
corriendo

comprenSIón

en adelante...

Todos tenemos alguna persona especial que algún día nos faltará y nos dolerá mucho. Los escritores tratamos de defendernos de ese dolor anticipándolo con la escritura. Es una batalla perdida de antemano, pero no cejamos. Nos va en ella la vida. Alguien ha escrito algo que anticipa esa ausencia...
Yo también tengo un poema para prepararme cuando un día semejante me llegue:
Dice el Bardo Thodol que cuando mueras
Primero cesará la respiración exterior
Y se desatarán los nudos de los sentidos
En el orden vista, oído, olfato, gusto y tacto
Y luego parará la respiración interior
Y no habrá más vida
Y tu espíritu abandonará tu cuerpo
Por el extremo del cráneo
Pero no dice el Bardo Thodol que cuando mueras
Yo estaré allí
Y te cogeré la mano
Y te hablaré palabras tiernas
Y recogeré tu último aliento
Y cerraré tus ojos entreabiertos
la ventana


cortitos

Hubo un momento en mi vida que caí en la cuenta de una manera sobrecogedora que en materia de fe y costumbres había equivocado el camino. Estaba completamente sin norte y muy solo. Ni la religión, ni Dios, ni la santidad, ni las devociones que tenía habían conseguido que fuera el que quería ser. Excepto la apariencia, y el maquillaje de las palabras, todo era mentira en mi. Debía de tomar una decisión por mi mismo a treinta y tantos. A los que somos vanidosos quedar mal nos cuesta mucho. Yo sabía lo que debía de hacer, y qué era lo correcto. Lo que quería expresar, aunque no supiera hacerlo, era lo siguiente: sé quién quiero ser, sé quién debo de ser, y voy a empezar por no hacer nada. No quiero ser bueno, ni quiero ser santo. No quiero rezar. Comenzaré desde el principio. ¿Y cuál es el principio?: dejarme querer. Si Dios existe, y Dios es Padre, le va a tocar a Él actuar en esta mierda. Y comencé a andar con cinco minutos de edad. Poco tiempo después nació la Gratitud como forma de oración sin fórmulas. Y la Gratitud nacía de contemplar el amor a mi alrededor. Un amor que no había visto nunca antes. Antes me “hablaban” de amor, me “glosaban” el amor, y no era amor eso , la mayoría de las veces. El que descubrí era un amor que nunca se definía a sí mismo y, probablemente, no sabía expresarse. Era gente que estaban muy lejos de los caminos de santidad, y de la perfección, sin embargo, eran oro puro. Muchas veces a lo largo de ésos meses me sentí extranjero en tierra extraña, pero tuve la suerte de que la gente que me encontré fueron personas que hicieron que el mundo y Starbucks Coffee fuera mi casa. Así empezó todo. Hasta el dia de hoy ■ aef

cuerpo y espíritu. espíritu y cuerpo.



Antigona de Marzo

de pinceles y luces y cuadros

The Butterfly Circus
Ver en lo que no es perfecto la maravillosa mariposa que llegará a ser no es nada fácil, y sin embargo, su esencia late ahí, en ese conjunto de desencuentros. En lo imprevisible. En la rotunda libertad de nuestra mirada. Sólo es necesario el gran latido de todo aquello que nos regala el tiempo para que se produzca esa infinita transformación ■ ae www.thedoorpost.com/hope/film/?film=4dd298f102c77b625cf37a9e7744ac68azul marino
Hasta siempre ¡Maestro!
Se nos ha muerto Miguel Delibes y con él se va una parte importantísima de la historia reciente de nuestra literatura; nos queda su obra, un auténtico tesoro del que no podemos cansarnos de disfrutar. Pienso que Miguel Delibes ha sido el mejor escritor español de los últimos 75 años, nadie como él ha cuidado la lengua castellana de esa manera; nadie ha sabido describir el paisaje y sus gentes ni hablar de los hombres, de sus grandezas y sus miserias, con la fineza y la clarividencia del vallisoletano. Delibes afinaba al configurar sus personajes, con esa preferencia por los desheredados, los pobres del mundo, a los que era capaz de sacar toda la grandeza que esconden, una grandeza que le hacía grande a él mismo. Hoy no puedo dejar de decir algo sobre éste hombre que, junto a su maestría literaria, nos ha dejado un colosal ejemplo de sencillez y honestidad; Delibes encarnó toda la sobriedad castellana, el saber estar, la discrección, la elegancia de la que deberían aprender tantos ególatras que se piensan que por dos requiebros literarios son el acabose. Ahora Miguel Delibes ya tiene, para toda la eternidad, su sitio preferente en la historia de las letras españolas; desde ese premio Nadal a su primera creación, La sombra del ciprés es alargada, Delibes no ha parado de aportarnos vida, ideas y sentimientos a quienes disfrutamos con lo que está bien escrito, bien hecho: La hoja roja, Cinco horas con Mario, Aún es de día, Señora de rojo sobre fondo gris, Diario de un cazador, Mi idolatrado hijo Sisí, Parábola de un naúfrago, Las guerras de nuestros antepasados, Los santos inocentes; El príncipe destronado, Las ratas, La mortaja, ... en el cielo hay un hueco preferente para quien nos ha dejado tanto ■ ae
hilo rojo

Mi vida no tiene más remedio
Estaré engañándome diciendo que
Todavía es posible el futuro que soñé
Tengo absoluta certeza que
Nada de lo que aprendí fue en vano
Siento dentro de mí que
Tener un sueño no significa nada
No podría decir jamás que
Mi futuro puede ser brillante
Siento cada vez más que
Ya no tengo esperanza
Y jamás volveré a mentir que
La vida es una gran fiesta
Hoy reconozco que es verdad que
Vivir es no dejarse llevar por la ilusión

Los pájaros no tienen dientes,
Con el pico se apañan.
Los pájaros pescan peces
Sin red ni caña.
Los pájaros, como los ángeles,
Tienen alas.
Los pájaros son artistas
Cuando cantan.
Los pájaros colorean el aire
Por la mañana.
Por la noche
Son músicos dormidos
En las ramas.
Da pena ver a un pájaro en la jaula.
¡Qué alegría en la mano de un Niño! ■

… porque así como en las armas el que estoquea, estoquea; el que mata, mata; y el que vence, vence; en esto de las letras nunca son suficientes los buenos propósitos, y no se sabe si un libro fue o no discreto, digno de elogio, o lo contrario, hasta pasados muchos, muchos años. Para entonces uno ya ha muerto, y no puede disfrutar de esos laureles. Y no digo censuras y vituperios, porque nadie, puestos a soñar, sueña catástrofes ni cosecha chiflas. Al contrario, le gusta imaginar los futuros aplausos que no oirá y mil coronas de laurel que habrían de coronar su calavera. Así es el hombre de ilusorio. Si fuese por los elogios y vituperios del día ni un solo hombre se molestaría, no siendo un necio, en mojar la pluma ■ Andrés Trapiello.

hasta la puesta del sol; para siempre
Se casaron hace unas semanas en un sitio precioso y por las fotos que hemos visto fueron unos días entrañables. Y yo me alegro enormemente por ellos y con ellos. Ésto del amor está muy bien (lo dice uno que se casó por primera y ultima vez hace nueve años). Dice Chesterton que tiene suerte aquel que se casa con la mujer que ama, pero tiene mucha más suerte aquel que está enamorado de la mujer con la que se ha casado. Parece lo mismo, pero no es lo mismo. Todos queremos ser felices. ¿Y qué es eso de la felicidad? Un caramelo con un envoltorio precioso…¿y dentro?. No sabemos definir la felicidad, porque no es algo que uno sepa exactamente qué es, pero sí (sabemos) qué síntomas tiene: un estado agradable, duradero, que acompaña a actividades gozosas; estado en el que no echo nada de menos, y que si falta algo soy desdichado. Para unos la meta es el placer puro y duro, la salud, el poder, Dios, el amor, la cultura, la belleza…o de todo un poco. Lo que sí sabemos es que satisfacen dos motivaciones: el bienestar y la consecución de proyectos. Si uno no tiene proyectos es imposible que alcance ninguna meta. El bienestar conduce al placer. El proyecto conduce a la alegría. Y la suma de ambos se aproxima a eso que llamamos felicidad. Yo, mis queridos Fernada y Hernán les deseo -y así se lo pido al Dios en el que creo- que estén llenos de proyectos, y así, llenos, se pasen el resto de su vida. Fácil no es, pero se puede. Personalmente siempre me ha emocionado oir a los viejos amores de este mundo que han llegado a buen puerto a la otra orilla y que hablan de respeto, intimidad, paciencia. Hay menos besos y más miradas, menos intimidad quizá, pero más caricias y apretones de manos. Hay mucha complicidad. Esos viejos amores son como los viejos marineros que saben que han tirado muchas cosas por la borda, que han tenido demasiados asaltos piratas, que muchos abandonaron el barco a mitad de travesía pero que al final, a la puesta del sol, pueden mirar al otro a la cara y descansar sobre su hombro para ver el horizonte y el mar ■ aeamores
Muchas tonterías hacemos en la vida. Las mías se cuentan por cientos. Y leyendo biografías, parece que es condición humana, es decir, no se salva nadie. Las estupideces más grandes son las del corazón y, por eso mismo, las más comprensibles y las más disculpables. Es difícil luchar contra los sentimientos. El niño que desde su más tierna infancia es llevado al Fútbol por su padre, bufanda, gorra, corneta, etc. es difícil que no sienta esos colores, esas vibraciones y esa liturgia hasta las lágrimas. Las del amor son tremendas. Ortega define el enamoramiento como una enfermedad de la atención –sólo se atiende a una persona, centrifugado y atontado, ciego y sordo a todo. Es una imbecilidad transitoria. Sthendal va más lejos y piensa en una teoría de la cristalización, un fenómeno proyectivo: uno se enamora cuando proyecta en otra persona determinadas perfecciones y la adorna con ellas, hasta el día fatal en que descubre que ese ser no existe en realidad, que es un mero producto de su imaginación, que lo que amaba era, en suma, un simple fantasma. Pero no siempre es así: a veces sabemos que esa persona es un fantasma, la conocemos bien y, sin embargo, caemos en la trampa (quizás por tocar algo, por soledad, o afán de aventura, por piedad…), ¡qué bien lo describe Proust en los Amores de Swan! Swann no vive en absoluto engañado respecto a Odette: es plenamente consciente de sus mentiras, de su vulgaridad, de su mezquindad; consciente incluso de que ni siquiera es su tipo de mujer, pero no puede evitar amarla... ni casarse con ella. La vida de cada uno, su biografía, es un conjunto de engaños y desengaños que pueden llevarnos a conocernos muy bien, o a la mentira más grande sobre nosotros mismos y los demás. Nos pasan las mismas cosas, más o menos, pero no todos aprenden de esas experiencias, parecen vivir sólo de sus sentimientos como algo irremediable y fatal. Hablan del amor como eros, y lo definen como un estado de intranquilidad y desasosiego, al menos hasta que ese amor se convierte en filia, en cariño: es el momento en que ese amor ya no sólo comparte cama, también quiere la mesa, el paseo, la compra y las visitas domésticas. Entonces, y sólo entonces, para muchos se les cruzan los caminos, porque el amor pide compromiso y eternidad ■11.XI.2009
y tu nombre rodó por mi garganta,
cuesta abajo tu nombre,
cuesta abajo,
y llegó al corazón para quedarse.
Cómo resuena tu nombre en mi silencio.
El corazón, un claustro,
una cartuja,
un ciprés solitario, aquel de Silos
que cantara Gerardo,
un surtidor oculto,
una guitarra sin cuerdas apoyada
en la esquina del alma.
Me duele la certeza de tus sílabas
horadando mi piel,
tu nombre ahora escrito y musitado
en pasado perfecto,
nostalgia que estalla en interiores
caminos de la sangre.
Se me quebró la voz una mañana
y tu nombre rodó por mi garganta,
tu nombre que se asoma cuando duermo
y acaricia mis labios en tu ausencia ■
mixta lienzo (220 X 245 cm) ¿colección particular?
si tú no me quieres ya?
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar
Fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya,
Hoy represento al pasado,
no me puedo conformar.
Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar,
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás.
Con qué tristeza miramos
un amor que se nos va
Es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad ■
A veces es el cansancio, otras es el olvido, otras la rutina de todos los días. A veces no se puede más. Y todos, todos intentamos responder a lo mismo. A las mismas cuestiones. Y nos enfrentamos a las mismas penas. A los mismos deseos. A los mismos desencuentros. Lo único diferente son los ojos. Lo demás es tan igual... tan exactamente igual. Quieto o en movimiento, el dolor es el mismo. Ni estás mejor ni peor. Con la gente con la que tropiezas, es tan igual, ese dolor. Y hoy, hoy... la mirada se ha dejado vencer. Sólo es una pequeña derrota. No importa su pequeñez, es cierto, pero ha vencido. Y hoy decido caer profunda en el sueño, envuelto en mi derrota, en la de hoy. En mi laberinto. En el laberinto que es también de todos. Y se también, que me levantaré con mi canto. Mi canto, porque me levanto. Sabio Sabina. Viviendo, que estamos ■ ae¿inventar?
Chejov, el gran maestro del relato corto, en 99 consejos para escritores, le escribe a su hermano: «¿Dónde has visto cónyuges como los de tu relato, que discurren conferencias durante la comida?. Y ¿cuándo se han celebrado sobre la faz de la tierra semejantes conferencias? Ten respeto por ti mismo, en el nombre de Cristo, y no dejes correr la pluma cuando tu cabeza esté cansada. No escribas más de dos cuentos por semana, acórtalos y reelabóralos para que la obra quede bien. No inventes sufrimientos que no has experimentado, no describas paisajes que no has visto, ya que en un cuento la mentira resulta más molesta que en una conversación. Recuerda a cada momento que tu pluma y tu talento te serán de mayor utilidad en el futuro que ahora, así que no los profanes... Escribe y vigila cada línea para no cometer errores». Éste consejo se pueda aplicar muchas situaciones en la vida. Hay gente que no se respeta, o porque vive en un mundo de fantasía, o porque vive en la mentira. Los primeros son los que hablan de oídas, basados en lecturas que no han escrito, en episodios que otros les han contado. Repiten como loros consignas, lemas o consejos de temas que no saben a qué huelen, o qué colores tienen, qué matices, qué alegrías o qué sufrimientos. Hablan de oración, y no saben qué es rezar. Cosifican la santidad en cuadrículas -¡cuándo no hay nadie más libre que un santo!. Pontifican sobre el amor, y no conocen el temblor de un beso, la taquicardía de una mirada, el olor de un cuerpo enamorado, la aventura de comenzar una vida juntos, el dolor a veces....Hablan de trabajo, y sudan ni sudarán en su vida. Los segundos son los que están de vuelta de todo, los cínicos, que saben el valor de las cosas, lo heroíco de muchas personas de bien, pero las desprecian y fuerzan para usarlas en beneficio propio. Ten respeto por ti mismo.. Y por los demás....Y me lo aconsejo a mi mismo (que también lo necesito) ■