Una obra de arte no necesita del espectador. Funciona por sí sola. Una obra de arte perdura aún enterrada, ignorada, ajena a modas y tiempo, independiente a la fecha de su descubrimiento (incluso por un único y eventual espectador). Es. Indiferente a imposiciones estéticas, a cual sea la fórmula de expresión. Está. Por encima del soporte, pared, lienzo, papel, idioma, instrumento, medio, método, plástico, técnica, pantalla, celuloide, vinilo, hierro, voz, estilo, piedra, viento. ¿Quién define qué es una obra de arte? Los sabios, los críticos, los poetas, un consejo de ancianos, los vendedores de obras de arte, los directores de periódicos, los intermediarios, los oportunistas, un loco, un niño (no intenta ser una respuesta). A falta de otras revoluciones, el uso de internet abusa de artistas, una legión de virtuosos, de creadores, de genios, de autistas pintando en la pared con el dedo, de visionarios de nubes, de fenómenos sin abuela que emborronan cuadernos que ya estaban escritos, palimpsesto sobre palimpsesto y así indefinidamente hasta el aburrimiento, el bostezo, la falsedad, hablar por no callar, lo necio. Sin embargo una obra de arte no necesita del espectador. Nietzsche decía que los griegos levantaban blancas estatuas sobre el abismo, para ocultarlo ■ ae
Una obra de arte no necesita del espectador. Funciona por sí sola. Una obra de arte perdura aún enterrada, ignorada, ajena a modas y tiempo, independiente a la fecha de su descubrimiento (incluso por un único y eventual espectador). Es. Indiferente a imposiciones estéticas, a cual sea la fórmula de expresión. Está. Por encima del soporte, pared, lienzo, papel, idioma, instrumento, medio, método, plástico, técnica, pantalla, celuloide, vinilo, hierro, voz, estilo, piedra, viento. ¿Quién define qué es una obra de arte? Los sabios, los críticos, los poetas, un consejo de ancianos, los vendedores de obras de arte, los directores de periódicos, los intermediarios, los oportunistas, un loco, un niño (no intenta ser una respuesta). A falta de otras revoluciones, el uso de internet abusa de artistas, una legión de virtuosos, de creadores, de genios, de autistas pintando en la pared con el dedo, de visionarios de nubes, de fenómenos sin abuela que emborronan cuadernos que ya estaban escritos, palimpsesto sobre palimpsesto y así indefinidamente hasta el aburrimiento, el bostezo, la falsedad, hablar por no callar, lo necio. Sin embargo una obra de arte no necesita del espectador. Nietzsche decía que los griegos levantaban blancas estatuas sobre el abismo, para ocultarlo ■ ae Ayer me hicieron un estupendo regalo de Navidad; enchufar el usb y volver a vivir la boda de éstos amigos y acordarme de lo escrito fue una y la misma cosa: "Carpe Diem. Aprovecha, ahora que tienes tus amigos cerca. Llénate de sus voces, recréate en la conversación. Atesora el grano para el invierno duro. Mira, piensa, haz música y compártela. No sabes si mañana estarás solo, sin tener con quien hablar de lo más íntimo; aunque ese mañana sea dentro de quince años. Entonces vivirás, en parte, de lo que hoy tienes. Y no desaproveches a los menos cercanos, cultiva su amistad, que también será valiosa. No caigas en el error de pensar que es corriente la amistad que disfrutas, porque es un impagable don. Cada minuto cuenta. Carpe Diem" ■ Un abrazo muy grande, Kike y Yammile, con el cariño de siempre ■ ae
Kike, Yammile,
Que el maquillaje no altere su risa,
que el equipaje no lastre sus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo les pille bailando,
que el escenario les tiña las canas,
que nunca sepan ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños les doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no les den la razón los espejos,
que les aproveche mirar lo que miras.
Que se divorcie de ustedes el desamparo,
que cada cena sea su última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no los compren por menos de nada,
que no les vendan amor sin espinas,
que no les duerman con cuentos de hadas,
que no les cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños les doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
L’amour à demi fidèle, c’est une aimable plaisanterie, tout comme la demi-sincérité ou la demi-confiance, confiante à moitié, ou la petite vertu. Car l’amour ne connaît qu’une mesure: le Maximum; qu’un degré: le Superlatif; qu’une seule loi: le Tout-ou-Rien (Vladimir Jankélévitch, Les vertues et l’amour, 1970 ■ El amor medio fiel no deja de ser una broma amable, como la sinceridad a medias, la medio confianza o la pequeña virtud, porque el amor sólo conoce una medida: lo Máximo; sólo un grado: el Superlativo; sólo una ley: Todo o Nada... Yo lo pondría aún más difícil que Jankélévitch: sólo puede haber en la vida un máximo, un superlativo y un todo o nada; es decir, sólo puede haber un amor. Si hay varios, ninguno es amor. El amor excluye el antes y el después. Cuando aparece, nos damos cuenta de que no era amor lo que creíamos amor. Cuando aparece, negamos cualquier epifanía futura del amor ■ ae .jpg)

