Hay verdades que duelen cuando se descubren. Y quizás mejor no descubrirlas. Me refiero a esas personas que sacrifican su vida a un esposo, o a un amante, con el que no han tenido más intercambio interior que los que podía haber tenido un animal. Leía hace poco y no me acuerdo en dónde que hay animales que después de haberles quitado la cría que guardaban con amor entusiasta, al día siguiente la han sustituido dando calor a otra que ha llevado a su escondite, y a la que prodiga idénticos cuidados. A veces la sustituida no es una cría, es un objeto, un algo de lana, un ovillo, un muñeco. Ponían como ejemplo una gallina amorosamente encorvada sobre unos caracoles. El objeto no tiene importancia, el intercambio es una ficción. Es una histeria. También lo he visto en algún padre, o madre, que han proyectado sobre su hij@ una pasión enfermiza muy parecida a la de la gallina. El termómetro de la veracidad de esas relaciones está muy claro: si hay libertad, respeto al otro y oxígeno donde respirar, es amor. Si hay miedo (hay muchos tipos de miedos), algo falla. Y lo más grotesco es que los desdichados que son objeto anónimo de su entregamiento instintivo se creen escogidos, especialmente preferidos y queridos por sí mismos. El cine y la literatura están repletos de figuras así. Don Quijote ve en Maritornes un dechado de virtud y de pureza, de belleza y elegancia, pero la moza no era así....Cervantes la describe "Servía a la venta asimismo una moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta, y del otro no muy sana: verdad es que la gallardía del cuerpo suplía las demás faltas; no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera". Ni que decir como acaba Don Quijote con Maritornes...La trata con el respeto y gallardía de un caballero, pero Maritornes había quedado con el arriero para refocilarse un rato. Y el arriero, escondido, estaba alucinando con el abuelo loco... "Maritornes estaba congojadísima y trasudando de verse tan asida de Don Quijote, y sin entender, ni estar atenta a las razones que le decía, procuraba sin hablar palabra desasirse. El bueno del arriero, a quien tenían despiertos sus malos deseos, desde el punto que entró su coima por la puerta, la sintió, estuvo atentamente escuchando todo lo que Don Quijote decía, y celoso de que la asturiana le hubiese faltado a la palabra por otro, se fué llegando más al lecho de Don Quijote, y estúvose quedo hasta ver en que paraban aquellas razones que él no podía entender; pero como vió que la moza forcejeaba por desasirse, y Don Quijote trabajaba por tenerla, pareciéndole mal la burla, enarboló el brazo en alto, y descargó tan terrible puñada sobre las estrechas quijadas del enamorado caballero, que le bañó toda la boca en sangre, y no contento con esto se le subió encima de las costillas, y con los piés más que de trote se las paseó todas de cabo a cabo". Al final, a los humanos, la realidad nos coloca en nuestro sitio...a las gallinas no /AEAmores de gallina, miedos, Don Quijote y cosas asín
Hay verdades que duelen cuando se descubren. Y quizás mejor no descubrirlas. Me refiero a esas personas que sacrifican su vida a un esposo, o a un amante, con el que no han tenido más intercambio interior que los que podía haber tenido un animal. Leía hace poco y no me acuerdo en dónde que hay animales que después de haberles quitado la cría que guardaban con amor entusiasta, al día siguiente la han sustituido dando calor a otra que ha llevado a su escondite, y a la que prodiga idénticos cuidados. A veces la sustituida no es una cría, es un objeto, un algo de lana, un ovillo, un muñeco. Ponían como ejemplo una gallina amorosamente encorvada sobre unos caracoles. El objeto no tiene importancia, el intercambio es una ficción. Es una histeria. También lo he visto en algún padre, o madre, que han proyectado sobre su hij@ una pasión enfermiza muy parecida a la de la gallina. El termómetro de la veracidad de esas relaciones está muy claro: si hay libertad, respeto al otro y oxígeno donde respirar, es amor. Si hay miedo (hay muchos tipos de miedos), algo falla. Y lo más grotesco es que los desdichados que son objeto anónimo de su entregamiento instintivo se creen escogidos, especialmente preferidos y queridos por sí mismos. El cine y la literatura están repletos de figuras así. Don Quijote ve en Maritornes un dechado de virtud y de pureza, de belleza y elegancia, pero la moza no era así....Cervantes la describe "Servía a la venta asimismo una moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta, y del otro no muy sana: verdad es que la gallardía del cuerpo suplía las demás faltas; no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera". Ni que decir como acaba Don Quijote con Maritornes...La trata con el respeto y gallardía de un caballero, pero Maritornes había quedado con el arriero para refocilarse un rato. Y el arriero, escondido, estaba alucinando con el abuelo loco... "Maritornes estaba congojadísima y trasudando de verse tan asida de Don Quijote, y sin entender, ni estar atenta a las razones que le decía, procuraba sin hablar palabra desasirse. El bueno del arriero, a quien tenían despiertos sus malos deseos, desde el punto que entró su coima por la puerta, la sintió, estuvo atentamente escuchando todo lo que Don Quijote decía, y celoso de que la asturiana le hubiese faltado a la palabra por otro, se fué llegando más al lecho de Don Quijote, y estúvose quedo hasta ver en que paraban aquellas razones que él no podía entender; pero como vió que la moza forcejeaba por desasirse, y Don Quijote trabajaba por tenerla, pareciéndole mal la burla, enarboló el brazo en alto, y descargó tan terrible puñada sobre las estrechas quijadas del enamorado caballero, que le bañó toda la boca en sangre, y no contento con esto se le subió encima de las costillas, y con los piés más que de trote se las paseó todas de cabo a cabo". Al final, a los humanos, la realidad nos coloca en nuestro sitio...a las gallinas no /AE
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