La risa es don divino que nos
hace humanos. Siempre he pensado que la creación, el mundo en que vivimos,
nació de una sonrisa de Dios. De esa sonrisa surgió la luz del sol; y el cielo
con estrellas; y surgieron la tierra, y el mar con sus pescaditos. De la risa
de Dios nació también esa extraña criatura que es el ser humano, y con los humanos
llegó el gran don de la amistad. La vida caminada con los amigos es alegría; es
gozo de estar vivo, de disfrutar las cosas de este mundo con la inocencia del
primer día, cuando todo era nuevo y todo era inocente. Ríamos de nosotros.
Ríamos con los otros. Y hagamos de esa risa feliz una oración de gracias, la
misma que hoy hago porque Claus,
mi gran amiga, celebra un aniversario más ■
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