
la ventana


cortitos

Hubo un momento en mi vida que caí en la cuenta de una manera sobrecogedora que en materia de fe y costumbres había equivocado el camino. Estaba completamente sin norte y muy solo. Ni la religión, ni Dios, ni la santidad, ni las devociones que tenía habían conseguido que fuera el que quería ser. Excepto la apariencia, y el maquillaje de las palabras, todo era mentira en mi. Debía de tomar una decisión por mi mismo a treinta y tantos. A los que somos vanidosos quedar mal nos cuesta mucho. Yo sabía lo que debía de hacer, y qué era lo correcto. Lo que quería expresar, aunque no supiera hacerlo, era lo siguiente: sé quién quiero ser, sé quién debo de ser, y voy a empezar por no hacer nada. No quiero ser bueno, ni quiero ser santo. No quiero rezar. Comenzaré desde el principio. ¿Y cuál es el principio?: dejarme querer. Si Dios existe, y Dios es Padre, le va a tocar a Él actuar en esta mierda. Y comencé a andar con cinco minutos de edad. Poco tiempo después nació la Gratitud como forma de oración sin fórmulas. Y la Gratitud nacía de contemplar el amor a mi alrededor. Un amor que no había visto nunca antes. Antes me “hablaban” de amor, me “glosaban” el amor, y no era amor eso , la mayoría de las veces. El que descubrí era un amor que nunca se definía a sí mismo y, probablemente, no sabía expresarse. Era gente que estaban muy lejos de los caminos de santidad, y de la perfección, sin embargo, eran oro puro. Muchas veces a lo largo de ésos meses me sentí extranjero en tierra extraña, pero tuve la suerte de que la gente que me encontré fueron personas que hicieron que el mundo y Starbucks Coffee fuera mi casa. Así empezó todo. Hasta el dia de hoy ■ aef

cuerpo y espíritu. espíritu y cuerpo.



Antigona de Marzo

de pinceles y luces y cuadros

The Butterfly Circus
Ver en lo que no es perfecto la maravillosa mariposa que llegará a ser no es nada fácil, y sin embargo, su esencia late ahí, en ese conjunto de desencuentros. En lo imprevisible. En la rotunda libertad de nuestra mirada. Sólo es necesario el gran latido de todo aquello que nos regala el tiempo para que se produzca esa infinita transformación ■ ae www.thedoorpost.com/hope/film/?film=4dd298f102c77b625cf37a9e7744ac68azul marino
Hasta siempre ¡Maestro!
Se nos ha muerto Miguel Delibes y con él se va una parte importantísima de la historia reciente de nuestra literatura; nos queda su obra, un auténtico tesoro del que no podemos cansarnos de disfrutar. Pienso que Miguel Delibes ha sido el mejor escritor español de los últimos 75 años, nadie como él ha cuidado la lengua castellana de esa manera; nadie ha sabido describir el paisaje y sus gentes ni hablar de los hombres, de sus grandezas y sus miserias, con la fineza y la clarividencia del vallisoletano. Delibes afinaba al configurar sus personajes, con esa preferencia por los desheredados, los pobres del mundo, a los que era capaz de sacar toda la grandeza que esconden, una grandeza que le hacía grande a él mismo. Hoy no puedo dejar de decir algo sobre éste hombre que, junto a su maestría literaria, nos ha dejado un colosal ejemplo de sencillez y honestidad; Delibes encarnó toda la sobriedad castellana, el saber estar, la discrección, la elegancia de la que deberían aprender tantos ególatras que se piensan que por dos requiebros literarios son el acabose. Ahora Miguel Delibes ya tiene, para toda la eternidad, su sitio preferente en la historia de las letras españolas; desde ese premio Nadal a su primera creación, La sombra del ciprés es alargada, Delibes no ha parado de aportarnos vida, ideas y sentimientos a quienes disfrutamos con lo que está bien escrito, bien hecho: La hoja roja, Cinco horas con Mario, Aún es de día, Señora de rojo sobre fondo gris, Diario de un cazador, Mi idolatrado hijo Sisí, Parábola de un naúfrago, Las guerras de nuestros antepasados, Los santos inocentes; El príncipe destronado, Las ratas, La mortaja, ... en el cielo hay un hueco preferente para quien nos ha dejado tanto ■ ae
hilo rojo

Mi vida no tiene más remedio
Estaré engañándome diciendo que
Todavía es posible el futuro que soñé
Tengo absoluta certeza que
Nada de lo que aprendí fue en vano
Siento dentro de mí que
Tener un sueño no significa nada
No podría decir jamás que
Mi futuro puede ser brillante
Siento cada vez más que
Ya no tengo esperanza
Y jamás volveré a mentir que
La vida es una gran fiesta
Hoy reconozco que es verdad que
Vivir es no dejarse llevar por la ilusión

Los pájaros no tienen dientes,
Con el pico se apañan.
Los pájaros pescan peces
Sin red ni caña.
Los pájaros, como los ángeles,
Tienen alas.
Los pájaros son artistas
Cuando cantan.
Los pájaros colorean el aire
Por la mañana.
Por la noche
Son músicos dormidos
En las ramas.
Da pena ver a un pájaro en la jaula.
¡Qué alegría en la mano de un Niño! ■

… porque así como en las armas el que estoquea, estoquea; el que mata, mata; y el que vence, vence; en esto de las letras nunca son suficientes los buenos propósitos, y no se sabe si un libro fue o no discreto, digno de elogio, o lo contrario, hasta pasados muchos, muchos años. Para entonces uno ya ha muerto, y no puede disfrutar de esos laureles. Y no digo censuras y vituperios, porque nadie, puestos a soñar, sueña catástrofes ni cosecha chiflas. Al contrario, le gusta imaginar los futuros aplausos que no oirá y mil coronas de laurel que habrían de coronar su calavera. Así es el hombre de ilusorio. Si fuese por los elogios y vituperios del día ni un solo hombre se molestaría, no siendo un necio, en mojar la pluma ■ Andrés Trapiello.

hasta la puesta del sol; para siempre
Se casaron hace unas semanas en un sitio precioso y por las fotos que hemos visto fueron unos días entrañables. Y yo me alegro enormemente por ellos y con ellos. Ésto del amor está muy bien (lo dice uno que se casó por primera y ultima vez hace nueve años). Dice Chesterton que tiene suerte aquel que se casa con la mujer que ama, pero tiene mucha más suerte aquel que está enamorado de la mujer con la que se ha casado. Parece lo mismo, pero no es lo mismo. Todos queremos ser felices. ¿Y qué es eso de la felicidad? Un caramelo con un envoltorio precioso…¿y dentro?. No sabemos definir la felicidad, porque no es algo que uno sepa exactamente qué es, pero sí (sabemos) qué síntomas tiene: un estado agradable, duradero, que acompaña a actividades gozosas; estado en el que no echo nada de menos, y que si falta algo soy desdichado. Para unos la meta es el placer puro y duro, la salud, el poder, Dios, el amor, la cultura, la belleza…o de todo un poco. Lo que sí sabemos es que satisfacen dos motivaciones: el bienestar y la consecución de proyectos. Si uno no tiene proyectos es imposible que alcance ninguna meta. El bienestar conduce al placer. El proyecto conduce a la alegría. Y la suma de ambos se aproxima a eso que llamamos felicidad. Yo, mis queridos Fernada y Hernán les deseo -y así se lo pido al Dios en el que creo- que estén llenos de proyectos, y así, llenos, se pasen el resto de su vida. Fácil no es, pero se puede. Personalmente siempre me ha emocionado oir a los viejos amores de este mundo que han llegado a buen puerto a la otra orilla y que hablan de respeto, intimidad, paciencia. Hay menos besos y más miradas, menos intimidad quizá, pero más caricias y apretones de manos. Hay mucha complicidad. Esos viejos amores son como los viejos marineros que saben que han tirado muchas cosas por la borda, que han tenido demasiados asaltos piratas, que muchos abandonaron el barco a mitad de travesía pero que al final, a la puesta del sol, pueden mirar al otro a la cara y descansar sobre su hombro para ver el horizonte y el mar ■ aeamores
Muchas tonterías hacemos en la vida. Las mías se cuentan por cientos. Y leyendo biografías, parece que es condición humana, es decir, no se salva nadie. Las estupideces más grandes son las del corazón y, por eso mismo, las más comprensibles y las más disculpables. Es difícil luchar contra los sentimientos. El niño que desde su más tierna infancia es llevado al Fútbol por su padre, bufanda, gorra, corneta, etc. es difícil que no sienta esos colores, esas vibraciones y esa liturgia hasta las lágrimas. Las del amor son tremendas. Ortega define el enamoramiento como una enfermedad de la atención –sólo se atiende a una persona, centrifugado y atontado, ciego y sordo a todo. Es una imbecilidad transitoria. Sthendal va más lejos y piensa en una teoría de la cristalización, un fenómeno proyectivo: uno se enamora cuando proyecta en otra persona determinadas perfecciones y la adorna con ellas, hasta el día fatal en que descubre que ese ser no existe en realidad, que es un mero producto de su imaginación, que lo que amaba era, en suma, un simple fantasma. Pero no siempre es así: a veces sabemos que esa persona es un fantasma, la conocemos bien y, sin embargo, caemos en la trampa (quizás por tocar algo, por soledad, o afán de aventura, por piedad…), ¡qué bien lo describe Proust en los Amores de Swan! Swann no vive en absoluto engañado respecto a Odette: es plenamente consciente de sus mentiras, de su vulgaridad, de su mezquindad; consciente incluso de que ni siquiera es su tipo de mujer, pero no puede evitar amarla... ni casarse con ella. La vida de cada uno, su biografía, es un conjunto de engaños y desengaños que pueden llevarnos a conocernos muy bien, o a la mentira más grande sobre nosotros mismos y los demás. Nos pasan las mismas cosas, más o menos, pero no todos aprenden de esas experiencias, parecen vivir sólo de sus sentimientos como algo irremediable y fatal. Hablan del amor como eros, y lo definen como un estado de intranquilidad y desasosiego, al menos hasta que ese amor se convierte en filia, en cariño: es el momento en que ese amor ya no sólo comparte cama, también quiere la mesa, el paseo, la compra y las visitas domésticas. Entonces, y sólo entonces, para muchos se les cruzan los caminos, porque el amor pide compromiso y eternidad ■11.XI.2009
y tu nombre rodó por mi garganta,
cuesta abajo tu nombre,
cuesta abajo,
y llegó al corazón para quedarse.
Cómo resuena tu nombre en mi silencio.
El corazón, un claustro,
una cartuja,
un ciprés solitario, aquel de Silos
que cantara Gerardo,
un surtidor oculto,
una guitarra sin cuerdas apoyada
en la esquina del alma.
Me duele la certeza de tus sílabas
horadando mi piel,
tu nombre ahora escrito y musitado
en pasado perfecto,
nostalgia que estalla en interiores
caminos de la sangre.
Se me quebró la voz una mañana
y tu nombre rodó por mi garganta,
tu nombre que se asoma cuando duermo
y acaricia mis labios en tu ausencia ■
mixta lienzo (220 X 245 cm) ¿colección particular?
si tú no me quieres ya?
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar
Fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya,
Hoy represento al pasado,
no me puedo conformar.
Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar,
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás.
Con qué tristeza miramos
un amor que se nos va
Es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad ■
A veces es el cansancio, otras es el olvido, otras la rutina de todos los días. A veces no se puede más. Y todos, todos intentamos responder a lo mismo. A las mismas cuestiones. Y nos enfrentamos a las mismas penas. A los mismos deseos. A los mismos desencuentros. Lo único diferente son los ojos. Lo demás es tan igual... tan exactamente igual. Quieto o en movimiento, el dolor es el mismo. Ni estás mejor ni peor. Con la gente con la que tropiezas, es tan igual, ese dolor. Y hoy, hoy... la mirada se ha dejado vencer. Sólo es una pequeña derrota. No importa su pequeñez, es cierto, pero ha vencido. Y hoy decido caer profunda en el sueño, envuelto en mi derrota, en la de hoy. En mi laberinto. En el laberinto que es también de todos. Y se también, que me levantaré con mi canto. Mi canto, porque me levanto. Sabio Sabina. Viviendo, que estamos ■ ae¿inventar?
Chejov, el gran maestro del relato corto, en 99 consejos para escritores, le escribe a su hermano: «¿Dónde has visto cónyuges como los de tu relato, que discurren conferencias durante la comida?. Y ¿cuándo se han celebrado sobre la faz de la tierra semejantes conferencias? Ten respeto por ti mismo, en el nombre de Cristo, y no dejes correr la pluma cuando tu cabeza esté cansada. No escribas más de dos cuentos por semana, acórtalos y reelabóralos para que la obra quede bien. No inventes sufrimientos que no has experimentado, no describas paisajes que no has visto, ya que en un cuento la mentira resulta más molesta que en una conversación. Recuerda a cada momento que tu pluma y tu talento te serán de mayor utilidad en el futuro que ahora, así que no los profanes... Escribe y vigila cada línea para no cometer errores». Éste consejo se pueda aplicar muchas situaciones en la vida. Hay gente que no se respeta, o porque vive en un mundo de fantasía, o porque vive en la mentira. Los primeros son los que hablan de oídas, basados en lecturas que no han escrito, en episodios que otros les han contado. Repiten como loros consignas, lemas o consejos de temas que no saben a qué huelen, o qué colores tienen, qué matices, qué alegrías o qué sufrimientos. Hablan de oración, y no saben qué es rezar. Cosifican la santidad en cuadrículas -¡cuándo no hay nadie más libre que un santo!. Pontifican sobre el amor, y no conocen el temblor de un beso, la taquicardía de una mirada, el olor de un cuerpo enamorado, la aventura de comenzar una vida juntos, el dolor a veces....Hablan de trabajo, y sudan ni sudarán en su vida. Los segundos son los que están de vuelta de todo, los cínicos, que saben el valor de las cosas, lo heroíco de muchas personas de bien, pero las desprecian y fuerzan para usarlas en beneficio propio. Ten respeto por ti mismo.. Y por los demás....Y me lo aconsejo a mi mismo (que también lo necesito) ■ junto a la Alegría y al Buen Humor
El ser humano es el único animal que ríe, aunque más original sería afirmar que somos los únicos que hacemos reír. Hubo tiempos en que reír no estaba bien visto, Basilio de Cesarea lo prohíbe; incluso lo escribe a su hijo «deseo de todo corazón que se te pueda ver sonreír a menudo, pero que nunca se te oiga reír mientras vivas». La carcajada no era propia de un caballero. Y no le falta razón. Hay gente que no sabe reír y lo que hace es gritar, que no es lo mismo que reír. Hace unos días, en un restaurante, faltó poco para huir de que hasta daban puñetazos a la mesa entre risotadas y alaridos. No es eso, no es eso. La risa es tema serio. Y es mala señal -muy mala- el que la gente no ría, que no tenga buen humor. Y hay profesiones donde la risa tendría que estar presente con frecuencia; y en algunas (profesiones) la seriedad es termómetro de cómo está el ambiente: pasearse por los pasillos de un colegio, por atrio de una parroquia y no oír risas, malo: allí hay mucho sargento, aunque se afirme que lo es que hay autoridad. Reír es una forma de seguridad que dice mucho de uno, de los demás y de la vida misma. La alegría y el buen humor nacen cuando te sientes querido: querido como hijo, como amigo, como colega, como hermano, como padre, como amante y compañero. Y si tienes Fe, querido, muy querido por Dios, por Alá ¡por Aquel en quien cada uno crea! Si Dios es un señor que sólo nos quiere porque nos portamos bien, malo: probablemente seremos unos auténticos cascarrabias, unos gruñones y unos avinagrados. El fanático -que eso es el que piensa que Dios no perdona una- es por lo general un aguafiestas. ¿Todo esto a cuento de qué? A cuento de que mi tía Negra cumple años de estar junto a la Alegría. El más antiguo -entre muchos- que guardo de ella –y quise ponerlo por escrito en su aniversario- es su buen humor, su maravilloso buen humor del que tanto gozamos los que convivimos con ella. Recordándola con el cariño que me une a ella y a los suyos me queda más claro que nunca que la alegría nace del fondo del corazón, y que no deberíamos dejar pasar un solo día sin leer una poema, o escuchar una hermosa canción -mejor cantarla nosotros mismos- contemplar un paisaje, pronunciar una frase de consuelo, sonreír, dar un abrazo, un beso, una caricia…No debería pasar un solo día sin sentirnos queridos ■ ae
... SO, SO YOU THINK YOU CAN TELL HEAVEN FROM HELL (...) HOW I WISH, HOW I WISH YOLU WERE HERE WE´RE JUST TWO LOST SOULS SWIMMINGIN A FISH BOW!YEAR AFTER YEAR. RUNNING OVER THE SAME OLD GROUND. WHAT HAVE WE FOUND? THE SAME OLD FEARS. WISH YOU WERE HERE ■ www.youtube.com/watch?v=3DXCHa9BYfE
Ediciones Siruela ha sacado hace poco un libro titulado Delante de la pintura. Son escritos, poemas, apuntes de Robert Walser acerca del arte pictorico. Siempre he pensado que Walser es un hombre tocado por el cielo. Pero ahora, después de leerle estos días, estoy aún más convencido de ello. Copio lo que escribe sobre este cuadro ■ Lo que acontece en el primer plano del cuadro puede ciertamente haber acontecido en cualquier época, no ha de significar por fuerza algo parecido a una revolución, y sin embargo lo es, pues una relación de veras hermosa, íntima, siempre se rebela de algún modo contra los convencionalismos y la autoridad. La señora de la casa, evidentemente lo es, una figura por así decirlo armoniosa, le ofrece su rostro para que él lo bese, y dado que el caballero en cuestión es más bajo que ella, para darle prueba de alguna manera de ternura tiene que dilatarse, alargarse, estirarse. El rostro de ella, que está tan animada, denota miedo y dicha a la vez (ambas cosas están concentradas en el modo en el que se cogen las manos), y mientras un rostro tan hermoso de mujer trasluce esta mezcolanza de sentimientos, se ocupan de saborear el vino, inmersos en una conversación divertida e ingeniosa, aquellos que dejarían en el acto de estar de buen humor, si un vientecito llevase a sus oídos lo más liviano del proceso que aquí se retrata. Ojalá los que en su calidad de consumados clasicistas que desprecian todo lo romántico, es decir: profundo, estén dotados de abundantes aptitudes para no albergar recelos. Creo que la exquisitez del cuadro reside en el modo de representar el propio beso. Cuando la boca de él roza la mejilla de ella, en esta última se percibe un hoyuelo, como si la blanda mejilla fuese un cojín. Fragonard parace uno de eso pintores que han trabajado poco, pero también hay otros ejemplos en el ámbito artístico que han mostrado que una obra vital imperecedera no requiere acumulaciones, más bien dice algo que enriquece la existencia, algo que puede ser olvidado, para ser más tarde de nuevo amado, que de vez en cuando puede censurarse, pero que quizá precisamente por eso surta luego un efecto mucho más profundo ■
Hoy algo termina. Nada nos pertenece, esas miradas hoy están, nos acompañan, y un día, desaparecen. De todas esas presencias, queda la resonancia del momento en que habitaron y acompañaron nuestra risa, nuestro llanto, nuestro vivir. A veces dejan de estar presentes de una manera firme, corta y rotunda. Otras... otras no. El olvido se produce después de una larga despedida entre silencios; llegamos al adiós sin ser conscientes de que eso único de nuestra vida se va, que se alza en su vuelo libre hacia otra mirada, hacia otro tiempo, hacia otras estancias. Queramos o no, todo termina. Principio y fin. Presente y recuerdo. Conscientes o no, seguimos caminando, nos lanzamos de lleno en las pequeñas cosas del día a día, y también con las grandes. La vida sigue con su latido inteligente, con su ruido. Y de repente un día, en un segundo, un color, un olor, un sabor, abren ese recodo de la memoria que ha recogido cual película aquel instante en que fuimos esencia. Ese instante que nos hizo ser, que nos dio la medida de lo que nuestra alma nítidamente es. Y recuerdas, y te balanceas en el recuerdo. Y sonríes para ti mismo. Y te dejas llevar un rato. Volvemos a empezar todos los días. Parece todo olvidado, pero no, siempre recogemos todo aquello que nos sirvió de sustento para no caer del todo, para poder reír a fondo, para poder sujetar la mirada de nuestros ojos en aquel presente, mirada que nos revela fielmente. Rcogemos lo vivido, y lo colocamos en esa estancia, tan infinita, tan solícita a ser encontrada. Ahí somos. Habitamos fieles en la memoria. Y hoy, en que retorno a lo de siempre cuando ya todo es tan distinto, me acuerdo de todas las despedidas, de todos lo tiempos que habité, de todas las lágrimas y risas que viví. Y pensé en los finales de mi tiempo, en esas despedidas que ya no descansan en la posibilidad del reencuentro, en esa finitud rotunda. Y... Hoy, en que algo comienza y algo se termina, regreso a la inevitable persistencia de la memoria. Paseo por sus estancias, por muchos de sus recodos. Y puedo sentir el equilibrio. Hoy sé que es adiós. Y sé que también es principio. Y que el susurro del futuro me tiene en sus manos, y que no hay voluntad, que sería una locura no dejarse llevar por el viento ■
Si mi vida pudiera ser descrita, en ella encontrarias momentos muy diversos. La mayoría de ellos alegres, aunque de todo hay, como en todas las vidas. Va un regalo de momentos, de realidad instanténea. Cada uno de ustedes sabe cuál hemos compartido juntos. Sólo la vida sabe qué más compartiremos y al lado de quién, en el tiempo que nos queda por andar. Serán instantes sublimes, grandes y pequeños, alegres y tristes, infinitos y limitados, conscientes e inconscientes. Serán los momentos de nuestra vida, tan nuestros como estas manos que ahora teclean estas palabras. Gracias por estar. Seas presente, pasado o futuro, lo importantes es eso: que estas ■ ae www.youtube.com/watch?v=jNVPalNZD_Itres cosas hay en la vida....
mIrar
Nada nos puede ser indiferente. Si miramos de frente, nos encontramos con los ojos del otro. Ese otro que comparte las risas con nosotros, que la mayor parte de su tiempo pasa sin ser notado, que normalmente es uno más disfrutando de las cosas de la vida. Pero un día sucede, miras a los ojos, y ya no son los mismos. De repente los ves con toda su realidad, con todo su peso. Y entonces te haces consciente de que los ojos, todos, todos lloran. Cada uno en su momento, en su propio desierto, en su propia infinitud. Y entonces te sientes impotente porque tus manos pueden hacer muy poco. La vida es una paradoja. Y en ella estamos sumergidos sin saber muy bien por dónde nos movemos. Cuando un día miramos de frente lo vemos: hay demasiados corazones sin consuelo. Pero para verlo, es necesario mirar ■ ...para no tener miedo...
Me cuenta un amigo que en su coche llevo decenas de CD'S, la mayoría sin rotular "así me sorprendo" dice "Pero en alguna carátula tengo escrito 'canciones para no tener miedo' ". Me gustó. Ésta es una de ellas. Me hace buena gente. El que puede cantar una canción de éstas es difícil que tenga miedo ■ Por un beso robado a pesar de tu boca colgaría mi vida de un hilo, por mi muerte no quiero otra cosa. Por un beso que es mío y que sigo esperando, en la urgencia de dos corazones que no saben qu hacer con su herida, que no saben qu hacer con su herida, que no saben que hacer y se olvidan. Por un beso secreto paciente en tu boca hartaré de locura mi sangre vendería mi alma y su sombra Y puede que saber que me quieres quererme y no puedas yo seré del cielo que me entregues y puede que me pierda en el aire con paso sereno del cielo que me entregues del cielo que... Por un beso que puede hoy no tenga sentido por un beso querido a medida que despacio nos cuesta la vida. Por un beso robado a pesar de tu boca colgaría mi vida de un hilo por mi muerte no quiero otra cosa. Cosi se riesci e se vuoitu non perderti maie sarai...y puede que... Y puede que saber que me quieras quererte y no puedas yo seré del cielo que me entregues y puede queme pierda en el aire con paso sereno yo seré del cielo que me entregues del cielo que...
Dice Allan Bloom en su espléndida obra El Cierre de la mente moderna (Plaza & Janes 1989) que «Los antiguos ateos se tomaban en serio a la religión y la reconocían como una fuerza real, que cuesta algo y que exige elecciones difíciles. Los nuevos sociólogos que hablan con tanta facilidad de lo sagrado son como un hombre que tiene en el jardín de su casa un viejo y desdentado león de circo a fin de experimentar las emociones de la selva». Hoy por hoy podríamos decir lo mismo de todos aquellos que tocan de oídas y desafinado sobre temas que merecen, como mínimo, una actitud de respeto, porque se intuye que estás ante algo sagrado, aunque no lo entiendas. La pérdida del sentido de lo sagrado es uno de los síntomas más graves del empobrecimiento de la sociedad. Sagrado es algo que a la vez me penetra y me sobrepasa, me nutre en lo más hondo, y al mismo tiempo soy incapaz de agotarlo. Sagrada es la belleza de una obra de arte, alguien que nos revela el misterio del amor y el sexo, una canción, una poesía releída mil veces, un trabajo, la maternidad... Ante lo sagrado sólo cabe la pasividad, la admiración: no podemos hacer nada, sólo contemplar. Poco a poco hemos perdido el misterio. El hombre también. Y si no hay ese sentimiento de lo sagrado, todo se profana. Incluso a Dios. Hoy por hoy de una obra de arte se admira el dinero que cuesta, de un ser humano “lo bueno que está” (o que deja de estar),y de Dios una protección contra la muerte y contra el infierno. ¡cuántos piadosos que están llenos de amuletos y que su fe está a la altura de los brujos y de los hechizeros...aunque comulguen a diario: tienen en el jardín de su casa un viejo y desdentado león de circo a fin de experimentar las emociones de la selva ■ 