Entre los mejores momentos del día está ese rato –entre media hora y tres cuartos– después de tomar el café de la mañana. No sé, la cafeína opera en mis nervios deshaciendo contradicciones, tensiones internas (fotos, libros, artículos...) volviendo cuanto miro entusiasmante a mis ojos. Y no hallo cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo de la vida. Y sin bostezos. Ante la objeción de que es un estado artificial de la mente, un dopping del ánimo, preguntaré ¿no será que sólo en ese momento tengo un atisbo de cómo miraríamos las cosas con un corazón nuevo? Lástima que el momento pase como las muestras gratuitas de champú: si te gusta, tienes que comprarlo. Y lástima que esa mirada vigorosa no podamos comprarla. Sólo pedirla con muchísima sencillez (con la misma que pediría un remplazo de nariz; ¿ya vieron qué fea es la mia?) ■ ae
Entre los mejores momentos del día está ese rato –entre media hora y tres cuartos– después de tomar el café de la mañana. No sé, la cafeína opera en mis nervios deshaciendo contradicciones, tensiones internas (fotos, libros, artículos...) volviendo cuanto miro entusiasmante a mis ojos. Y no hallo cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo de la vida. Y sin bostezos. Ante la objeción de que es un estado artificial de la mente, un dopping del ánimo, preguntaré ¿no será que sólo en ese momento tengo un atisbo de cómo miraríamos las cosas con un corazón nuevo? Lástima que el momento pase como las muestras gratuitas de champú: si te gusta, tienes que comprarlo. Y lástima que esa mirada vigorosa no podamos comprarla. Sólo pedirla con muchísima sencillez (con la misma que pediría un remplazo de nariz; ¿ya vieron qué fea es la mia?) ■ ae
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