Tarde de Domingo de Julio, afuera más de cuarenta grados y nada de viento; abro el correo y de repente una bocanada fresca brisa: me encuentro con Pericles, tu foto (me gusta imaginar quién de los tres te la tomó) y lo que nos cuentas a los que te hemos pensado y recordado tanto los últimos días. Y leyéndote, me acuerdo justamente de otro griego: el enorme Leónidas, rey de Esparta, que deja su vida en la batalla de las Termópilas. El último día los persas le mandan decir que lo mejor es que se rinda pues sus flechas cubrirían el sol y volverían noche el día, a lo que Leónidas responde: "Tanto mejor; lucharemos a la sombra". Me alegra ver que, como Leónidas y como el mismo Pericles y como todos los grandes, tienes sentido del humor y de la oportunidad. No hay tiempo qué perder ni más qué decir: buena cara y mar adentro ■ ae
Tarde de Domingo de Julio, afuera más de cuarenta grados y nada de viento; abro el correo y de repente una bocanada fresca brisa: me encuentro con Pericles, tu foto (me gusta imaginar quién de los tres te la tomó) y lo que nos cuentas a los que te hemos pensado y recordado tanto los últimos días. Y leyéndote, me acuerdo justamente de otro griego: el enorme Leónidas, rey de Esparta, que deja su vida en la batalla de las Termópilas. El último día los persas le mandan decir que lo mejor es que se rinda pues sus flechas cubrirían el sol y volverían noche el día, a lo que Leónidas responde: "Tanto mejor; lucharemos a la sombra". Me alegra ver que, como Leónidas y como el mismo Pericles y como todos los grandes, tienes sentido del humor y de la oportunidad. No hay tiempo qué perder ni más qué decir: buena cara y mar adentro ■ aeFabula, poesie
La noticia de la restauración de El triunfo del amor de Tiziano, que se expone estos días en una pequeña sala de National Gallery de Londres (lo que daría yo por plantarme allí una tarde), y a la que por lo visto, a pesar de las riadas de gente que visita el Museo, casi nadie entra, me trae a la mente una cosa de la que hace tiempo quería hablar. Según Catherine Whistler, curador del Ashmolean, el museo del que procede la obra, Tiziano pintó El triunfo del amor hacia 1540 por encargo del patricio veneciano Gabriel Vendramin. En un principio, la pieza fue utilizada como "tímpano" o cubierta para ocultar otro cuadro. Se trataba del retrato de una hermosa mujer con la mano derecha en el pecho. La posibilidad más verosímil es que Vendramin quisiera mantener así sólo para sus ojos el rostro de la que quizá era su amante, o su amor platónico. La tela de Tiziano, que representa a Cupido con arco y flecha, de pie encima de un león, con un paisaje veneciano al fondo, podría ser un mensaje elegido por el patricio veneciano: el amor y el ideal de belleza imponiéndose a las pasiones bestiales; naturalmente, un mensaje que se desvanecía tan pronto el buen señor sucumbía a la tentación de retirar el tímpano y enfangarse en la tela de sus pecados. Lo que me llama tanto la atención en la obra de ese gran pintor, es el hecho de que llamara a sus pinturas mitológicas, y a muchos de sus retratos y desnudos de mujeres, que a su vez eran alegorías de temas clásicos tomados especialmente de Ovidio, que los llamara digo poesie y pittura di fabulosa inventione. Tiziano se las estuvo enviando durante una década a su regio mecenas, cuando aún éste era un alma libre, el Príncipe de España, entre ellas, según el inventario de Gil Sánchez de Bazán, de 1552, una Venus mirando al espejo sostenida por Cupido. Un ejemplo bien conocido es el famoso cuadro Venus y Adonis que Tiziano envió a Londres en 1554 al "nuovo gran Re d´Inghilterra" para festejar la boda con María Tudor. Aquella pintura muestra justo el momento del alba en que los amantes se despiden. Como siempre, me estoy desviando. El tímpano del triunfo del amor esconde una pintura erótica que el pintor denomina fabula, poesie. Qué fascinante la relación eros/secreto/reflejo/composición/arte poético ■ ae
Aunque al principio no fue así, durante siglos para los cristianos la naturaleza se intuía como algo pagano, casi diabólico, estaba bajo sospecha. Lo exterior es el enemigo, es un dios falso que se puede idolatrar olvidando lo importante. Petrarca en un famoso texto autobiográfico de la ascensión al monte Ventoux, cuya belleza le sobrecoge, afirma casi en extasis «Mientras contemplaba estas cosas en detalle y me deleitaba en los aspectos terrenales un momento, para en el siguiente elevar, a ejemplo del cuerpo, mi espíritu a regiones superiores, se me ocurrió consultar el libro de las Confesiones de Agustín...Lo abro para leer cualquier cosa que salga al paso... Mi hermano, que permanecía expectante para escuchar a Agustín por mi boca, era todo oídos. Dios sea testigo y mi propio hermano que allí estaba presente, que en lo primero donde se detuvieron mis ojos estaba escrito: “Y fueron los hombres a admirar las cumbres de las montañas y el flujo enorme de los mares y los anchos cauces de los ríos y la inmensidad del océano y la órbita de las estrellas y olvidaron mirarse a sí mismos”. Me quedé estupefacto, lo confieso, y rogando a mi hermano, que deseaba que siguiera leyendo, que no me molestara, cerré el libro, enfadado conmigo mismo, porque incluso entonces había estado admirando las cosas terrenales, yo que ya para entonces debía haber aprendido de los propios filósofos paganos que no hay ninguna cosa que sea admirable fuera del espíritu, ante cuya grandeza nada es grande». La Naturaleza le asusta. Y con razón: la Naturaleza no es que asuste, es que realmente puede llegar a aterrar. Mientras, en el concepto islámico la naturaleza es la representación terrenal del paraíso que el Corán promete a sus fieles: el eje central son fuentes o largas acequias por donde fluye el agua a través de surtidores, flanqueadas por árboles frutales. Los jardines de la Alhambra y el Generalife en Granada y el Patio de los Naranjos son ejemplos de este tipo de jardines. Por esta misma época también había surgido en China el arte de la jardinería, pero con una concepción muy diferente: la visión de un jardín como lugar de aislamiento y contemplación de los elementos naturales, la tierra y el agua. Principios fundamentales en el taoísmo. Un amigo arquitecto definía la arquitectura como la búsqueda de la armonía entre el paisaje, que es agua, viento, frío, lluvia, sol, nubes...algo ilimitado y sin control por parte del hombre, y el orden que el hombre necesita para dominar ese caos y hacerlo habitable. Una de los hallazgos de la arquitectura es el jardín. El jardín es la naturaleza domesticada. El Paraíso. Pero eso no le basta. Hay algo en los jardines que atrae lo peor del hombre: las grutas, los senderos misteriosos, los oscuros. La Naturaleza también como amenaza. Nos gusta sentir los terrores de la infancia y tenerlos cerca. Los laberintos, ¿quién puede olvidar el de El Resplador, o el de La Huella?, inquietantes, amenazadores, turbadores y parábolas de la locura? Y desde luego una llamada al fauno que todos llevamos dentro ■ ae
“Me decís que no querríais veros absorbidos por las cosas temporales, y os respondo que somos nosotros quienes las hacemos temporales porque todo procede de la Bondad suprema” (Santa Catalina de Siena). Catalina solo tiene una obra escrita El diálogo, escrito durante cinco días de éxtasis religioso, del nueve al catorce de octubre de 1378; 26 Oraciones; y 381 cartas, grandes trabajos de la literatura Toscana vernácula. El Diálogo es de una profundidad que abruma. Descubres cosas que no todo el mundo puede soportar. Sobre todo si tiene fe, con minúsculas. Tiene razón la santa, si no somos capaces de acoger lo temporal como eterno –el amor, el trabajo, nuestros amigos, el imbécil vecino, la enfermedad...¡todo!- haremos, necesariamente, de lo eterno algo temporal, es decir, nada, ceniza. Una mentira. El que no eleva la tierra al cielo degrada el cielo hasta la tierra. Son esos que se aferran a devociones puériles, a rutinas cuasi compulsivas y algo histéricas, a pecados que no son tales, a un conformismo religioso aburrido, aburrido, aburrido ■ Más libros
Un montón de veces he intentado seleccionar los mejores libros que he leído y los que quiero leer. Desde los cinco mejores que te preguntan en el Facebook a las listas que coleccione el año pasado, pidiendo a los amigos que me mandaran sus cien mejores libros. Incluso me regalaron el libro de “1001 libros que hay que leer antes de morir”.Pues bien, ni con todo esto soy capaz de hacer una selección de libros. Cada libro es un momento y una circunstancia. Según eso te provoca unas reacciones u otras. Es muy difícil saber si influye más el libro o tu situación personal. En cualquier caso, si que quiero dar un repaso a libros que me parece que todo el mundo debería leer. Los recuerdo sin orden ni concierto y así los voy citando. De los clásicos: Los Miserables de Víctor Hugo y Los novios de Manzoni son espectaculares. El ingenioso hidalgo … de Cervantes es más complicado para leer. La forma de hacerlo es marcarte un ritmo de un capítulo al día, ni más ni menos. Y así te engancha. Una vez leido te puedes deleitar con Al morir Don Quijote de A. Trapiello. Hay que leer El conde de Montecristo de Dumas, y si te gusta pues sigues con los mosqueteros (hay un montón de partes) o La dama de las camelias. Miguel Delibes. De él hay que leer todo lo que se pueda, por lo menos El camino, Cinco horas con Mario y La sombra del ciprés es alargada. Luego hay un libro importante en la literatura española contemporánea Edad prohibida de Torcuato Luca de Tena que es una maravilla, aunque mucho está copiado de La vida nueva de Pedrito de Andía de Sánchez-Mazas. También Pepa niebla y Escrito en las olas de Luca de Tena. Nada de Carmen Laforet y las obras de teatro La mordaza y Escuadra hacia la muerte del indeseable Alfonso Sastre son un lección de historia. Dentro del teatro, obligatorio leer Historia de una escalera de Buero Vallejo. En la literatura de hoy, para mi destacan:1. A. Pérez-Reverte, seguramente lo mejor que ha escrito es El Húsar y La piel del tambor. La tabla de Flandes es muy buena pero en ese registro es insuperable La torre hendida por el rayo de Arrabal. 2. Rosa Montero: Amado amo o Temblor son dos novelas geniales e imprescindibles. 3. Javier Marías, mi adorado Javier Marías: la serie que se inicia en Todas las almas y finaliza en la trilogía Tu rostro mañana es de lo mejor que se ha escrito en la literatura española actual y cada libro supera al anterior. 4. Eduardo Mendoza, todas las del loco maravilloso de El laberinto de las aceitunas, El misterio de la cripta embrujada y Las aventuras del tocador de señoras. Luego cuando lees Lo mejor que le puede pasar a un croissant de Pablo Tusset, descubres que no es más que una mala copia. 5. Antonio Martinez. De él sólo he leído Soy Julia pero es un libro que justifica toda una carrera literaria. 6. Antonio Muñoz Molina con Plenilunio por ejemplo 7. Cualquier libro de cuentos de Manuel RivasDe Cela me gustó mucho Viaje a la Alcarria y La rosa, luego hay muchos regulares y uno curioso San Camilo 1936. El Jarama de Sanchez Ferlosio es de la misma época y muy bueno. Hay un autor, José Mauro Vasconcelos, del que conozco dos libros Mi planta de naranja-lima y Rosinha minha canoa (no sé si está traducido) son sobrecogedores. En esa línea Vida de Pi de Yann Martel te hace levantarte de un salto al acabarlo y parece que te falta el aire. La conjura de los necios y El guardián entre el centeno son dos libros muy buenos. Este último tiene el morbo de que era el libro de cabecera del tipo que intento matar a Reagan, del que mató a John Lennon y de algún otro psicópata. Un buen reflejo de la sociedad americana se ve en El día de la Independencia de Richard Ford (nada que ver con la película del mismo nombre). A cien millas de Manhattan de Guillermo Fesser, completa esa visión. También sobre USA (pero otra época) es muy bueno Custer y Caballo Loco de Stephen Ambrose. Las aventuras de Harry Flashman de Mc Donald Fraser, ayudan a entender el conflicto actual en Oriente Medio. También colaboran en esas explicaciones los libros de Lapierre-Collins Esta noche la libertad y Oh Jerusalén!. Dentro de ese estilo, hay que leer los de León Uris Trinidad y Redención y si te gusta el tema Los muchachos de Dublín de Jean Claude Alain. Un mundo para Julius de Bryce Echenique es magnífico. La tabla periodica de Primo Levi si tienes una formación básica de ciencias es entretenidísima. Fun Home de Alison Bechdel es muy bueno. De ciencia-ficción casí no he leído pero sí Fahrenheit 451 no me acuerdo de quien y Tokio ya no responde de Ray Loriga. Ambos muy buenos. Hemingway es para mí de los imprescindibles, cuando menos El viejo y el mar. G. Orwell con 1984 y Rebelión en la granja. Salgari también con Los tigres de Mompracen y El corsario negro. Larra y Bécquer también son muy aconsejables. Si te gustan las leyendas de este último, puedes probar con Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potoki que aunque un poco denso, resulta curiosísimo. La trilogía de Italo Calvino: El barón rampante, El vizconde demediado y El caballero inexistente es formidable. También Jesús, ese gran desconocido de J. Arias (creo). He citado un montón y seguro que se me olvidan más e importantes. Iré apuntando los que vaya recordando y con el tiempo haré una segunda entrada con el tema. Por cierto, busco desesperadamente Zen y el arte de mantenimiento de la motocicleta de no me acuerdo quien, esta agotado. Se admiten sugerencias ■ ae
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