A veces es el cansancio, otras es el olvido, otras la rutina de todos los días. A veces no se puede más. Y todos, todos intentamos responder a lo mismo. A las mismas cuestiones. Y nos enfrentamos a las mismas penas. A los mismos deseos. A los mismos desencuentros. Lo único diferente son los ojos. Lo demás es tan igual... tan exactamente igual. Quieto o en movimiento, el dolor es el mismo. Ni estás mejor ni peor. Con la gente con la que tropiezas, es tan igual, ese dolor. Y hoy, hoy... la mirada se ha dejado vencer. Sólo es una pequeña derrota. No importa su pequeñez, es cierto, pero ha vencido. Y hoy decido caer profunda en el sueño, envuelto en mi derrota, en la de hoy. En mi laberinto. En el laberinto que es también de todos. Y se también, que me levantaré con mi canto. Mi canto, porque me levanto. Sabio Sabina. Viviendo, que estamos ■ ae
A veces es el cansancio, otras es el olvido, otras la rutina de todos los días. A veces no se puede más. Y todos, todos intentamos responder a lo mismo. A las mismas cuestiones. Y nos enfrentamos a las mismas penas. A los mismos deseos. A los mismos desencuentros. Lo único diferente son los ojos. Lo demás es tan igual... tan exactamente igual. Quieto o en movimiento, el dolor es el mismo. Ni estás mejor ni peor. Con la gente con la que tropiezas, es tan igual, ese dolor. Y hoy, hoy... la mirada se ha dejado vencer. Sólo es una pequeña derrota. No importa su pequeñez, es cierto, pero ha vencido. Y hoy decido caer profunda en el sueño, envuelto en mi derrota, en la de hoy. En mi laberinto. En el laberinto que es también de todos. Y se también, que me levantaré con mi canto. Mi canto, porque me levanto. Sabio Sabina. Viviendo, que estamos ■ ae¿inventar?
Chejov, el gran maestro del relato corto, en 99 consejos para escritores, le escribe a su hermano: «¿Dónde has visto cónyuges como los de tu relato, que discurren conferencias durante la comida?. Y ¿cuándo se han celebrado sobre la faz de la tierra semejantes conferencias? Ten respeto por ti mismo, en el nombre de Cristo, y no dejes correr la pluma cuando tu cabeza esté cansada. No escribas más de dos cuentos por semana, acórtalos y reelabóralos para que la obra quede bien. No inventes sufrimientos que no has experimentado, no describas paisajes que no has visto, ya que en un cuento la mentira resulta más molesta que en una conversación. Recuerda a cada momento que tu pluma y tu talento te serán de mayor utilidad en el futuro que ahora, así que no los profanes... Escribe y vigila cada línea para no cometer errores». Éste consejo se pueda aplicar muchas situaciones en la vida. Hay gente que no se respeta, o porque vive en un mundo de fantasía, o porque vive en la mentira. Los primeros son los que hablan de oídas, basados en lecturas que no han escrito, en episodios que otros les han contado. Repiten como loros consignas, lemas o consejos de temas que no saben a qué huelen, o qué colores tienen, qué matices, qué alegrías o qué sufrimientos. Hablan de oración, y no saben qué es rezar. Cosifican la santidad en cuadrículas -¡cuándo no hay nadie más libre que un santo!. Pontifican sobre el amor, y no conocen el temblor de un beso, la taquicardía de una mirada, el olor de un cuerpo enamorado, la aventura de comenzar una vida juntos, el dolor a veces....Hablan de trabajo, y sudan ni sudarán en su vida. Los segundos son los que están de vuelta de todo, los cínicos, que saben el valor de las cosas, lo heroíco de muchas personas de bien, pero las desprecian y fuerzan para usarlas en beneficio propio. Ten respeto por ti mismo.. Y por los demás....Y me lo aconsejo a mi mismo (que también lo necesito) ■ junto a la Alegría y al Buen Humor
El ser humano es el único animal que ríe, aunque más original sería afirmar que somos los únicos que hacemos reír. Hubo tiempos en que reír no estaba bien visto, Basilio de Cesarea lo prohíbe; incluso lo escribe a su hijo «deseo de todo corazón que se te pueda ver sonreír a menudo, pero que nunca se te oiga reír mientras vivas». La carcajada no era propia de un caballero. Y no le falta razón. Hay gente que no sabe reír y lo que hace es gritar, que no es lo mismo que reír. Hace unos días, en un restaurante, faltó poco para huir de que hasta daban puñetazos a la mesa entre risotadas y alaridos. No es eso, no es eso. La risa es tema serio. Y es mala señal -muy mala- el que la gente no ría, que no tenga buen humor. Y hay profesiones donde la risa tendría que estar presente con frecuencia; y en algunas (profesiones) la seriedad es termómetro de cómo está el ambiente: pasearse por los pasillos de un colegio, por atrio de una parroquia y no oír risas, malo: allí hay mucho sargento, aunque se afirme que lo es que hay autoridad. Reír es una forma de seguridad que dice mucho de uno, de los demás y de la vida misma. La alegría y el buen humor nacen cuando te sientes querido: querido como hijo, como amigo, como colega, como hermano, como padre, como amante y compañero. Y si tienes Fe, querido, muy querido por Dios, por Alá ¡por Aquel en quien cada uno crea! Si Dios es un señor que sólo nos quiere porque nos portamos bien, malo: probablemente seremos unos auténticos cascarrabias, unos gruñones y unos avinagrados. El fanático -que eso es el que piensa que Dios no perdona una- es por lo general un aguafiestas. ¿Todo esto a cuento de qué? A cuento de que mi tía Negra cumple años de estar junto a la Alegría. El más antiguo -entre muchos- que guardo de ella –y quise ponerlo por escrito en su aniversario- es su buen humor, su maravilloso buen humor del que tanto gozamos los que convivimos con ella. Recordándola con el cariño que me une a ella y a los suyos me queda más claro que nunca que la alegría nace del fondo del corazón, y que no deberíamos dejar pasar un solo día sin leer una poema, o escuchar una hermosa canción -mejor cantarla nosotros mismos- contemplar un paisaje, pronunciar una frase de consuelo, sonreír, dar un abrazo, un beso, una caricia…No debería pasar un solo día sin sentirnos queridos ■ ae
... SO, SO YOU THINK YOU CAN TELL HEAVEN FROM HELL (...) HOW I WISH, HOW I WISH YOLU WERE HERE WE´RE JUST TWO LOST SOULS SWIMMINGIN A FISH BOW!YEAR AFTER YEAR. RUNNING OVER THE SAME OLD GROUND. WHAT HAVE WE FOUND? THE SAME OLD FEARS. WISH YOU WERE HERE ■ www.youtube.com/watch?v=3DXCHa9BYfE
Ediciones Siruela ha sacado hace poco un libro titulado Delante de la pintura. Son escritos, poemas, apuntes de Robert Walser acerca del arte pictorico. Siempre he pensado que Walser es un hombre tocado por el cielo. Pero ahora, después de leerle estos días, estoy aún más convencido de ello. Copio lo que escribe sobre este cuadro ■ Lo que acontece en el primer plano del cuadro puede ciertamente haber acontecido en cualquier época, no ha de significar por fuerza algo parecido a una revolución, y sin embargo lo es, pues una relación de veras hermosa, íntima, siempre se rebela de algún modo contra los convencionalismos y la autoridad. La señora de la casa, evidentemente lo es, una figura por así decirlo armoniosa, le ofrece su rostro para que él lo bese, y dado que el caballero en cuestión es más bajo que ella, para darle prueba de alguna manera de ternura tiene que dilatarse, alargarse, estirarse. El rostro de ella, que está tan animada, denota miedo y dicha a la vez (ambas cosas están concentradas en el modo en el que se cogen las manos), y mientras un rostro tan hermoso de mujer trasluce esta mezcolanza de sentimientos, se ocupan de saborear el vino, inmersos en una conversación divertida e ingeniosa, aquellos que dejarían en el acto de estar de buen humor, si un vientecito llevase a sus oídos lo más liviano del proceso que aquí se retrata. Ojalá los que en su calidad de consumados clasicistas que desprecian todo lo romántico, es decir: profundo, estén dotados de abundantes aptitudes para no albergar recelos. Creo que la exquisitez del cuadro reside en el modo de representar el propio beso. Cuando la boca de él roza la mejilla de ella, en esta última se percibe un hoyuelo, como si la blanda mejilla fuese un cojín. Fragonard parace uno de eso pintores que han trabajado poco, pero también hay otros ejemplos en el ámbito artístico que han mostrado que una obra vital imperecedera no requiere acumulaciones, más bien dice algo que enriquece la existencia, algo que puede ser olvidado, para ser más tarde de nuevo amado, que de vez en cuando puede censurarse, pero que quizá precisamente por eso surta luego un efecto mucho más profundo ■
Hoy algo termina. Nada nos pertenece, esas miradas hoy están, nos acompañan, y un día, desaparecen. De todas esas presencias, queda la resonancia del momento en que habitaron y acompañaron nuestra risa, nuestro llanto, nuestro vivir. A veces dejan de estar presentes de una manera firme, corta y rotunda. Otras... otras no. El olvido se produce después de una larga despedida entre silencios; llegamos al adiós sin ser conscientes de que eso único de nuestra vida se va, que se alza en su vuelo libre hacia otra mirada, hacia otro tiempo, hacia otras estancias. Queramos o no, todo termina. Principio y fin. Presente y recuerdo. Conscientes o no, seguimos caminando, nos lanzamos de lleno en las pequeñas cosas del día a día, y también con las grandes. La vida sigue con su latido inteligente, con su ruido. Y de repente un día, en un segundo, un color, un olor, un sabor, abren ese recodo de la memoria que ha recogido cual película aquel instante en que fuimos esencia. Ese instante que nos hizo ser, que nos dio la medida de lo que nuestra alma nítidamente es. Y recuerdas, y te balanceas en el recuerdo. Y sonríes para ti mismo. Y te dejas llevar un rato. Volvemos a empezar todos los días. Parece todo olvidado, pero no, siempre recogemos todo aquello que nos sirvió de sustento para no caer del todo, para poder reír a fondo, para poder sujetar la mirada de nuestros ojos en aquel presente, mirada que nos revela fielmente. Rcogemos lo vivido, y lo colocamos en esa estancia, tan infinita, tan solícita a ser encontrada. Ahí somos. Habitamos fieles en la memoria. Y hoy, en que retorno a lo de siempre cuando ya todo es tan distinto, me acuerdo de todas las despedidas, de todos lo tiempos que habité, de todas las lágrimas y risas que viví. Y pensé en los finales de mi tiempo, en esas despedidas que ya no descansan en la posibilidad del reencuentro, en esa finitud rotunda. Y... Hoy, en que algo comienza y algo se termina, regreso a la inevitable persistencia de la memoria. Paseo por sus estancias, por muchos de sus recodos. Y puedo sentir el equilibrio. Hoy sé que es adiós. Y sé que también es principio. Y que el susurro del futuro me tiene en sus manos, y que no hay voluntad, que sería una locura no dejarse llevar por el viento ■
Si mi vida pudiera ser descrita, en ella encontrarias momentos muy diversos. La mayoría de ellos alegres, aunque de todo hay, como en todas las vidas. Va un regalo de momentos, de realidad instanténea. Cada uno de ustedes sabe cuál hemos compartido juntos. Sólo la vida sabe qué más compartiremos y al lado de quién, en el tiempo que nos queda por andar. Serán instantes sublimes, grandes y pequeños, alegres y tristes, infinitos y limitados, conscientes e inconscientes. Serán los momentos de nuestra vida, tan nuestros como estas manos que ahora teclean estas palabras. Gracias por estar. Seas presente, pasado o futuro, lo importantes es eso: que estas ■ ae www.youtube.com/watch?v=jNVPalNZD_Itres cosas hay en la vida....
mIrar
Nada nos puede ser indiferente. Si miramos de frente, nos encontramos con los ojos del otro. Ese otro que comparte las risas con nosotros, que la mayor parte de su tiempo pasa sin ser notado, que normalmente es uno más disfrutando de las cosas de la vida. Pero un día sucede, miras a los ojos, y ya no son los mismos. De repente los ves con toda su realidad, con todo su peso. Y entonces te haces consciente de que los ojos, todos, todos lloran. Cada uno en su momento, en su propio desierto, en su propia infinitud. Y entonces te sientes impotente porque tus manos pueden hacer muy poco. La vida es una paradoja. Y en ella estamos sumergidos sin saber muy bien por dónde nos movemos. Cuando un día miramos de frente lo vemos: hay demasiados corazones sin consuelo. Pero para verlo, es necesario mirar ■ ...para no tener miedo...
Me cuenta un amigo que en su coche llevo decenas de CD'S, la mayoría sin rotular "así me sorprendo" dice "Pero en alguna carátula tengo escrito 'canciones para no tener miedo' ". Me gustó. Ésta es una de ellas. Me hace buena gente. El que puede cantar una canción de éstas es difícil que tenga miedo ■ Por un beso robado a pesar de tu boca colgaría mi vida de un hilo, por mi muerte no quiero otra cosa. Por un beso que es mío y que sigo esperando, en la urgencia de dos corazones que no saben qu hacer con su herida, que no saben qu hacer con su herida, que no saben que hacer y se olvidan. Por un beso secreto paciente en tu boca hartaré de locura mi sangre vendería mi alma y su sombra Y puede que saber que me quieres quererme y no puedas yo seré del cielo que me entregues y puede que me pierda en el aire con paso sereno del cielo que me entregues del cielo que... Por un beso que puede hoy no tenga sentido por un beso querido a medida que despacio nos cuesta la vida. Por un beso robado a pesar de tu boca colgaría mi vida de un hilo por mi muerte no quiero otra cosa. Cosi se riesci e se vuoitu non perderti maie sarai...y puede que... Y puede que saber que me quieras quererte y no puedas yo seré del cielo que me entregues y puede queme pierda en el aire con paso sereno yo seré del cielo que me entregues del cielo que...
Dice Allan Bloom en su espléndida obra El Cierre de la mente moderna (Plaza & Janes 1989) que «Los antiguos ateos se tomaban en serio a la religión y la reconocían como una fuerza real, que cuesta algo y que exige elecciones difíciles. Los nuevos sociólogos que hablan con tanta facilidad de lo sagrado son como un hombre que tiene en el jardín de su casa un viejo y desdentado león de circo a fin de experimentar las emociones de la selva». Hoy por hoy podríamos decir lo mismo de todos aquellos que tocan de oídas y desafinado sobre temas que merecen, como mínimo, una actitud de respeto, porque se intuye que estás ante algo sagrado, aunque no lo entiendas. La pérdida del sentido de lo sagrado es uno de los síntomas más graves del empobrecimiento de la sociedad. Sagrado es algo que a la vez me penetra y me sobrepasa, me nutre en lo más hondo, y al mismo tiempo soy incapaz de agotarlo. Sagrada es la belleza de una obra de arte, alguien que nos revela el misterio del amor y el sexo, una canción, una poesía releída mil veces, un trabajo, la maternidad... Ante lo sagrado sólo cabe la pasividad, la admiración: no podemos hacer nada, sólo contemplar. Poco a poco hemos perdido el misterio. El hombre también. Y si no hay ese sentimiento de lo sagrado, todo se profana. Incluso a Dios. Hoy por hoy de una obra de arte se admira el dinero que cuesta, de un ser humano “lo bueno que está” (o que deja de estar),y de Dios una protección contra la muerte y contra el infierno. ¡cuántos piadosos que están llenos de amuletos y que su fe está a la altura de los brujos y de los hechizeros...aunque comulguen a diario: tienen en el jardín de su casa un viejo y desdentado león de circo a fin de experimentar las emociones de la selva ■ bRINdanDo pOR Lo qUe VIEnE
Voy leyendo una historia que me encanta porque huele a aire fresco de mar; una historia que se me antoja escrita con lápices de colores y a la luz de un sol cubierto de pequeñas nubes blancas. Una historia tan común y corriente como el amor humano y al mismo tiempo tan extraordinaria como extraordinaria es cada persona; historia que como la leo la copio ■ Era una vez una noche fría y de luna llena en Patagonia, del 24 de Junio del 2007 se bajaba del bus después de varias horas de viaje, una guapa mujer con cara de perdida, audífonos blancos, una botella de vino en la mano, varios bolsos colgados, una bufanda que dejaba ver solo sus ojos. "Hola, soy Fernanda”, saluda a Hernán que la esperaba en la estación de Bus Puerto Natales, Chile (Magallanes y de La Antártica Chilena). El vecino de Fer en San Francisco, socio y amigo de Hernán le había escrito un mail para que cuidara y atendiera a Fer en su visita a Puerto Natales. Como a los amigos hay que obedecerles, las botellas de vino chileno se deben amar, la luna llena te invita al romance y el frío austral se pasa durmiendo cucharita, Hernán fue un buen anfitrión. En los días siguientes fueron a subir cerros, escalar en roca, y pasear en caballo, y en las largas noches de Pto. Natales en invierno, una buena conversa en compañía de música y la chimenea, fueron sintiendo que tenían mucho por compartir en esta vida. Ya han pasado 2 años de ese encuentro, las historias siguen, los anécdotas continúan y las caminatas bajo la lunas llenas con familia y amigos en México, Chile y en Estados Unidos, han continuado. Nuestras Familias y Amigos están repartidos por todos lados y latitudes y hemos decidido reunirlos en Careyes, México, al ritmo del Tequila, vino, música, y buena onda, a que pasemos un fin de semana juntos para celebrar un día muy especial e importante en nuestras vidas. NUESTRO MATRIMONIO ■ Querida Fer, quisiera tener el ingenio de Rilke o la prosa de Saramago para decirles a tí y a Hernán algo que valiera la pena; a lo que más llego es a pedir prestados unos versos para dejar que los lean y en leyéndolos se les hagan realidad. Hoy cumples años y te casas el mes que viene y con inmenso cariño yo les deseo a los dos toda la alegría del mundo, pero sobre todo deseo Que el maquillaje no altere tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas, Que las persianas corrijan la aurora, que gane el quiero la guerra del puedo, que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo. Que el fin del mundo te pille bailando, que el escenario te tiña las canas, que nunca sepas ni cómo, ni cuándo, ni ciento volando, ni ayer ni mañana. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel. Que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira, que no te den la razón los espejos, que te aproveche mirar lo que miras. Que se divorcie de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. Que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas, que no te cierren el bar de la esquina. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel ■ www.youtube.com/watch?v=ssJdRfa44wg ■ ae
Hay una idea muy común en los cuentos y leyendas de siempre, y de todos los lugares: la de que los objetos están impregnados del espíritu con el que han sido hechos. Tienen, los objetos, algo mágico que les trasciende, y que depende de su origen. En el Señor de los Anillos, ésa gran novela de J.R. R. Tolkien, los elfos de Lórien entregan a los expedicionarios unas capuchas y unas capas, «de esa tela sedosa, liviana y abrigada que tejían los Galadrim. Era difícil saber de qué color era: dependiendo del movimiento y de los cambios de luz cambiaban de color. Colores maravillosos.—¿Son mantos mágicos? —preguntó Pippin mirándolos con asombro. —No sé a qué te refieres —dijo el jefe de los Elfos—. Son vestiduras hermosas, y la tela es buena, pues ha sido tejida en este país. Son por cierto ropas élficas, si eso querías decir. Hoja y rama, agua y piedra: tienen el color y la belleza de todas esas cosas que amamos a la luz del crepúsculo en Lórien, pues en todo lo que hacemos ponemos el pensamiento de todo lo que amamos”. El mismo autor en otra escena escribe «Hay maldad en esta espada. El corazón del herrero sigue morando en ella, y era un corazón oscuro. No amará la mano a la que sirva, y tampoco estará contigo mucho tiempo». Me gusta pensar que muchas de las cosas que nos rodean están hechas con respeto, con amor, con una intención que las hace sagradas (no me refiro únicamente a la Religión). Y otras no. Hay cosas malas. Hay gente mala. Nosotros también. Me gusta pensar que soy fruto del amor, o de algo muy parecido. Es una buena manera de comenzar por caminos de bondad y de belleza. Además, cuando estás perdido, es una buena brújula para saber dónde desandar lo andado y volver a empezar ■
Partimos de Diosen busca de Dios,
sin saber qué buscamos.
El dios con minúscula,
el dios bajo cielo,
el cielo que es mar,
sobre aire que es cielo,
¡entre aire y marcielo,
y que es pleamar, y que es pleacielo!
El dios deseante,
el dios deseado,
-¡el dios deseado y deseante!-
me trae este Dios,
un dios Dios tan DIOS
¡un dios: DIOS, DIOS, DIOS!
… que al cabo de todos los cabos,
que al borde de todos los bordes
un día encontramos.
Cada vez más suelto, y más desasido;
cada vez más libre, más ¡y más! ¡y más!
a una libertad de puertas de Dios.
Y entonces una puerta se abre… y ¡más libertad!
Estoy pasando la cuerda,
la cuerda que Tú me has tendido,
Dios mío, mi dios, ¡Dios mío!
¡Dios mío, no soples, Dios!
Siento la inminencia del dios Dios,
del Dios con mayúscula,
-el que nos enseñaron cuando niños
y no aprendimos-.
¡Dios se me cierne en apretura de aire!
Se me está viniendo Dios
en inminencia de alma!
¡Se me está acercando Dios
en inminencia de amor!
¡Se me está llegando Dios
en inminencia de Dios! ■
Cuando uno se va haciendo viejo y mira hacia atrás, se sorprende de los hechos y momentos que recuerda. Quizá, en verdad, uno haya quedado alguna vez impactado por lo sublime, pero la mayoría de las veces son momentos triviales los que se le han quedado grabados. No hay leyes para los recuerdos. No existe la gran sorpresa en ellos, no son heroicos ni relevantes. Parece como si lo que los ha hecho perdurar en la memoria hubiera sido su virtualidad de mitificación o su acoplamiento a nuestra concepción de la vida. Es curioso: no recuerdo especialmente a los profesores que mantuvieron la ley y el orden, o impusieron disciplina sin desmayo, y sí aquellos que bromeaban por los pasillos. Aún más: cuando al cabo de los años los recuerdos se hacen más vivos, la certeza de que quienes más han influido son aquellos que pusieron cariño y ternura ■ aeRoger Raveel
Hace unos días, en mis incursiones a la rue Gambetta, encontré un catálogo amplio de Roger Raveel, un pintor que desconocía y que me entusiasmó a la primera. Belga, flamenco, lo primero que me sorprendió fue el uso del color en sus cuadros. ¡Qué verdes, qué azules, qué blancos! Fue una especie de coup de foudre, a través de las reproducciones de un libro magníficamente editado (Roger Raveel, Editions Snoeck, 2006). Llevo días viendo con calma los cuadros, intentando meterme en ese mundo mágico de Raveel, leyendo los textos (entre otros escriben Hugo Claus y Roland Jooris), aproximándome. Pienso que es una especie de síntesis o de secuencia de todos los movimientos del siglo: desde el expresionismo abstracto al pop art y desde el surrealismo. Impresionante la capacidad de personalizar todas las influencias y de crear un mundo absolutamente luminoso y propio. Hace en su pintura una auténtica poética del cuadrado (una poética que por momentos se transforma en una metafísica), del uso de los espejos, de la anulación del rostro (son especialmente llamativos los retratos de su padre, en los que sustituye las facciones naturales por cuadrados de color). Pintó junto a otros pintores belgas, los bajos del castillo de Beervelde. Una maravilla, por decirlo en dos palabras ■ aetú corazón lleno de gratitud, el de nosotros lleno de profunda admiración
Nada más terminar de escribir lo que está abajo de éste post me paso por el feisbuk y leo algo que llama la atencion: Reflexiones desde una cama de hospital. Empiezo a leer y se me erizan los pocos pelos que me quedan. Sigo leyendo con más calma. "Es la primera vez que escribo en la computadora después del accidente automovilístico que tuvimos en la carretera. Esta paradójica experiencia me ha exhortado a escribir algún día sobre el tema del dolor vivido en primera persona, pero sobre todo por “los pequeños placeres de la vida cotidiana (pequeñísimos como una ducha de agua caliente en vez de un baño en la cama, o un trago de agua sin sabor)”, aquellos que damos por hecho… hasta que nos atraviesa la flecha del dolor y nos ponemos en el umbral de la muerte. Cuando esto sucede, aprendemos a valorar hasta las más nimias experiencias de goce y se renueva la gratitud por todos los regalos que tenemos en cada segundo, que son auténticos pétalos en el correr de cada rosa que simboliza al tiempo (estoy parafraseando una parte del libro de Momo)". Y ya no puedo leer más. En algun lugar se enciende una luz roja, chillona, que me avisa que hay dolor, y que hay qué hacer algo. Queridisima Alicia, aquí estoy. Lejos físicamente, pero muy cerca en el espíritu. Seguramente recordarás aquello tan entrañable y tan bonito de (...) pro omnibus qui se commendaverunt orationibus meis et genere et in specie. Pues en ese in specie y al subir al altar yo me acuerdo de tí: Alicia Ocampo. Ni te digo aquello de "te encomiendo" porque suena a frase hechiza y lejana; frase tan del gusto del dark side. Y como gracias a Dios gracias ni tú ni yo caminamos ya por esos caminos, prefiero decirte otras tres cosas: que tus líneas nos ayudan a todos, que tu dolor tiene sentido, y que yo me alegro de poder decirte todo ésto. Es mi manera de decir Alice: estoy contigo ■ ae
No hace muchos días que escuché esto www.youtube.com/watch?v=-eELOuoLB_0 por primera vez, y cuando sucedió, me dió la impresión de que la voz de Waits es en realidad la voz de miles. La voz de los borrachos, de los desheredados, de los puteros en la madrugada, de los perdedores, de todos aquellos que se me han acercado buscando algo y yo no he tenido ni una sonrisa para darles. Todas esas voces es Tom Waits. Cientos de tonos afónicos, de estertores casi, de sudores, de gestos que se retuercen, de olores a whiskey barato, de humo en localuchos feos y llenos de humedad. Aquí va un buen tema, a ver si me hace pensar más en los demás. Su público, padres de disminuidos físicos con sus hijos que parecen, en el silencio de esa sala sencilla y sin coreografías, “doblegar con su grito de amor toda la fatalidad del universo”. Cuando canta eso de and the old men in wheelchairs know... algo se (me) remueve allá dentro ■ aerenacer
Cumples un año más de haberte ido. No nos despedimos formalmente, pero me parece recordar que la última vez que nos vimos me besaste las manos. En algun rincón de mi (desordenada) mesa de trabajo están unos papeles tuyos que desde hace mucho quiero transcribir. No me atrevo a hacerlo porque seguramente al ver tu letra impresa sobre el papel se encenderá allá adentro ése foco rojo chillón que me recuerda que ya no estás. Veo ésta imagen y pienso "qué acabados estábamos los dos en aquellos meses", y al mismo tiempo me doy cuenta que al poco tiempo los dos renacimos: tú a la eternidad, y yo a una segunda oportunidad dentro de ésta vida que aún vivo. Sé bien dónde estás. Sé bien lo que haces y hoy por hoy puedo oir tu voz que me dice que no me detenga, que siga adelante, que vale la pena; que el fierro con el que nos marcaron el alma es mucho más fuerte que los vientos y las tempestades. Qué duda cabe, tía Guille, fuimos y seremos como esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo ■ ae
Los libros o la música en que creíamos que se ocultaba la belleza nos traicionarán si confiamos en ellos. Pero realmente no está ni en aquellos ni en ésta, tan sólo se revela a través de ellos. En realidad, los libros y la música sólo aumentan el deseo de poseerla. (...) Si se confunden con la cosa misma, se transforman, no obstante, en ídolos mudos que rompen los corazones de quienes los adoran. No son, pues, la cosa misma, sino el perfume de una flor no hallada, el eco de una armonía jamás oída, la noticia de un país desconocido ■ C.S. Lewis, El peso de la gloria.
Antón Chejov en el Estudiante cuenta como regresa a su casa un seminarista una noche fría de viernes Santo: «a su alrededor todo estaba desierto y mostraba un aspecto especialmente sombrío». Piensa en la pobreza y el hambre y la ignorancia y la soledad y el sentimiento de opresión de los campesinos, existente desde siempre «y aunque pasaran otros mil años la vida no mejoraría». Pasa junto a unas mujeres que se calientan en una hoguera. Y, al acercarse también él para calentarse, comenta cómo en una noche igual a esa Pedro también se calentó las manos..., y recuerda su negación de Jesucristo. Las mujeres se conmueven. Luego se marcha y empieza a pensar que si se han conmovido no fue porque él lo hubiera contado muy bien, sino por la relación que la noche de la traición de Pedro tenía con el presente. «Una súbita alegría agitó su alma (...). El pasado, pensaba, estaba al ligado al presente por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que se sucedían, y tenía la sensación de que acababa de ver los dos extremos de esa cadena: al tocar uno de ellos, había vibrado el otro». Y, más tarde, «pensaba que la verdad y la belleza, que habían guiado la vida humana en el huerto y en el patio del sumo pontífice y habían perdurado de manera ininterrumpida hasta el día presente, constituirían por siempre lo más fundamental de la vida humana y de todo cuanto había sobre la tierra. Un sentimiento de juventud, de salud y de fuerza —sólo tenía veintidós años— y una dulce e inefable esperanza de felicidad, de una misteriosa y desconocida felicidad, se apoderaron poco a poco de él, y la vida se le antojó maravillosa, encantadora, imbuida de un elevado sentido». Dos conclusiones: ¡hay que buscar la belleza y una vez encontrada, seguir buscando!...y no estamos solos ■
Tarde de Domingo de Julio, afuera más de cuarenta grados y nada de viento; abro el correo y de repente una bocanada fresca brisa: me encuentro con Pericles, tu foto (me gusta imaginar quién de los tres te la tomó) y lo que nos cuentas a los que te hemos pensado y recordado tanto los últimos días. Y leyéndote, me acuerdo justamente de otro griego: el enorme Leónidas, rey de Esparta, que deja su vida en la batalla de las Termópilas. El último día los persas le mandan decir que lo mejor es que se rinda pues sus flechas cubrirían el sol y volverían noche el día, a lo que Leónidas responde: "Tanto mejor; lucharemos a la sombra". Me alegra ver que, como Leónidas y como el mismo Pericles y como todos los grandes, tienes sentido del humor y de la oportunidad. No hay tiempo qué perder ni más qué decir: buena cara y mar adentro ■ aeFabula, poesie
La noticia de la restauración de El triunfo del amor de Tiziano, que se expone estos días en una pequeña sala de National Gallery de Londres (lo que daría yo por plantarme allí una tarde), y a la que por lo visto, a pesar de las riadas de gente que visita el Museo, casi nadie entra, me trae a la mente una cosa de la que hace tiempo quería hablar. Según Catherine Whistler, curador del Ashmolean, el museo del que procede la obra, Tiziano pintó El triunfo del amor hacia 1540 por encargo del patricio veneciano Gabriel Vendramin. En un principio, la pieza fue utilizada como "tímpano" o cubierta para ocultar otro cuadro. Se trataba del retrato de una hermosa mujer con la mano derecha en el pecho. La posibilidad más verosímil es que Vendramin quisiera mantener así sólo para sus ojos el rostro de la que quizá era su amante, o su amor platónico. La tela de Tiziano, que representa a Cupido con arco y flecha, de pie encima de un león, con un paisaje veneciano al fondo, podría ser un mensaje elegido por el patricio veneciano: el amor y el ideal de belleza imponiéndose a las pasiones bestiales; naturalmente, un mensaje que se desvanecía tan pronto el buen señor sucumbía a la tentación de retirar el tímpano y enfangarse en la tela de sus pecados. Lo que me llama tanto la atención en la obra de ese gran pintor, es el hecho de que llamara a sus pinturas mitológicas, y a muchos de sus retratos y desnudos de mujeres, que a su vez eran alegorías de temas clásicos tomados especialmente de Ovidio, que los llamara digo poesie y pittura di fabulosa inventione. Tiziano se las estuvo enviando durante una década a su regio mecenas, cuando aún éste era un alma libre, el Príncipe de España, entre ellas, según el inventario de Gil Sánchez de Bazán, de 1552, una Venus mirando al espejo sostenida por Cupido. Un ejemplo bien conocido es el famoso cuadro Venus y Adonis que Tiziano envió a Londres en 1554 al "nuovo gran Re d´Inghilterra" para festejar la boda con María Tudor. Aquella pintura muestra justo el momento del alba en que los amantes se despiden. Como siempre, me estoy desviando. El tímpano del triunfo del amor esconde una pintura erótica que el pintor denomina fabula, poesie. Qué fascinante la relación eros/secreto/reflejo/composición/arte poético ■ ae
Aunque al principio no fue así, durante siglos para los cristianos la naturaleza se intuía como algo pagano, casi diabólico, estaba bajo sospecha. Lo exterior es el enemigo, es un dios falso que se puede idolatrar olvidando lo importante. Petrarca en un famoso texto autobiográfico de la ascensión al monte Ventoux, cuya belleza le sobrecoge, afirma casi en extasis «Mientras contemplaba estas cosas en detalle y me deleitaba en los aspectos terrenales un momento, para en el siguiente elevar, a ejemplo del cuerpo, mi espíritu a regiones superiores, se me ocurrió consultar el libro de las Confesiones de Agustín...Lo abro para leer cualquier cosa que salga al paso... Mi hermano, que permanecía expectante para escuchar a Agustín por mi boca, era todo oídos. Dios sea testigo y mi propio hermano que allí estaba presente, que en lo primero donde se detuvieron mis ojos estaba escrito: “Y fueron los hombres a admirar las cumbres de las montañas y el flujo enorme de los mares y los anchos cauces de los ríos y la inmensidad del océano y la órbita de las estrellas y olvidaron mirarse a sí mismos”. Me quedé estupefacto, lo confieso, y rogando a mi hermano, que deseaba que siguiera leyendo, que no me molestara, cerré el libro, enfadado conmigo mismo, porque incluso entonces había estado admirando las cosas terrenales, yo que ya para entonces debía haber aprendido de los propios filósofos paganos que no hay ninguna cosa que sea admirable fuera del espíritu, ante cuya grandeza nada es grande». La Naturaleza le asusta. Y con razón: la Naturaleza no es que asuste, es que realmente puede llegar a aterrar. Mientras, en el concepto islámico la naturaleza es la representación terrenal del paraíso que el Corán promete a sus fieles: el eje central son fuentes o largas acequias por donde fluye el agua a través de surtidores, flanqueadas por árboles frutales. Los jardines de la Alhambra y el Generalife en Granada y el Patio de los Naranjos son ejemplos de este tipo de jardines. Por esta misma época también había surgido en China el arte de la jardinería, pero con una concepción muy diferente: la visión de un jardín como lugar de aislamiento y contemplación de los elementos naturales, la tierra y el agua. Principios fundamentales en el taoísmo. Un amigo arquitecto definía la arquitectura como la búsqueda de la armonía entre el paisaje, que es agua, viento, frío, lluvia, sol, nubes...algo ilimitado y sin control por parte del hombre, y el orden que el hombre necesita para dominar ese caos y hacerlo habitable. Una de los hallazgos de la arquitectura es el jardín. El jardín es la naturaleza domesticada. El Paraíso. Pero eso no le basta. Hay algo en los jardines que atrae lo peor del hombre: las grutas, los senderos misteriosos, los oscuros. La Naturaleza también como amenaza. Nos gusta sentir los terrores de la infancia y tenerlos cerca. Los laberintos, ¿quién puede olvidar el de El Resplador, o el de La Huella?, inquietantes, amenazadores, turbadores y parábolas de la locura? Y desde luego una llamada al fauno que todos llevamos dentro ■ ae
“Me decís que no querríais veros absorbidos por las cosas temporales, y os respondo que somos nosotros quienes las hacemos temporales porque todo procede de la Bondad suprema” (Santa Catalina de Siena). Catalina solo tiene una obra escrita El diálogo, escrito durante cinco días de éxtasis religioso, del nueve al catorce de octubre de 1378; 26 Oraciones; y 381 cartas, grandes trabajos de la literatura Toscana vernácula. El Diálogo es de una profundidad que abruma. Descubres cosas que no todo el mundo puede soportar. Sobre todo si tiene fe, con minúsculas. Tiene razón la santa, si no somos capaces de acoger lo temporal como eterno –el amor, el trabajo, nuestros amigos, el imbécil vecino, la enfermedad...¡todo!- haremos, necesariamente, de lo eterno algo temporal, es decir, nada, ceniza. Una mentira. El que no eleva la tierra al cielo degrada el cielo hasta la tierra. Son esos que se aferran a devociones puériles, a rutinas cuasi compulsivas y algo histéricas, a pecados que no son tales, a un conformismo religioso aburrido, aburrido, aburrido ■ Más libros
Un montón de veces he intentado seleccionar los mejores libros que he leído y los que quiero leer. Desde los cinco mejores que te preguntan en el Facebook a las listas que coleccione el año pasado, pidiendo a los amigos que me mandaran sus cien mejores libros. Incluso me regalaron el libro de “1001 libros que hay que leer antes de morir”.Pues bien, ni con todo esto soy capaz de hacer una selección de libros. Cada libro es un momento y una circunstancia. Según eso te provoca unas reacciones u otras. Es muy difícil saber si influye más el libro o tu situación personal. En cualquier caso, si que quiero dar un repaso a libros que me parece que todo el mundo debería leer. Los recuerdo sin orden ni concierto y así los voy citando. De los clásicos: Los Miserables de Víctor Hugo y Los novios de Manzoni son espectaculares. El ingenioso hidalgo … de Cervantes es más complicado para leer. La forma de hacerlo es marcarte un ritmo de un capítulo al día, ni más ni menos. Y así te engancha. Una vez leido te puedes deleitar con Al morir Don Quijote de A. Trapiello. Hay que leer El conde de Montecristo de Dumas, y si te gusta pues sigues con los mosqueteros (hay un montón de partes) o La dama de las camelias. Miguel Delibes. De él hay que leer todo lo que se pueda, por lo menos El camino, Cinco horas con Mario y La sombra del ciprés es alargada. Luego hay un libro importante en la literatura española contemporánea Edad prohibida de Torcuato Luca de Tena que es una maravilla, aunque mucho está copiado de La vida nueva de Pedrito de Andía de Sánchez-Mazas. También Pepa niebla y Escrito en las olas de Luca de Tena. Nada de Carmen Laforet y las obras de teatro La mordaza y Escuadra hacia la muerte del indeseable Alfonso Sastre son un lección de historia. Dentro del teatro, obligatorio leer Historia de una escalera de Buero Vallejo. En la literatura de hoy, para mi destacan:1. A. Pérez-Reverte, seguramente lo mejor que ha escrito es El Húsar y La piel del tambor. La tabla de Flandes es muy buena pero en ese registro es insuperable La torre hendida por el rayo de Arrabal. 2. Rosa Montero: Amado amo o Temblor son dos novelas geniales e imprescindibles. 3. Javier Marías, mi adorado Javier Marías: la serie que se inicia en Todas las almas y finaliza en la trilogía Tu rostro mañana es de lo mejor que se ha escrito en la literatura española actual y cada libro supera al anterior. 4. Eduardo Mendoza, todas las del loco maravilloso de El laberinto de las aceitunas, El misterio de la cripta embrujada y Las aventuras del tocador de señoras. Luego cuando lees Lo mejor que le puede pasar a un croissant de Pablo Tusset, descubres que no es más que una mala copia. 5. Antonio Martinez. De él sólo he leído Soy Julia pero es un libro que justifica toda una carrera literaria. 6. Antonio Muñoz Molina con Plenilunio por ejemplo 7. Cualquier libro de cuentos de Manuel RivasDe Cela me gustó mucho Viaje a la Alcarria y La rosa, luego hay muchos regulares y uno curioso San Camilo 1936. El Jarama de Sanchez Ferlosio es de la misma época y muy bueno. Hay un autor, José Mauro Vasconcelos, del que conozco dos libros Mi planta de naranja-lima y Rosinha minha canoa (no sé si está traducido) son sobrecogedores. En esa línea Vida de Pi de Yann Martel te hace levantarte de un salto al acabarlo y parece que te falta el aire. La conjura de los necios y El guardián entre el centeno son dos libros muy buenos. Este último tiene el morbo de que era el libro de cabecera del tipo que intento matar a Reagan, del que mató a John Lennon y de algún otro psicópata. Un buen reflejo de la sociedad americana se ve en El día de la Independencia de Richard Ford (nada que ver con la película del mismo nombre). A cien millas de Manhattan de Guillermo Fesser, completa esa visión. También sobre USA (pero otra época) es muy bueno Custer y Caballo Loco de Stephen Ambrose. Las aventuras de Harry Flashman de Mc Donald Fraser, ayudan a entender el conflicto actual en Oriente Medio. También colaboran en esas explicaciones los libros de Lapierre-Collins Esta noche la libertad y Oh Jerusalén!. Dentro de ese estilo, hay que leer los de León Uris Trinidad y Redención y si te gusta el tema Los muchachos de Dublín de Jean Claude Alain. Un mundo para Julius de Bryce Echenique es magnífico. La tabla periodica de Primo Levi si tienes una formación básica de ciencias es entretenidísima. Fun Home de Alison Bechdel es muy bueno. De ciencia-ficción casí no he leído pero sí Fahrenheit 451 no me acuerdo de quien y Tokio ya no responde de Ray Loriga. Ambos muy buenos. Hemingway es para mí de los imprescindibles, cuando menos El viejo y el mar. G. Orwell con 1984 y Rebelión en la granja. Salgari también con Los tigres de Mompracen y El corsario negro. Larra y Bécquer también son muy aconsejables. Si te gustan las leyendas de este último, puedes probar con Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potoki que aunque un poco denso, resulta curiosísimo. La trilogía de Italo Calvino: El barón rampante, El vizconde demediado y El caballero inexistente es formidable. También Jesús, ese gran desconocido de J. Arias (creo). He citado un montón y seguro que se me olvidan más e importantes. Iré apuntando los que vaya recordando y con el tiempo haré una segunda entrada con el tema. Por cierto, busco desesperadamente Zen y el arte de mantenimiento de la motocicleta de no me acuerdo quien, esta agotado. Se admiten sugerencias ■ aeLibros de hamaca y cocotero
Un buen amigo –que además es estupendo lector- me decía el otro día que personalmente no creía en libros de verano como tal, pero sí en libros de invierno que se hacen poco llevaderos en medio de la canícula. En este apartado incluía a casi toda la novela francesa del siglo XIX; ocurrencia que nos hizo reir. Algo de razón tenía cuando explicaba que uno se mete más en ambiente cuando lee esas novelas cubierto con una manta. En fin, cada cual con lo suyo. Hoy, pensando qué recomendarle a mi buen amigo Héctor, que lee junto al mar, llegué a la conclusión de que el verano es un buen momento de lectura. ¿Qué leer en verano? Temáticas relajadas, ambientes frescos… El humor siempre es bienvenido; dramatismos, los justos… Los relatos de aventuras pueden encajar bastante bien en estas necesidades. Pero si tuviera que elegir libros de hamaca y cocotero, sin perder un grano de calidad, lo tendría claro: la trilogía que rememora la estancia en Corfú de Gerald Durrell: Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses. Hermano de Lawrence Durrell -célebre autor de El cuarteto de Alejandría-, zoólogo y naturalista, Gerald no pretendió sino dejar constancia de la fauna y la flora que fue descubriendo mientras vivía en la isla griega, cuando aún era un muchacho. Pero cometió el error ―según sus propias palabras― de introducir como personajes a los miembros de su propia familia, que, en poco tiempo, acabaron por adueñarse de las páginas de estos libros. Las vivencias griegas de los Durrell quedaron para la posteridad en una magnífica mezcla de retrato de costumbres, escenas hilarantes y biología de campo entusiasta tras los ojos de un chico. Por mucho tiempo que pase, el lector no podrá olvidarse de la autenticidad que desprende la historia, del magnífico toque de sabiduría que derrocha la figura materna (“mi madre insiste en que explique que es viuda, porque según su sagaz observación, nunca se sabe lo que puede pensar la gente”), de la caricatura semi-maléfica y desternillante del hermano mayor que iba de intelectual, de Spiro y otras criaturas autóctonas…La trilogía de Corfú es verde, azul y blanca; es falsamente ingenua, optimista y amable; es mar, tierra y piel… Verano en sí misma. “Estos libros huelen a sandía”, leí el otro día que decían ■ ae
Describe la perla por la que arriesgas tu vida allá en lo hondo –le pedí al joven buceador de pulmones de acero.—Es tan valiosa —me dijo—, que sería la joya en el palacio de un príncipe. Mi choza es el palacio de un príncipe porque, mientras que estoy allá en lo hondo, ella está allí, cocinando al mediodía, regando las macetas por las tardes. Por las mañanas se levanta conmigo y sale hasta la puerta a despedirme. El sol brilla sobre su pelo negro. El viento mueve su pelo como las olas de un mar muy alto. A veces he querido regalarle un collar con las perlas que voy sacando, pero ella no las quiere. No quiere más collar que el de mi abrazo ■ Sobre un microrrelato de Raúl Brasca. Lo callado
Ocurrió en una calle del centro. Un hombre sucio y maloliente tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo se encontraba su boina, con la esperanza de que las personas que pasaran por allí le arrojasen algunas moneadas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar alguna melodía, pero era imposible identificar a cuál se refería, debido a lo desafinado que se encontraba el violín y a la forma aburrid en que lo tocaba.Un famoso solista, que junto a su mujer y a unos amigos, salían de un teatro cercano, se pararon frente al hombre que tocaba el violín. Todos arrugaron la cara al escuchar esos sonidos tan raros. Y no hicieron otra cosa que reírse. Así que la esposa del solista le pidió a su marido que si podía tocar algo. El marido le echó una mirada a las pocas monedas que había en el interior de la boina del pobre hombre y decidió hacerlo.Le pidió el violín y él se lo prestó con cierta tristeza. Lo primero que hizo el solista fue afinar. Y después con mucho saber tocó una melodía muy bonita con el viejo instrumento. Los amigos empezaron a aplaudir y las personas que pasaron por allí comenzaron a agruparse para ver aquel espectáculo. Al escuchar la música las personas de las calles cercanas también se acercaron y de pronto se abarrotó el trocito de calle por el pequeño concierto.La boina no se llenó sólo de monedas, sino también de muchos billetes. Mientras el solista creaba melodías tras melodías con mucha alegría. El pobre hombre estaba aún más feliz y no paraba de dar saltos de alegría y de decir:-¡Ése es mi violín! ¡¡Ése es mi violín!!Lo cual era cierto ■ Leído en Lo que ha llovido, Númenor, 2009, escrito originalmente por una nña de 14 años. Como ayer, como hoy
Sí: no podemos escribir hoy como se escribía ayer. No podemos escribir un soneto de Lope, una comedia de Moratín, ni siquiera una novela de Baroja.Pero podemos seguir leyendo a Lope, a Moratín, a Baroja...No podemos escribir La Odisea ni la Iliada, pero nos sigue asombrando su lectura.El hoy es diferente del ayer. ¿Diferente?Quizás hoy es todavía ayer, y hoy de pronto es ya mañana. Y siempre es siempre.Extrañezas del tiempo ■ ae
About suffering they were never wrong/ the Old Masters (W.H. Auden)En un rincón del Museo de Bellas Artes de Bruselas hay un cuadro titulado La muerte de Ícaro del grandioso Pieter Brueghel el Viejo. A simple vista recorremos un plácido paisaje con un labriego en primer plano que maneja serenamente su arado. Otra figura pasea ensimismada a cierta distancia y, más a lo lejos, se ve una bella ciudad costera. Una nave cruza un mar verdelado y bruñido. El cielo es tan brillante que el sol podría estar en cualquier parte. La mirada se anega en ese pequeño mundo de tranquila felicidad. Sólo al cabo de un rato nos acordamos del título y buscamos al hijo de Dédalo que, al fin, aparece ridículamente apartado en un rincón. Mejor dicho: sólo sale medio cuerpo suyo, dos patitas que se agitan afanosas entre espumas, como rompiendo el hechizo del agua. Son apenas dos piernas y el resto, boca abajo y sumergido. Nuestra primera impresión es que al pintor de paisajes le importaba un rábano el tema mitológico y que de esta forma se quiso reír de la triste suerte de Ícaro. Pero no es así. El cuadro muestra lo que vemos; pero no lo que ve él: un mundo de locura siniestra, de endriagos y monstruos marinos de ojos de fuego que se pasean alrededor de su cabeza hundida. Mientras su piel se deshace lentísimamente, sus ojos no se acostumbran nunca a ese movimiento vidrioso de las criaturas que lo rodean. Algunos lo mordisquean, pero otros prefieren pasar de largo y volver después para atormentarlo eternamente. La respiración falta, pero nunca lo suficiente para morir del todo. Arriba, por milagro del artista, sus piernas se mueven y no se mueven. Ícaro está vivo desde que fue pintado. Pero abajo está pidiendo socorro ante lo que, desde hace cinco siglos, está viendo en las profundidades y jamás ningún ojo humano pudo retratar ■ ae
Se murió el de Paso de los Toros, y a los pocos dias y me encontré con U y lo pasamos muy bien, como siempre. Luego, camino a casa, me acordé de aquellos entrañables versos y pensé ponerlos aqui, sni más, esperando que me lea y que pronto volvamos a encontrarnos. Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo (...) Pero hagamos un trato: yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe (...), y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco. No ya para que acuda presurosa en mi auxilio, sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo ■ ae y, desde luego, mario benedetti.
Más de algun@ me ha tachado de antiguo. No lo niego, aunque en realidad lo que uno defiende son las tradiciones que deben ser respetadas porque nos protegen. La tradición es la memoria de la Historia, borrar eso significa ir al caos. Pero las cosas no suceden derrepente depronto. Cuando lamento que se haga trizas una tradición estoy pensando en el futuro. Cuando se pudre una raíz deberíamos sentir lástima por esas flores que se secarán mañana. Es sufrir por los días que no existirán. No son muchas las tradiciones que hay que preservar, pero las que hay que preservar son vitales. Esta crisis viene de lejos, y no es ideológica, no está provocada por las derechas ni por las izquierdas, no es algo del capitalismo feroz, o del intervencionismo socialista. Está es la crisis de gente que ha olvidado que hay algo más que trabajar para ganar dinero, el forrarse a cualquier precio. Es la crisis del que ha olvidado la familia como un puerto seguro, los mayores como alguien sagrado a quienes debemos mucho y a quienes debemos venerar, los niños como la alegría del mundo, la política como servicio, y no como oportunidad, lo sagrado que hay en la Tierra y en nuestras vidas, comenzando por los demás. Los detalles y el cantarle al amor. Y cada vez más se promulgan más leyes para intentar domar a esa bestia que llevamos dentro, que la hemos dejado crecer e ir a sus anchas, con un voracidad y una sed infinita de vivir a toda costa y que no respetar a nada ni a nadie...excepto si me pillan. Cada vez más, está pasando ya, sólo podremos vivir debajo de esa jaula que llaman “ el imperio de la LEY”. La tradición era una ley no escrita que todo el mundo sabía por qué las cosas eran como eran. Son palabras que ya no tienen sentido: respeto, responsabilidad, palabra, la fiesta unida a la familia y a mi gente... ■ www.youtube.com/watch?v=QMoYx8TAj7U
No hace falta adentrarse en las espesuras de las Elegías para entender qué hay de romántico en Rilke y por qué Heidegger, en "¿Y para qué poetas?", lo tomó como modelo de lo que él llamaba "pensar". La mirada postmetafísica que Heidegger admiró en él -esa mirada sabedora de que las estructuras del pensamiento y del juicio "olvidan el ser"- es la que nos abre este sencillo poema, perteneciente a la obra Mir zu Feier, escrita en los últimos años del siglo XIX. Existe -parece decirnos Rilke- una manera de mirar y decir el mundo que no es deudora de la voluntad de dominio: es la mirada que nos permiten los ojos de la piedad y la poesía.Yo temo la palabra de los hombres.
Expresan cada ser con claridad:
esto se llama perro y eso casa,
aquí está el principio, allí el final.
Me hacen temblar su espíritu y su burla.
Lo saben todo: lo que fue y será.
Y ninguna montaña piensan única.
Y sólo Dios limita su heredad.
No os acerquéis a ellas, advertía.
Me gusta oír el canto de las cosas.
Queréis tocarlas, mudas y ateridas,
y así es como matáis todas las cosas.
No sé si haga falta explicarlo mucho. Pienso que no. Quienes me siguen sabrán lo que me cuesta marcharme de aqui. Sabrán entender que hoy le pida a otro que escriba -que cante- por mi. Não deixam saudades
Só as lembranças que doem
Ou fazem sorrir
Há gente que fica na história
na historia da gente
e outras de quem nem o nome
lembramos ouvir
São emoções que dão vida
A saudade que trago
Aquelas que tive contigo
e acabei por perder
Há dias que
marcam a alma e a vida da gente
e aquele em que tu me deixaste não posso esquecer
A chuva molhava-me o rosto
Gelado e cansado
As ruas que a cidade tinha
Já eu percorrera
Ai... meu choro de moça perdida
gritava à cidade
que o fogo do amor
sob chuva
há instantes morrera
A chuva ouviu e calou
meu segredo à cidade
E eis que ela bate no vidro
Trazendo a saudade ■ Chuva, Mariza


Viendo esta foto me acordé de los entrañables versos de Miguel Hernández,