Libros de hamaca y cocotero

Un buen amigo –que además es estupendo lector- me decía el otro día que personalmente no creía en libros de verano como tal, pero sí en libros de invierno que se hacen poco llevaderos en medio de la canícula. En este apartado incluía a casi toda la novela francesa del siglo XIX; ocurrencia que nos hizo reir. Algo de razón tenía cuando explicaba que uno se mete más en ambiente cuando lee esas novelas cubierto con una manta. En fin, cada cual con lo suyo. Hoy, pensando qué recomendarle a mi buen amigo Héctor, que lee junto al mar, llegué a la conclusión de que el verano es un buen momento de lectura. ¿Qué leer en verano? Temáticas relajadas, ambientes frescos… El humor siempre es bienvenido; dramatismos, los justos… Los relatos de aventuras pueden encajar bastante bien en estas necesidades. Pero si tuviera que elegir libros de hamaca y cocotero, sin perder un grano de calidad, lo tendría claro: la trilogía que rememora la estancia en Corfú de Gerald Durrell: Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses. Hermano de Lawrence Durrell -célebre autor de El cuarteto de Alejandría-, zoólogo y naturalista, Gerald no pretendió sino dejar constancia de la fauna y la flora que fue descubriendo mientras vivía en la isla griega, cuando aún era un muchacho. Pero cometió el error ―según sus propias palabras― de introducir como personajes a los miembros de su propia familia, que, en poco tiempo, acabaron por adueñarse de las páginas de estos libros. Las vivencias griegas de los Durrell quedaron para la posteridad en una magnífica mezcla de retrato de costumbres, escenas hilarantes y biología de campo entusiasta tras los ojos de un chico. Por mucho tiempo que pase, el lector no podrá olvidarse de la autenticidad que desprende la historia, del magnífico toque de sabiduría que derrocha la figura materna (“mi madre insiste en que explique que es viuda, porque según su sagaz observación, nunca se sabe lo que puede pensar la gente”), de la caricatura semi-maléfica y desternillante del hermano mayor que iba de intelectual, de Spiro y otras criaturas autóctonas…La trilogía de Corfú es verde, azul y blanca; es falsamente ingenua, optimista y amable; es mar, tierra y piel… Verano en sí misma. “Estos libros huelen a sandía”, leí el otro día que decían ■ ae

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