Risas, amigos, la creación y cosas asín

La risa es don divino que nos hace humanos. Siempre he pensado que la creación, el mundo en que vivimos, nació de una sonrisa de Dios. De esa sonrisa surgió la luz del sol; y el cielo con estrellas; y surgieron la tierra, y el mar con sus pescaditos. De la risa de Dios nació también esa extraña criatura que es el ser humano, y con los humanos llegó el gran don de la amistad. La vida caminada con los amigos es alegría; es gozo de estar vivo, de disfrutar las cosas de este mundo con la inocencia del primer día, cuando todo era nuevo y todo era inocente. Ríamos de nosotros. Ríamos con los otros. Y hagamos de esa risa feliz una oración de gracias, la misma que hoy hago porque Claus,  mi gran amiga, celebra un aniversario más  

Madeleines y amor y cosas asín

Leo la historia de Madeleine Paumier, francesa, y me emociono. Su oficio era el de cocinera. Ella servía en una casa rica. Cierto día horneó unos panecillos. Los metió al horno en un molde de papel, y así los presentó, con ese adorno de papel rizado. Tanto gustaron sus pequeños bollos, y el modo en que los ofreció, que pronto en París fueron famosos. Hasta nuestros días esos panes se llaman madeleines.  No sé, creo que me habría gustado conocer a Madeleine Paumier (y a Proust, por supuesto), hoy entiendo que quien hace bien las cosas puede inmortalizarse, aunque lo que haga sea tan humilde, tan sencillo, como unos panecillos envueltos en papel