Cuenta la leyenda -estremecedora- que a la sibila de Delfos Apolo había prometido el obsequio de cumplir su mayor deseo: ella solicitó no morir nunca y también padeció los horrores de una senectud interminable, hasta que convertida en una suerte de grillo amojamado acabó como juguete de los niños. Los chavales la tenían encerrada en una jaulita, que zarandeaban gritando entre carcajadas: "Sibila...¿qué quieres?", y acercando el oído podían escuchar un chirrido estridente y agónico: "¡quiero morir, quiero morir!".Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias
Cuenta la leyenda -estremecedora- que a la sibila de Delfos Apolo había prometido el obsequio de cumplir su mayor deseo: ella solicitó no morir nunca y también padeció los horrores de una senectud interminable, hasta que convertida en una suerte de grillo amojamado acabó como juguete de los niños. Los chavales la tenían encerrada en una jaulita, que zarandeaban gritando entre carcajadas: "Sibila...¿qué quieres?", y acercando el oído podían escuchar un chirrido estridente y agónico: "¡quiero morir, quiero morir!".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario