No sé por dónde empezar, no sé -ni sabré, yo creo- cómo agradecer todo lo que me ha sido dado de la mano de mis papás. Su presencia, cada uno de sus gestos ha ido a convertir mi mundo en un escenario más habitable, más cómodo, más feliz y sonriente. Lo han hecho cuando estaban delante y, sorprendentemente, también cuando no han estado. Esto último es lo que me desborda; que hasta cuando no se nota su presencia física, sabes que te siguen cuidando. De ello he sido consciente muchas veces ya, y me he preguntado cuántas veces más me habrán cuidado sin sentir yo que eran ellos los que estaban sujetándolo todo, como pilares indestructibles detrás de muchas de las cosas buenas que mi vida ha tenido. Porque son muchas cosas siempre, las que se quedan sin saber cuando una persona te quiere de verdad. Te quiere y está. Y de la mayoría de lo que hace por ti, ni te enteras ni quizá te enteres jamás. Sé que mi mamá no leerá ésto; mi papá quizá, pero que quede testimonio de lo agradecido que les estoy y estaré siempre ■ ae
Horas lentas
Son necesarias las horas lentas; esas que entretejen los segundos entre los dedos de tus manos, entre los huecos de tu pensamiento. Ese tiempo pausado en el que vas tejiendo una historia detrás de otra; anécdotas cosidas que aparentemente nada tienen que decir. Que nada dicen si las cuentas, porque sólo tú sabes el brillo que hay detrás de cada una de ellas; qué risa las sostuvieron, qué lágrimas fueron a colocarse a su lado y qué ilusiones se fueron a perder con ellas. En las horas lentas de una tarde ves a la vida volver. El regreso de eso que has sido siempre, eso que escondido, pocas veces dejas salir y guardas como un tesoro. Todo eso que permanece silente, presto a ser acariciado por un instante, por tan sólo un instante, está hoy contigo. Anécdotas de sueños perdidos, vida inesperada, ilusiones imposibles y caricias recibidas. A veces las tardes de domingo son así. Lentas, de un ritmo casi imperceptible. Tardes necesarias para el descanso del alma, también del cuerpo. Catarsis. Sorpresa. La persistencia de la memoria. Un respiro de esperanza. Una posibilidad imprevista. Todo eso es una tarde de domingo. Como un futuro inimaginable, sin perfil, pero que se siente propio. Esa esperanza que late en cada segundo de un tarde sin música, neutra, ese momento inesperado en que mientras colocas y descolocas horas, sale la sonrisa del porvenir y se posa sobre lo inesperado vivido. Son necesarias las horas lentas; esas en que la vida viene a posarse en una leve sonrisa. Tardes en que te quedas con los segundos entrelazados entre los dedos, con la esperanza hecha un ovillo de lana presto a ser desenredado. Tarde de domingo, lenta, de espera. Siempre se espera el porvenir. Siempre ■
simplemente....thank you!
Hace un mmento me encontré con éste texto y ésta música y éstos silencios; me gusto, y (justo) por éso lo pego, porque sé que quizá a tí también te gustará...
Some call it faith, some call it love
Some call it guidance from above
You are the reason we found ours
So thank you stars
Some people think it's far away
Some know it's with them everyday
You are the reason we found ours
So thank you stars
There are no winds that can blow it away on the air
When they try to blow it away 's when you know it will always be there
To some it's the strength to be apart
To some it's a feeling in the heart
And when you're out there on your own, it's the way back home
There are no winds that can blow it away on the air
When they try to blow it away 's when you know it will always be there
Some call it faith, some call it love
Some call it guidance from above
You are the reason we found ours
So thank you stars
Thank you stars
Thank you stars
de libros y cosas (personales)
¡Hey, tú! (sí: me lo digo a mí mismo): Tu vida es como un libro. El título que lleva es tu nombre. El prefacio es tu introducción al mundo. Las páginas son las crónicas diarias de tus esfuerzos. El asunto principal de tu libro puede ser la profesión, el negocio, el amor, la ciencia, la libertad o la religión. Día a día tus pensamientos y actos se inscriben en el como evidencia de tu éxito o de tu fracaso. Lo que anotes en cada una de las páginas es de vital importancia, queda escrito allí por siempre. Un día habrá de escribirse en él la palabra fin, haz que entonces pueda decirse que tu libro es un modelo de nobles propósitos y servicio generoso al mundo. Sé valiente, esfuérzate, da lo mejor de ti mismo y aparecerá escrito en lo mejor de tu vida ■aeúnico
Muchas veces he pensado, como todo el mundo, que la vida bien podría ser una novela o un cuento. Los personajes entran y salen del escenario, los paisajes fluyen, el tiempo pasa, llueve, deja de llover, sale el sol, llega el otoño y después el invierno. Sí, reconozco que no es una mala idea, y no tengo la menor duda sobre el papel que cada uno de nosotros interpreta en esa historia: somos el protagonista, el único e involuntario protagonista. Y es al caer en esta cuenta cuando los hechos que nos suceden cobran otra dimensión para sorprendernos con su sólida realidad: la voz que escuchamos en esa grabación es la nuestra, y la persona que aparece en esas fotografías bajo los árboles o junto al mar eres tú, por increíble, por inconcebible que resulte, eres tú ■
Un amor puede dejar de serlo; a las pruebas me remito. Un compañero, un jefe, incluso un amigo. Pero un hermano —como un diamante— es para siempre. ¿Qué valor tendría, si no, habernos tratado así a pesar de no serlo? Ahora no estás, no contestas; y yo sufro por eso. Pero, superado el desconcierto, lo veo claro gracias a la oscuridad: seguimos siendo hermanos, seguiremos siendo hermanos. Ha tenido que caer la noche para descubrirlo ■ ae
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