A veces una fotografía basta: piazza dello amor perfetto. Al verla pensé que yo querría vivir allí, en ese desconocido pueblo italiano, y asomarme a la ventana de la plaza todas las mañanas para respirar un poco de amor perfecto. Luego se me ocurrió que deberíamos cambiar los rótulos de todas nuestras calles, limpiarlas de políticos, reyes, tribunos, alcaldes y otros personajes más o menos desconocidos, y volverlas a bautizar con palabras nuevas que fuesen intocables. Sería muy bueno, por ejemplo, pasear por la calle de la sonrisa esquiva, dar la vuelta en el callejón de la dulce mirada y desembocar en la glorieta de la felicidad perdida. De acuerdo, de acuerod, soy un cursi perdido, pero es mejor que lo que tenemos ahora ■ aesueños
A veces una fotografía basta: piazza dello amor perfetto. Al verla pensé que yo querría vivir allí, en ese desconocido pueblo italiano, y asomarme a la ventana de la plaza todas las mañanas para respirar un poco de amor perfecto. Luego se me ocurrió que deberíamos cambiar los rótulos de todas nuestras calles, limpiarlas de políticos, reyes, tribunos, alcaldes y otros personajes más o menos desconocidos, y volverlas a bautizar con palabras nuevas que fuesen intocables. Sería muy bueno, por ejemplo, pasear por la calle de la sonrisa esquiva, dar la vuelta en el callejón de la dulce mirada y desembocar en la glorieta de la felicidad perdida. De acuerdo, de acuerod, soy un cursi perdido, pero es mejor que lo que tenemos ahora ■ ae
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario