Un amor puede dejar de serlo; a las pruebas me remito. Un compañero, un jefe, incluso un amigo. Pero un hermano —como un diamante— es para siempre. ¿Qué valor tendría, si no, habernos tratado así a pesar de no serlo? Ahora no estás, no contestas; y yo sufro por eso. Pero, superado el desconcierto, lo veo claro gracias a la oscuridad: seguimos siendo hermanos, seguiremos siendo hermanos. Ha tenido que caer la noche para descubrirlo ■ ae

No hay comentarios: