Y un día descubres que uno de verdad, de verdad de verdad, lo que se dice de verdad, no ha sufrido nunca en su vida. No sé lo que es la enfermedad, la pobreza, el hambre, la muerte, la desgracia desprevenida...¡tantas cosas! Es un descubrimiento que nace de observar la vida de otros que sí, que sí de verdad, han sufrido y sufren. Cuando ves eso, y lo tocas de cerca, caes en la cuenta que tienes que andar con ojo a la hora de dar lecciones de tipo moral, religioso o espiritual. Esos tipos- yo he sido de ellos- que se atreven a recetar consejos con una alegría y descaro propios del imbécil. Propios de gente que goza de una salud excelente, y una vida facilona. Muy preocupados, eso sí, por la salud de los demás. La espiritual. Como la enfermedad, o las tribulaciones de la vida no te han hecho considerar la parte que tiene el cuerpo en los estados del alma -¡importantísima!-, los tipos atribuyen todo a la “voluntad”, a la “virtud”,”al ideal”, a la “vocación de padres, o de esposos, o de laicos comprometidos”, a esa cosa que se llama “entrega”, y que nadie sabe exactamente qué significa (excepto los de UPS o FederalExpress). En fin todo depende de mil cosas, todas muy espirituales, que provienen de su dichosa vitalidad, que es como un insulto. Descubrir eso es jodido: descubrir que mi alma ha sido más ingrata con su cuerpo cuanto más generoso ha sido éste conmigo. Por eso, a callar y aprender. El dolor está muy cerca ■ www.cultureunplugged.com/play/1081/Chicken-a-la-Carte
Y un día descubres que uno de verdad, de verdad de verdad, lo que se dice de verdad, no ha sufrido nunca en su vida. No sé lo que es la enfermedad, la pobreza, el hambre, la muerte, la desgracia desprevenida...¡tantas cosas! Es un descubrimiento que nace de observar la vida de otros que sí, que sí de verdad, han sufrido y sufren. Cuando ves eso, y lo tocas de cerca, caes en la cuenta que tienes que andar con ojo a la hora de dar lecciones de tipo moral, religioso o espiritual. Esos tipos- yo he sido de ellos- que se atreven a recetar consejos con una alegría y descaro propios del imbécil. Propios de gente que goza de una salud excelente, y una vida facilona. Muy preocupados, eso sí, por la salud de los demás. La espiritual. Como la enfermedad, o las tribulaciones de la vida no te han hecho considerar la parte que tiene el cuerpo en los estados del alma -¡importantísima!-, los tipos atribuyen todo a la “voluntad”, a la “virtud”,”al ideal”, a la “vocación de padres, o de esposos, o de laicos comprometidos”, a esa cosa que se llama “entrega”, y que nadie sabe exactamente qué significa (excepto los de UPS o FederalExpress). En fin todo depende de mil cosas, todas muy espirituales, que provienen de su dichosa vitalidad, que es como un insulto. Descubrir eso es jodido: descubrir que mi alma ha sido más ingrata con su cuerpo cuanto más generoso ha sido éste conmigo. Por eso, a callar y aprender. El dolor está muy cerca ■ www.cultureunplugged.com/play/1081/Chicken-a-la-Carte
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