¿De qué está hecha la poesía que se puede leer? De obsesiones, sin duda. Y de pasión. Si no se cree con obstinada pasión en algo muy concreto o si no duele no creer en nada, no hay poesía. Si sólo se cree en vaguedades, como la belleza ideal, la Humanidad (con mayúscula y sin rostro) o la bondad de la naturaleza, no hay poesía. Menos aún, si se manejan con maniqueísmo esas abstracciones. ¿De qué está hecha? De inconsecuencia, sin duda. De fe y de pasión traicionadas. De conciencia de la propia traición. No vale estar satisfechos. Creer y estar satisfechos de creer: eso no sirve, porque ahí no hay obstinación ni pasión, sino un estado amorfo del alma, sin historia, sin sangre, sin sacrificio. Y lo que menos sirve es que la Poesía (así, abstracta y también con mayúscula) obsesione más que cualquier otra cosa. La obstinada pasión por la Poesía está detrás de toda la poesía que no se puede leer ■

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