... Y allí, al lado del horizonte, se quedó el hueco de tu no presencia. Sin conocerte, te eché de menos. Y me pregunté adónde habrían ido tus emociones a esconderse. Y hubiera querido saber el exacto significado de tus colores, de todo eso que es verdad y se esconde. Hoy el día es azul, y en el alma late el sabor amargo que siempre nos deja la ilusión que se ha roto. Vuelvo a mi regreso, retrocedo, y piso de nuevo las huellas que ya conozco. Observo este día, y me gusta el color de su soledad. Me reconozco en los pasos que no he dado y los guardo con cariño. La posibilidad era un infinito lleno de equilibrio. Ahora que no está, la dejo allí, en el horizonte, donde habita tu no presencia. Y me dejo llevar por esta calma triste. Vuelvo al lugar de mi sueños, al escenario, donde siempre, ocurra lo que ocurra, soy feliz. El azul de este día me reconforta, y me dejo mecer por su presencia. No necesito mucho más. Así es siempre el consuelo; habita en lo pequeño.

para tí, Brunno, para tí P


Había mucho que ver a lo largo del camino, y cada objeto que encontraban mis ojos, incluso el que parecía más insignificante, tenía tal interés para mí, que olvidé por completo mis esfuerzos. A veces admiraba la fortaleza de mi constitución; me permitía seguir adelante. Ida Pfeiffer (1797-1858)

Hace unos días, después de hablar con el papá del buen Brunno, salí y me puse a contemplar las estrellas. La ciudad medio-dormía delante de mi. Y ante ese espectáculo me vinieron unas ideas, pocas. Pensaba en ésas personas que se levantan por la mañana con una idea. Sólo una idea. Y a veces es obsesiva hasta después del primer café: la vida es una mierda (hay quienes eso le sucede más allá del primer café). La vida es una mierda, así, a bulto. Fuera aparte de razones de enfermedad, a esa gente habría que decirle "oye, pérame; párate a pensar un poco, y no creas que eres el ombligo del mundo. El que eres una mierda eres tú, y la vida que llevas, pero la Vida, así, con mayúsculas, no es una mierda". Vivimos en un sitio más o menos grande que da vueltas de una manera inexplicablemente maravillosa y misteriosa que llamamos planeta Tierra. En este planeta vivimos nosotros, y parece que bastante solos pues, se diga lo que se diga, de momento no hay nadie más allá afuera. Nos rodea una cosa que llamamos Universo. Si te comparas con la Tierra no eres nada. Pero si comparas tus problemas con la Tierra, te parecerá pequeña....¡tus problemas son tan grandes! Pero, ¡amigo!, mira esta fotografía y verás las cosas de otra manera... Lo que ves es la Vía Láctea, y uno de esos puntitos es donde vivimos. O sea, que sí somos una mierda. La estrella más grande que conocemos, VY Canis Majoris, tiene unas dos mil veces el tamaño del sol. Ahora comparate a tí mismo con esa estrella, y me cuentas. Y mañana por la mañana mírate en el espejo y te darás cuenta que eso que ves reflejado es un milagro que exista, que cierre y abra los ojitos, que incluso se emocione, o que se enamore, que ría. Que seas quién eres y no seas una esponja, o una ameba, o una mosca, de las que nos diferencian suspiros genéticos. Leí no hace mucho que las probabilidades de que hayas llegado a existir en este mismo instante, son de aproximadamente uno dividido por infinito, siendo infinito más grande de lo que puedas llegar a imaginar jamás. Eso sí que es grande. No sé -me dije a mí mismo- cuando te levantes por la mañana y pienses que la vida es una mierda piensa en estas cosas, y deja de quejarte y disfruta del rato que te está tocando vivir. Y disfrútalo con tu gente.