El olvido dejó enterradas muchas cosas. Volvemos renacidos, y en este ir y venir que es hoy darle la vuelta a la casa y a las cosas, nuestra voluntad desecha lo que ya no sirve, lo que no nos dijo nunca nada, lo que permaneciendo, carecía de significdo y de sonido. Desechamos lo que ya no tiene futuro. Reordenamos la casa, el pensamiento, la perspectiva y vamos dando consistencia a un montón de proyectos que tienen la necesidad de ser. Ilusión, obligaciones y retos. Le damos la vuelta al colchón de nuestros días y colocamos mantas nuevas, plantas vistosas, utensilios prácticos de cocina, y libros aún por leer. Reinventamos un horario. Y aunque los días cortos dejan ya presentir cierto latido de tristeza, es un latido que por fortuna no es capaz de vencer su propia timidez. Cielo azul intenso. La luz aún es poderosa. Todo se renueva a pesar de ese otoño que ya se nota tan cerca. La ilusión por lo que se espera es firme. Ilusión. Se hace limpieza. Se ventila la casa. También el pensamiento. Estancias y mirada tienen otro aire. Es septiembre. Permanecemos de nuevo al frente de nuestro ser. Una mirada rotunda nos sostiene; nos enfrentamos a los días que serán un reto. Y rotundamente, le decimos a la vida que sí. Que hacia ella vamos. Sin rendición■ ae
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