Tarde de Domingo de Julio, afuera más de cuarenta grados y nada de viento; abro el correo y de repente una bocanada fresca brisa: me encuentro con Pericles, tu foto (me gusta imaginar quién de los tres te la tomó) y lo que nos cuentas a los que te hemos pensado y recordado tanto los últimos días. Y leyéndote, me acuerdo justamente de otro griego: el enorme Leónidas, rey de Esparta, que deja su vida en la batalla de las Termópilas. El último día los persas le mandan decir que lo mejor es que se rinda pues sus flechas cubrirían el sol y volverían noche el día, a lo que Leónidas responde: "Tanto mejor; lucharemos a la sombra". Me alegra ver que, como Leónidas y como el mismo Pericles y como todos los grandes, tienes sentido del humor y de la oportunidad. No hay tiempo qué perder ni más qué decir: buena cara y mar adentro ■ ae
Tarde de Domingo de Julio, afuera más de cuarenta grados y nada de viento; abro el correo y de repente una bocanada fresca brisa: me encuentro con Pericles, tu foto (me gusta imaginar quién de los tres te la tomó) y lo que nos cuentas a los que te hemos pensado y recordado tanto los últimos días. Y leyéndote, me acuerdo justamente de otro griego: el enorme Leónidas, rey de Esparta, que deja su vida en la batalla de las Termópilas. El último día los persas le mandan decir que lo mejor es que se rinda pues sus flechas cubrirían el sol y volverían noche el día, a lo que Leónidas responde: "Tanto mejor; lucharemos a la sombra". Me alegra ver que, como Leónidas y como el mismo Pericles y como todos los grandes, tienes sentido del humor y de la oportunidad. No hay tiempo qué perder ni más qué decir: buena cara y mar adentro ■ ae
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