Lo callado

Es mejor quedarse callado: a veces las palabras hacen daño. Entonces el silencio propio es reparador y conforta escuchar, leer, ver. Va uno llenándose de nuevo de sonidos, de palabras y de colores, y todo es más lento y hermoso. Palmeras, azul, mar. Al atardecer el paisaje se vuelve ámbar fugazmente, como un semáforo que anuncia la noche. La noche callada.Aunque la isla es pequeña, basta olvidarla un poco para echarla de menos. Un par de meses sin visitar un pueblo, una playa o un barranco los convierten en nuevos al regresar. Durante ese tiempo han estado también callados, recomponiéndose, enjoyándose.Como tras un punto y aparte, vuelvo a escribir. Vuelvo a leerme ■ ae

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