Cómo has permitidos, Dios mío,
algo tan feo como la muerte? Es algo muy jodido, digo yo y es que ¡Es tan hermosa la vida
aquí! Estoy seguro que valdrá la pena estar allí contigo, y que no echaremos en
falta la ausencia de los amores de aquí abajo, las comidas con los amigos –los
de verdad- el sabor del reecuentro después de tantos años; o la alegría que
produce un almendro florido, los colores de la madrugada, el sonido de alguna
brisa, la pureza de tantas cosas que nos sorprenden todos los días. Espero
mucho amor en Ti, y una notable imaginación, para que a tu lado no se sienta la
nostalgia de esta aventura que llamamos vida...¡en el cielo no puede haber
nostalgias! El otro día, cuando me marchaba de la casa de los Bassol, pensaba ¿Podrás
separar a los que tan unidos estuvimos aquí abajo? Porque, entonces, ¿qué
sentido tiene todo el Paraíso si no estamos junto a los que amamos de verdad? /
AE
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