
Alguna vez en un mundo muy pequeño. Una pecera más o menos bonita- ¡un encanto de pecera,la verdad!-, pero donde todos pensábamos más o menos lo mismo, hacíamos más o menos lo mismo, procurábamos jodernos la vida más o menos lo mismo, más bien poco, y todos éramos muy educados. Sales de allí y te das cuenta que la vida es oceánica, con todo lo que significa vivir en el Oceáno. La tentación, cuando te ves en medio de tanta sardina, de tanto besugo, de tanto tiburón, de tanto calamar, de tanta mantaraya, es volver a la pecera y, aunque desde otra posición, con menos colores en las escamas y dejando de ser especie protegida, pues te acomodas. Te va la vida en ello. Pero no, hay que saber esperar y aclimatarse al nuevo sistema. No todos los bichos son mala gente. Te encuentras que cada uno ha nacido en culturas diferentes, con creencias distintas, los valores también, y maneras muy plurales de ver el mundo. Lo que tú sabes que sabes no tiene nada que ver con lo que yo sé que sé, ¿hay alguna probabilidad de que podamos trabajar o vivir juntos? Si me aferro a mis creencias, si no estoy dispuesto a ver por qué tú piensas de esa manera y no como la mía, lo mejor es que lo dejemos estar. ¿Estás dispuesto a ver por qué yo pienso de esta manera?No hay por qué estar de acuerdo, se trata de ponerme en tus zapatos. Entonces algo se puede hacer. A lo mejor hasta mejoro gracias a ti. Y tú gracias a mi. Conozco gente que si ve a alguien que ha fracasado en su matrimonio y rehace su vida con otra persona, le hace una enmienda a la totalidad de su persona. Es un infiel, y lo será toda su vida, y en todas las circunstancias de su vida, también profesional. En fin, yo fui así, y hoy, gracias a Dios, no soy así. O lo intento. Lo único que hace falta es curiosidad, ganas de abrirte a otros mapas, salir de la trinchera. No lo sabes todo, y te queda mucho que aprender de otras personas, de otras culturas y de otros libros. En el fondo, conviene pensarlo, es moverse, en serio, en la dinámica de la Comunión de los Santos, fantástico dogma católico que nos saca de nuestros putos esquemas. Porque los santos son “los hombres de buena voluntad”, no sólo los católicos, o los “nuestros”,¡no seamos imbéciles! y cortitos de espíritu. ae
No hay comentarios:
Publicar un comentario