Todos somos iguales, una mezcla de bien y de mal, el trigo y la cizaña. Sin viesen la película de nuestra vida, en más de una ocasión se asombrarían de nuestra buena fe, incluso de nuestras pequeñas heroicidades, de nuestra sinceridad, pero también si viesen la película de nuestra vida pensarían “¡ay! !,¿pero cómo ha podido caer tan bajo?,¿cómo ha podido hacer eso?. Es así. Somos así. El hipócrita niega ser como los demás y pretende que se le identifique sólo y por entero por sus virtudes. El sepulcro blanqueado...en él no hay mezcla, hay enmascaramiento, fingimiento, simulación y engaño. Pero, la mayoría de ellos no consiguen mantener el engaño durante mucho tiempo y, entonces, los identifican por entero por sus pecados. En la película de nuestras vidas... ■
Todos somos iguales, una mezcla de bien y de mal, el trigo y la cizaña. Sin viesen la película de nuestra vida, en más de una ocasión se asombrarían de nuestra buena fe, incluso de nuestras pequeñas heroicidades, de nuestra sinceridad, pero también si viesen la película de nuestra vida pensarían “¡ay! !,¿pero cómo ha podido caer tan bajo?,¿cómo ha podido hacer eso?. Es así. Somos así. El hipócrita niega ser como los demás y pretende que se le identifique sólo y por entero por sus virtudes. El sepulcro blanqueado...en él no hay mezcla, hay enmascaramiento, fingimiento, simulación y engaño. Pero, la mayoría de ellos no consiguen mantener el engaño durante mucho tiempo y, entonces, los identifican por entero por sus pecados. En la película de nuestras vidas... ■
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