachado de antiguo. No lo niego, aunque en realidad lo que uno defiende son las tradiciones que deben ser respetadas porque nos protegen. La tradición es la memoria de la Historia, borrar eso significa ir al caos. Pero las cosas no suceden derrepente depronto. Cuando lamento que se haga trizas una tradición estoy pensando en el futuro. Cuando se pudre una raíz deberíamos sentir lástima por esas flores que se secarán mañana. Es sufrir por los días que no existirán. No son muchas las tradiciones que hay que preservar, pero las que hay que preservar son vitales. Esta crisis viene de lejos, y no es ideológica, no está provocada por las derechas ni por las izquierdas, no es algo del capitalismo feroz, o del intervencionismo socialista. Está es la crisis de gente que ha olvidado que hay algo más que trabajar para ganar dinero, el forrarse a cualquier precio. Es la crisis del que ha olvidado la familia como un puerto seguro, los mayores como alguien sagrado a quienes debemos mucho y a quienes debemos venerar, los niños como la alegría del mundo, la política como servicio, y no como oportunidad, lo sagrado que hay en la Tierra y en nuestras vidas, comenzando por los demás. Los detalles y el cantarle al amor. Y cada vez más se promulgan más leyes para intentar domar a esa bestia que llevamos dentro, que la hemos dejado crecer e ir a sus anchas, con un voracidad y una sed infinita de vivir a toda costa y que no respetar a nada ni a nadie...excepto si me pillan. Cada vez más, está pasando ya, sólo podremos vivir debajo de esa jaula que llaman “ el imperio de la LEY”. La tradición era una ley no escrita que todo el mundo sabía por qué las cosas eran como eran. Son palabras que ya no tienen sentido: respeto, responsabilidad, palabra, la fiesta unida a la familia y a mi gente... ■ www.youtube.com/watch?v=QMoYx8TAj7U
No hace falta adentrarse en las espesuras de las Elegías para entender qué hay de romántico en Rilke y por qué Heidegger, en "¿Y para qué poetas?", lo tomó como modelo de lo que él llamaba "pensar". La mirada postmetafísica que Heidegger admiró en él -esa mirada sabedora de que las estructuras del pensamiento y del juicio "olvidan el ser"- es la que nos abre este sencillo poema, perteneciente a la obra Mir zu Feier, escrita en los últimos años del siglo XIX. Existe -parece decirnos Rilke- una manera de mirar y decir el mundo que no es deudora de la voluntad de dominio: es la mirada que nos permiten los ojos de la piedad y la poesía.Yo temo la palabra de los hombres.
Expresan cada ser con claridad:
esto se llama perro y eso casa,
aquí está el principio, allí el final.
Me hacen temblar su espíritu y su burla.
Lo saben todo: lo que fue y será.
Y ninguna montaña piensan única.
Y sólo Dios limita su heredad.
No os acerquéis a ellas, advertía.
Me gusta oír el canto de las cosas.
Queréis tocarlas, mudas y ateridas,
y así es como matáis todas las cosas.
No sé si haga falta explicarlo mucho. Pienso que no. Quienes me siguen sabrán lo que me cuesta marcharme de aqui. Sabrán entender que hoy le pida a otro que escriba -que cante- por mi. Não deixam saudades
Só as lembranças que doem
Ou fazem sorrir
Há gente que fica na história
na historia da gente
e outras de quem nem o nome
lembramos ouvir
São emoções que dão vida
A saudade que trago
Aquelas que tive contigo
e acabei por perder
Há dias que
marcam a alma e a vida da gente
e aquele em que tu me deixaste não posso esquecer
A chuva molhava-me o rosto
Gelado e cansado
As ruas que a cidade tinha
Já eu percorrera
Ai... meu choro de moça perdida
gritava à cidade
que o fogo do amor
sob chuva
há instantes morrera
A chuva ouviu e calou
meu segredo à cidade
E eis que ela bate no vidro
Trazendo a saudade ■ Chuva, Mariza
Me habían recomendado los haikus de Susana Benet. En cuanto pude me asomé a la biblioteca en busca de su libro y encontré otro que no era, pero que también es. En lugar de Lluvia menuda, he leído Faro del bosque. Más de 60 haikai de los que he entresacado algunos para dejarlos por aquí. El primero es puro haiku, recuerda a Basho y su habilidad para captar las pequeñas maravillas de la naturaleza. También el segundo participa un poco de ese espíritu, pero reconozco que lo elegí por otras razones. El resto tienen otro estilo, de retrato cotidiano en el que Benet se mueve como pez en el agua. A veces rompe los esquemas de la métrica habitual del haiku, pero las imágenes iluminan -como ese faro al que alude en el título- los pequeños claros del bosque de la vida corriente. ¡Y cuánta luz reflejan! Si parpadeo,
se ocultará en la grieta
la lagartija.
En el jardín,
tras el viento y la lluvia,
queda el perfume.
Qué pequeño es
ahora aquel cuarto grande
de mi niñez.
Leyendo esquelas
se va hundiendo el anciano
en el periódico.
Si yo pudiese
apagar el recuerdo,
vería la noche.
Hoy un destello,
un instante, mañana
seré una foto.
Aunque no estés
qué agradable tocar,
plegar tu ropa.
Ver las petunias
también es una parte
del desayuno ■
Y un día descubres que uno de verdad, de verdad de verdad, lo que se dice de verdad, no ha sufrido nunca en su vida. No sé lo que es la enfermedad, la pobreza, el hambre, la muerte, la desgracia desprevenida...¡tantas cosas! Es un descubrimiento que nace de observar la vida de otros que sí, que sí de verdad, han sufrido y sufren. Cuando ves eso, y lo tocas de cerca, caes en la cuenta que tienes que andar con ojo a la hora de dar lecciones de tipo moral, religioso o espiritual. Esos tipos- yo he sido de ellos- que se atreven a recetar consejos con una alegría y descaro propios del imbécil. Propios de gente que goza de una salud excelente, y una vida facilona. Muy preocupados, eso sí, por la salud de los demás. La espiritual. Como la enfermedad, o las tribulaciones de la vida no te han hecho considerar la parte que tiene el cuerpo en los estados del alma -¡importantísima!-, los tipos atribuyen todo a la “voluntad”, a la “virtud”,”al ideal”, a la “vocación de padres, o de esposos, o de laicos comprometidos”, a esa cosa que se llama “entrega”, y que nadie sabe exactamente qué significa (excepto los de UPS o FederalExpress). En fin todo depende de mil cosas, todas muy espirituales, que provienen de su dichosa vitalidad, que es como un insulto. Descubrir eso es jodido: descubrir que mi alma ha sido más ingrata con su cuerpo cuanto más generoso ha sido éste conmigo. Por eso, a callar y aprender. El dolor está muy cerca ■ www.cultureunplugged.com/play/1081/Chicken-a-la-Carte
Me ha pasado, profesionalmente, algo muy bueno, que no podré desvelar hasta el martes en que firme. Pero a alguien se lo he contado, y me ha impresionado lo que me ha comentado un amigo al que tengo por sabio. "¿Le has dado las gracias a Dios? acuérdate que una vez curó a 10 leprosos y sólo uno lo buscó para darle las gracias". Tenemos salud, alegría, capacidad de sorpresa, curiosidad, ropa, tecnología, sol, médicos, no nos falta comida diaria (como está el patio…) y nos queremos mucho. Conozco dramas terroríficos, no demasiado lejanos, y no tengo más remedio que reconocer que soy un privilegiado, que no se merece nada, pero que me lo dan todo. Y encima de vez en cuando el buen DIos me obsequia regalos maravillosos, profesionales y personales. No quiero caer en la blandita cursilería, solo decir que es de bien nacidos ser agradecidos. Ya llegarán las vacas flacas. Seguro. Y entonces, sin entender nada, también tendremos que aprender a dar las gracias. Porque todo, todo todito todo, es un regalo ■inque meum semper stent tua regna caput
Los amantes viven sin sentido. El amor es un vicio y, como vicio, no ama a quien puede librarle de su enfermedad. Aunque ella, si alguna vez estuvo enferma, ya se ha curado. Él, no. ¿Qué es ella para él? Su casa, la poderosa hermosura y las palabras que mienten. ¿Y él para ella? Creo que ni él mismo lo sabe. Ella ha nacido sólo para que él se duela y pase las noches en blanco. ¿Por qué la quiere sin adornos? ¿Por qué dice que la pura forma se basta a sí misma? Seguramente, no porque así la vea más hermosa, sino para que otros hombres no se fijen en ella. Pero resulta un empeño imposible: quien la ve, sólo con verla, peca; para no desearla, tendrían que estar ciegos. Recela hasta de lo que nada es, hasta de su misma sombra. Los celos son insoportables. Es capaz de irrumpir en casa de ella al alba y de buscar señales en el lecho para ver si no ha dormido sola. El amor tiene efectos (metafísicamente) devastadores: el amante ve en sí mismo la nada. Siente la imposibilidad de amar a otra, y de necesidad hace virtud: cuando se convence de que ella ya no le hace caso, obstinado, se propone servir a un largo amor; vivo, será de ella; muerto, lo seguirá siendo. Su fe última será la misma que su fe primera. Ésa será su gloria. La seguirá amando, incluso cuando, muerto ya, sus huesos ardan en la pira funeraria. A veces, cree sentirse libre o, al menos, con ánimo para buscar el olvido a través del estudio o poniendo entre él y ella el tiempo y la distancia, el paso de los años y el inmenso espacio de los mares. O le dice a ella, diciéndoselo a sí mismo, que no era tan hermosa, que fue él quien, con sus versos, le dio la hermosura. O se complace imaginándosela vieja, con los senos caídos y con las arrugas desfigurándole el rostro. Pero es otro empeño imposible. Los reinos de Cintia estarán siempre sobre su cabeza ■
A medias entre la leyenda urbana y la realidad está la historia -terrible- de la prostituta que escribió a su cliente una dedicatoria con su lápiz de labios en el espejo de un lavabo de un hotel cinco estrellas, “AIDS,¡bienvenido al club!”. Hay gente que despechada por no poder curarse, odiando al mundo y a ellos mismos, sólo le queda el remedio de tomarse la triste venganza de contagiar su mal. Si no crees en nada ni en nadie, si la vida ha sido injusta con uno, ¿qué razón hay para que no corran otros la misma desgracia que yo?. En el libro Más grandes que el amor de Lapierre y Collins, se citan unos cuantos ejemplos que abrasan los ojos, para bien y para mal. No hace falta tener SIDA para contagiar todo lo que se mueve. Bajo la máscara de la moral, del arte y de la religión, ¡cuántos esfuerzos despliegan a diario corazones infectados para hacer contagioso su mal incurable!. Detrás de muchas leyes, de muchos guiones, de mucha literatura y de mucho cine hay mentes enfermas preocupadas en normalizar su podredumbre y su excepcionalidad. Pintores, filósofos, arquitectos, políticos, poetas, novelistas y cantantes que, además- ¡absurdo!- en lugar de inspirar compasión y asco, reciben alabanzas, premios y vítores. Mejor no citar nombres ilustres. Está bien que renuncien a su curación, probablemente no la tenga, pero su pureza sería negarse a difundir el mal. Pero, me temo, ya es tarde. En el espejo de muchos corazones ya está escrito “¡bienvenido al club!” ■ Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias
Cuenta la leyenda -estremecedora- que a la sibila de Delfos Apolo había prometido el obsequio de cumplir su mayor deseo: ella solicitó no morir nunca y también padeció los horrores de una senectud interminable, hasta que convertida en una suerte de grillo amojamado acabó como juguete de los niños. Los chavales la tenían encerrada en una jaulita, que zarandeaban gritando entre carcajadas: "Sibila...¿qué quieres?", y acercando el oído podían escuchar un chirrido estridente y agónico: "¡quiero morir, quiero morir!".
De niño y en el colegio y en casa me enseñaron a encontrar a Dios en los acontecimientos. Pero el escándalo del mundo, mis propias miserias tantas veces repetidas, sin milagros que las curaran, el espectáculo de los bienes y males que caen indistintamente sobre justos y pecadores, derrumbaron esa fe ingenua y superficial en la Providencia. Después busqué a Dios dentro de mi: en la emoción religiosa, en la experiencia de encontrarle al alcance de mi corazón. La emoción, cuando se provoca, es humo. Tampoco funcionó: la Providencia interior decepciona tanto como la exterior, al menos a mi. Y hoy, que ya no puedo creer en un Dios que calla fuera y dentro de mi, que me ofrece en la creación un espectáculo de armonía como para no dudar de Él, y un espectáculo de caos como para nunca poder comprenderlo del todo, hoy, lo identifico con el silencio. Fuera de los remolinos del mundo exterior y del mundo interior...en el SILENCIO. Rechazo todas las caricaturas que viví hasta hoy: un Dios que lo arregla todo, que cubre las apariencias, que abusa de su autoridad, o que carece totalmente de ella. Rechazo a esos creyentes que lo son con toda su impiedad, los que el afán desmedido de preservar y eternizar su miserable “yo” les lleva a buscar los “consuelos” de la fe. Sólo el silencio ■
Todos somos iguales, una mezcla de bien y de mal, el trigo y la cizaña. Sin viesen la película de nuestra vida, en más de una ocasión se asombrarían de nuestra buena fe, incluso de nuestras pequeñas heroicidades, de nuestra sinceridad, pero también si viesen la película de nuestra vida pensarían “¡ay! !,¿pero cómo ha podido caer tan bajo?,¿cómo ha podido hacer eso?. Es así. Somos así. El hipócrita niega ser como los demás y pretende que se le identifique sólo y por entero por sus virtudes. El sepulcro blanqueado...en él no hay mezcla, hay enmascaramiento, fingimiento, simulación y engaño. Pero, la mayoría de ellos no consiguen mantener el engaño durante mucho tiempo y, entonces, los identifican por entero por sus pecados. En la película de nuestras vidas... ■
Conozco gente que se encuentra empantanada en el mal ( uno mismo lo estuvo, quizás lo esté). A veces les compadecemos o queremos abrumarlos con razones que les saquen de la ciénaga, pero lo primero que necesitamos saber es si realmente desean liberarse del barro que les ahoga. Hay miserables, alguno he conocido, que tienen los miembros en el fango, pero su mirada, impotente y torturada, sigue levantada al cielo. Me parece -es sólo mi opinión ¿eh?- que a los ojos de Dios ese hundimiento, y esa mirada, vale más que esos otros hundimientos más dramátcos y profundos en materia más apreciada a los ojos de los hombres: la virtud social, el sentido de la dignidad y de las conveniencias, la pose burguesa y conservadora como fachada. No sé cuál es peor mierda. Prefiero el pecado que encadena mis miembros, pero me deja mirar al cielo y llorar, a esas virtudes que “ciegan” y satisfacen y no saben de lágrimas ni de perdón. Ciegos que guían aotros ciegos, me parece que dijo Alguien. No estoy del todo seguro ■ ae
Cantándole a los sueños que tenía y que un día la vida me los regaló cantar con los amigos que quería cantar, codo con codo, la misma canción. Puede ser que la tierra que nos vió nacer sea cómplice en nuestra forma de ser un poco trovadores y bohemios locos enamorados, cantamos sin querer. Siempre asi, te cantamos siempre asi un universo lleno de ilusiones un mundo nuevo lleno de canciónes y el corazón entero para ti. Siempre asi, te cantamos siempre asi olvídate de la melancolía ven a cantar lo hermoso de la vida que mi canción la guardo sólo para ti. Te podría contar que es por casualidad no te sabría decir la verdad porque cantando llego hasta cualquier lugar muere mi fantasía, si dejo de cantar. Y el amor que en casi todo tiene que ver de tu locura, yo me encapriché vuelan mariposillas juguetonas, otra vez si a tí no te tuviera, yo que podría hacer ■ www.youtube.com/watch?v=ALfZz67x5KU&feature=related
Haja o que houver eu estou aqui haja o que houver espero por ti Volta no vento Ó meu amor Volta depressa por favor Há quanto tempo já esqueci Porque fiquei longe de ti Cada momento é pior Volta no vento por favor Eu sei, eu sei Quem és para mim Haja o que houver volta para mim ■ Pase lo que pase yo estoy aquí pase lo que pase espero por ti Vuelve en el viento Oh mi amor vuelve deprisa por favor Hace cuanto tiempo me he olvidado porque no estuve a tu lado Cada momento es peor vuelve en el viento por favor Lo sé, lo sé quién eres para mí pase lo que pase vuelve a mí ■ www.youtube.com/watch?v=4z1l3Mop0_A&feature=related
Se habla de algo que me hace sentir vergüenza. Vergüenza de ser del mismo género humano al que pertencen estas bestias que no se dan cuenta de cosas tan grandes como de lo que significa el amor. Vergüenza de tener la misma estructura ósea de aquellos que quieren permitir asesinatos en masa a criaturas indefensas. Vergüenza de tener los mismos tejidos que unos ignorantes que afirman que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo cuando se olvidan que no es de un sólo cuerpo del que se está hablando sino de dos. Vergüenza de sentir estados de ánimo semejantes a los de esos rastreros que no disciernen entre el egoísmo y el bien estar personal. Verguenza de tener uso de razón como todos los borregos que no se atreven a dar la cara por un mundo en el que no se protege la vida. Gracias a Dios y como contrapartida, siento gran orgullo de ser semejante a muchas otras personas que no solo hacen todo lo contrario sino que encima lo hacen sonriendo y con amor. Gracias por defender la vida, porque nunca olvido que en algún momento de mi vida yo fui un feto (o persona humana dentro de una persona humana). Y sí, todo este problema reside en este mundo que se está quedando sin amor o caridad para ser sustituido por el egoismo ■ ae
Viendo esta foto me acordé de los entrañables versos de Miguel Hernández,