A mucha gente eso de ser feliz les cuesta mucho. Plantearse ser feliz ya es poner difícil la misma felicidad. La felicidad es un algo que no buscas, te encuentras en ella, aunque muchas veces no sabes cómo. Uno no sabe si sería lo feliz que es hoy si hubiese nacido con una mala salud, o cómo hubiese ido mi biografía de haberme cruzado con un accidente, o haber fracasado al enamorarme de una mujer equivocada (o que yo hubiese sido la persona equivocada para alguien)...no sabemos. Y, sin embargo, hay gente que es muy feliz viviendo su enfermedad, su fracaso, su pobreza. Parece claro que hay un punto de felicidad en eso que se llama alcanzar las metas profesionales, temas externos, de apariencia, de que te vaya bien las cosas, de que tengas cosas que mostrar. Ser un tipo singular. Da igual la profesión – el militar asciende, el funcionario sube de escalafón, el cocinero monta su restaurante, el comercial es elevado a la categoría de Coach.... Y también parece claro que eso unido a un cuajo personal, que es algo más del interior de cada cual, que habla de los valores de dentro, de cierto equilibrio que da la sensación que la vida que vivimos es interesante, nos da el puntito de felicidad. Los dos de la mano: proyecto y cuajo interior... Nadie escapa ni a la biología ni a las leyes de la Historia. La Historia tiene sus leyes, olvidarlo es ir al desastre. La biología nos enseña que las especies que perduran no son las más inteligentes, ni las más poderosas, ni las más numerosas, sino las que se saben adaptar al medio. En lo histórico sucede lo mismo: nuestra crisis actual se debe en gran medida a nuestras rigideces: no somos ágiles, flexibles, no estamos formados en leer las oportunidades que se pueden dar, entender tendencias...nos hemos ido empequeñeciendo, empequeñeciendo y ahora no sabemos hacer más que lo que siempre hemos hecho, en nuestro entorno, en nuestro pueblo, en nuestro barrio, en nuestra pequeña charquita...que primero se estancó y ahora se está secando. La Historia nos enseña que la hegemonía social, incluso política, se desplaza de los pueblos acomodados a los pueblos con ganas de luchar, con ganas de esforzarse, quizá pueblos que tienen poco que perder, pero que por eso tienen mucha más ética del sacrificio y del esfuerzo. Y como individuo no te vas a escapar de esa lógica histórica. Quizá sea un proceso lento, pero aquellas personas que nos acomodemos porque hemos tenido éxito, nos vendrá la decadencia tarde o temprano. En realidad vivimos tiempos de desafíos, que también tienen un componente muy positivo ■ aefELicIDaD
A mucha gente eso de ser feliz les cuesta mucho. Plantearse ser feliz ya es poner difícil la misma felicidad. La felicidad es un algo que no buscas, te encuentras en ella, aunque muchas veces no sabes cómo. Uno no sabe si sería lo feliz que es hoy si hubiese nacido con una mala salud, o cómo hubiese ido mi biografía de haberme cruzado con un accidente, o haber fracasado al enamorarme de una mujer equivocada (o que yo hubiese sido la persona equivocada para alguien)...no sabemos. Y, sin embargo, hay gente que es muy feliz viviendo su enfermedad, su fracaso, su pobreza. Parece claro que hay un punto de felicidad en eso que se llama alcanzar las metas profesionales, temas externos, de apariencia, de que te vaya bien las cosas, de que tengas cosas que mostrar. Ser un tipo singular. Da igual la profesión – el militar asciende, el funcionario sube de escalafón, el cocinero monta su restaurante, el comercial es elevado a la categoría de Coach.... Y también parece claro que eso unido a un cuajo personal, que es algo más del interior de cada cual, que habla de los valores de dentro, de cierto equilibrio que da la sensación que la vida que vivimos es interesante, nos da el puntito de felicidad. Los dos de la mano: proyecto y cuajo interior... Nadie escapa ni a la biología ni a las leyes de la Historia. La Historia tiene sus leyes, olvidarlo es ir al desastre. La biología nos enseña que las especies que perduran no son las más inteligentes, ni las más poderosas, ni las más numerosas, sino las que se saben adaptar al medio. En lo histórico sucede lo mismo: nuestra crisis actual se debe en gran medida a nuestras rigideces: no somos ágiles, flexibles, no estamos formados en leer las oportunidades que se pueden dar, entender tendencias...nos hemos ido empequeñeciendo, empequeñeciendo y ahora no sabemos hacer más que lo que siempre hemos hecho, en nuestro entorno, en nuestro pueblo, en nuestro barrio, en nuestra pequeña charquita...que primero se estancó y ahora se está secando. La Historia nos enseña que la hegemonía social, incluso política, se desplaza de los pueblos acomodados a los pueblos con ganas de luchar, con ganas de esforzarse, quizá pueblos que tienen poco que perder, pero que por eso tienen mucha más ética del sacrificio y del esfuerzo. Y como individuo no te vas a escapar de esa lógica histórica. Quizá sea un proceso lento, pero aquellas personas que nos acomodemos porque hemos tenido éxito, nos vendrá la decadencia tarde o temprano. En realidad vivimos tiempos de desafíos, que también tienen un componente muy positivo ■ ae
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