renacer

Cumples un año más de haberte ido. No nos despedimos formalmente, pero me parece recordar que la última vez que nos vimos me besaste las manos. En algun rincón de mi (desordenada) mesa de trabajo están unos papeles tuyos que desde hace mucho quiero transcribir. No me atrevo a hacerlo porque seguramente al ver tu letra impresa sobre el papel se encenderá allá adentro ése foco rojo chillón que me recuerda que ya no estás. Veo ésta imagen y pienso "qué acabados estábamos los dos en aquellos meses", y al mismo tiempo me doy cuenta que al poco tiempo los dos renacimos: tú a la eternidad, y yo a una segunda oportunidad dentro de ésta vida que aún vivo. Sé bien dónde estás. Sé bien lo que haces y hoy por hoy puedo oir tu voz que me dice que no me detenga, que siga adelante, que vale la pena; que el fierro con el que nos marcaron el alma es mucho más fuerte que los vientos y las tempestades. Qué duda cabe, tía Guille, fuimos y seremos como esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo ae

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